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Santa
María Francisca de las Cinco Heridas de Jesús
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Perteneció a la Tercera Orden de San Francisco; nació el 25
de marzo de 1715, en Nápoles; murió en esa ciudad el 6 de
octubre de 1791. Su familia perteneció a la clase media. Su padre,
Francesco Gallo, era un hombre severo, avaro, con temple apasionado, y de
él sufrió mucho la santa.
Él la sujetó a mucho tratamiento para enfermos, y los incesantes
trabajos la pusieron casi al borde de la tumba. Bárbara Basinsin, su madre,
sin embargo, era una mujer mansa y piadosa, que pacientemente llevó la
conducta brutal de su marido. Antes del nacimiento de San Juan de la Cruz, y St.
Francis de Geronimo, S.J., se dice que había predicho la santidad futura
de María.
Realizó su primera comunión a la edad de siete años, una
consecuencia de ello fue que ella la llegó a recibir después diariamente.
Cuando María Francés tenía dieciséis años,
su padre buscó forzarla a fin de contraer matrimonio con un hombre joven
y rico, pero la santa se negó firmemente, y a cambio pidió licencia
entrar en la Tercer Orden de San Francisco. Esta demanda fue concedida luego de
largo tiempo, y por medio de la influencia del Padre Teófilo, un fraile
menor.
A su recepción entre los Terciarios de San Pedro de Alcantara, el 8 septiembre,
1731, ella tomó el nombre de "María Francés de las Cinco
Heridas de Jesús" además de la devoción de la Santísima
Virgen María, San Francisco y la Sagrada Pasión. Se dice que su
cuerpo fue marcado con la estigmata, que por medio de su oración, no tomó
ninguna apariencia exterior, visible, y los viernes, sobre todo los viernes de
Cuaresma, ella sentía en su cuerpo los mismos dolores de la Pasión.
Durante su vida entera la santa tuvo que soportar muchas enfermedades corporales
y a su sufrimiento físico se agregó el dolor de la persecución
de su padre, hermanas, y otras personas. Incluso sus confesantes, para probar
su santidad, le hicieron sufrir por la severidad de su dirección. Además
de esos sufrimientos mentales y físicos, ella se impuso penitencias voluntarias,
ayunos estrictos, y otras disciplinas. Sus oraciones y consejos salvaron a muchas
almas de peligros.
Sacerdotes, personas religiosas, y piadosas, acudieron a ella en busca de consejo.
Su caridad y compasión, sobre todo hacia los afligidos y miserables, no
tuvo límites. Similarmente a San Francisco, Santa María tenía
una tierna devoción al Niño Jesús, la Santa Eucaristía,
y la Virgen Bendita. Los últimos treinta y ocho años de su vida
transcurrieron en la casa de un sacerdote piadoso, Giovanni Pessiri.
Fue enterrada en la iglesia de Alcantarines, Sta. Lucía del Monte, en Nápoles,
en donde también se encuentra la tumba de San Juan de la Cruz. Ella se
declaró Venerable por Pío VII, el 18 de mayo de 1803; fue beatificada
por Gregorio XVI el 12 de noviembre de 1843, y canonizada por Pío IX el
29 de junio de 1867. Su fiesta, el 6 octubre es observada por los Frailes Menores
y Capuchinos como una doble de segunda clase, y por los conventuales como una
doble mayor.
CLARY, Lives of the Saints and Blessed of the Three Orders
of Saint Francis, III (Taunton, 1886), 278-86; STOCK, Legende der Heiligen
und Seligen aus dem dritten Orden des hl. Vaters Franziskus (Ratisbon, 1886),
447-88; LAVIOSA-STROZZI, Vita della b. Maria Francesca, terziaria professa
alcantarina (Rome, 1843); PALMIERI, Compendio della vita della b. Francesca
(Rome, 1844); Nos Saints (Quebec, 1899), 241-2; RICHARD, Leben der hl. Maria
Franziska (2 ed. Mainz, 1881); also Lives by MONTELLA, (Naples, 1867); ZAGARI
(Milan, 1892).
FERDINAND HECKMANN
Transcripción de Dennis McCarthy
Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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