Matrimonio, dice Bishop, diferenciándolo del acuerdo
de casarse y del acto de convertirse en casado, es el estado civil de
un hombre y una mujer legalmente unidos de por vida, con los derechos
y obligaciones que, para el establecimiento de las familias y la multiplicación
y educación de la especie, asigna o con el tiempo asignará la ley matrimonial.
(I Mar. y Div. Sec. 11).
La ley municipal sólo trata este estado como una institución civil. Aunque
a veces se denomine contrato, a los ojos de la ley municipal el matrimonio
no es, estrictamente hablando, un contrato si no un estado que resulta
de contraer matrimonio. Justice Story habla sobre ello como una institución
social basada en el consentimiento y el contrato entre dos personas.
(Story,
Confl. Laws, Sec. 108. Nota). Todas las personas capacitadas pueden casarse
entre sí y el matrimonio se promueve porque interesa al Estado y es
de gran interés público. Se sostiene que es una unión de por vida. La
ley no permite que sea un acuerdo experimental o temporal si no un estado
fijo y permanente que sólo puede ser disuelto por la muerte o, cuando
los estatutos lo permiten, mediante el divorcio. En Inglaterra, hasta
poco antes de que se aprobase el estatuto de 1836, la solemnización
del matrimonio debía hacerse ante un clérigo, y el resto de los matrimonios,
excepto los de los cuáqueros y judíos, eran nulos. Mediante dicha acta,
se legalizan y se regulan los matrimonios civiles y los de los disidentes
de la Iglesia de Inglaterra. Para constituir un matrimonio válido tiene
que existir consentimiento entre las dos partes, y en algunos estados
de la Unión, no hace falta ninguna ceremonia.
Según el derecho consuetudinario, la edad a la que los menores podían
casarse, conocida como edad de consentimiento, estaba fijada en 14 años
para los hombres y 12 para las mujeres. Los matrimonios de edades inferiores
a los siete años estaban prohibidos para ambos pero entre los siete
y la edad de consentimiento las partes podían contraer un matrimonio
imperfecto, que se podía anular pero que no tenía porqué ser invalidado.
El matrimonio entre partes que habían alcanzado la edad de consentimiento
era válido incluso aunque carecieran del consentimiento de los padres,
hasta que, en Inglaterra, el acta de 1753 prohibió estos matrimonios.
Sin embargo, esta acta nunca ha existido en Estados Unidos. En Inglaterra,
bajo el estatuto 32 de Enrique VIII, c.38, todos los matrimonios entre
las partes eran legítimos excepto dentro de los grados familiares levíticos;
es decir, según las leyes del derecho civil, todos los matrimonios,
excepto aquéllos entre familiares de la línea directa y de la línea
colateral hasta el tercer grado, incluidos los parentescos consanguíneos
y de media sangre. En Estados
Unidos, a falta de unos estatutos que
digan lo contrario, los matrimonios sólo son ilegales en la línea directa
de consanguinidad descendente y ascendente y entre hermanos y hermanas.
Sin embargo, en la mayoría de los Estados, si no en todos, hay estatutos
sobre este tema y en varios de ellos, los matrimonios entre primos hermanos
están prohibidos. Los matrimonios que se realizan sin ceremonia, sólo
con el consentimiento de las partes, se conocen como matrimonios de
hecho. Para hacer efectivos dichos matrimonios, tiene que haber presente
una intención de firmar el contrato y dicha intención se tiene que expresar,
en otras palabras, "per verba de praesenti". Las palabras
que expresan una intención futura no proporcionan el consentimiento
necesario, pero cuando dichas palabras se utilizan con una aparente
intención futura y además van seguidas de la consumación, "per
verba de futuro cum copula, se constituye
un matrimonio; la acción convierte la futura promesa en un matrimonio
real.
Los matrimonios contraídos sin arreglo a unas regulaciones legales son
válidaos en algunos estados. La ceremonia formal no es necesaria. En
los lugares donde no se penaliza la desobediencia de las formalidades
legales la omisión de las mismas no invalida el matrimonio.
La necesidad de una licencia para casarse fue introducida por primera
en Inglaterra por el Acta de matrimonio de Lord Hardwicke en 1753. Aunque
no forma parte del derecho civil estadounidense, en algunos estados
hace falta una licencia pero, no hasta el punto de invalidar los matrimonios
a los que no se les ha concedido. En algunos estados, la Sociedad de
amigos de los cuáqueros está excluida de este requisito y en otros,
las partes pueden recurrir la publicación de amonestaciones en vez de
asegurar la licencia. El consentimiento de los padres es necesario en
casi todos los estados para los hombres entre la edad de 16 y 21 años
y para las mujeres entre los 18 y los 21. En casi todos los estados,
si alguna de las partes ha estado ausente de manera continua durante
varios años y durante ese tiempo no se ha sabido si seguía viva, la
otra parte puede volver a contraer matrimonio. La doctrina general de
la ley sobre los matrimonios extranjeros establece que un matrimonio
válido allí donde se haya celebrado es válido en cualquier parte. Las
excepciones se realizan en algunos estados donde los ciudadanos se desplazan
a otra jurisdicción para evadir las leyes de su lugar de residencia
habitual. En algunos estados, los matrimonios entre personas de diferentes
razas no son validos. Si una de las partes no está en pleno uso de sus
facultades en el momento de contraer matrimonio, éste se invalidará
a menos que se confirme el matrimonio tras una recuperación. En caso
de incapacidad física, el matrimonio puede invalidarse si la otra parte
lo solicita porque en el momento de casarse no conocía este hecho. Bajo
el derecho consuetudinario, un matrimonio se puede anular por error
de identidad o fraude. Hay ciertos
tipos de fraude que servirían para declarar un contrato ordinario nulo
pero que, debido a la política pública, no afectan al contrato matrimonial.
En algunos de los estados de América en caso de engaño se permite la
anulación por engaño, como la castidad, pero no es así en Inglaterra.
El hecho de coaccionar a la otra parte para que consienta es motivo
de anulación, a menos que posteriormente se ratifique. Al igual que
en Inglaterra, en todo Estados Unidos hay leyes que regulan las formalidades
relacionadas con los matrimonios que no son de hecho y excepto en algunos
estados, además de los ministros de las diferentes iglesias, que para
este propósito tienen carácter de oficial civil, se autoriza a otros
funcionarios la celebración de la ceremonia. Los matrimonios se pueden
verificar mediante evidencias directas y circunstanciales, estando la
presunción a favor de un matrimonio anterior en el que haya habido convivencia
y reputación.
Allí donde se anulan matrimonios, el decreto vuelve a relacionarse con
la fecha del casamiento mientras que el divorcio sólo se relaciona con
la fecha de su propio decreto (véase DIVORCIO). Las penas por violación
de las regulaciones legales relacionadas con el matrimonio las ordenan
los ministros u otras personas autorizadas a celebrar la ceremonia.
El matrimonio en sí proporciona al marido y a la mujer ciertos intereses
sobre las propiedades del otro, tanto inmobiliarios como personales,
puesto que la legislación moderna se ha modificado mucho. Antiguamente,
el marido era, a efectos prácticos, el dueño de las propiedades de su
mujer pero ahora ella tiene control total y absoluto de las mismas tanto
en Inglaterra como en Estados Unidos, reservando para el marido unos
derechos efectivos a la muerte de ella. En Inglaterra, según el derecho
consuetudinario, el matrimonio entre parejas tras el nacimiento de los
hijos no legitima a éstos últimos pero en la mayoría de los estados
americanos y países de la Europa continental se trata de lograr el fomento
del matrimonio legitimando a dichos hijos. Las leyes de la mayoría de
los países extranjeros establecen requisitos muy estrictos sobre la
capacidad mental y establecen ciertos grados de consanguinidad y afinidad
en los que no se puede contraer matrimonio. Hay ciertos impedimentos,
no en Estados Unidos, que imponen un periodo de retraso en relación
al servicio militar y proporcionan un periodo en el que la mujer no
puede contraer matrimonio tras la disolución de uno anterior. La tendencia
en los países continentales es a establecer el matrimonio civil como
el único reconocido por el estado. Así es la ley en Bélgica, Francia,
Alemania, Hungría, Italia, los Países Bajos, Rumania y Suiza, donde
ante los ojos de la ley sólo se reconoce el matrimonio civil. En la
mayoría de estos países los clérigos son multados severamente por llevar
a cabo la ceremonia religiosa antes de que tenga lugar la civil. En
Austria es necesaria la ceremonia civil cuando ambas partes no pertenecen
a una Fe legalmente reconocida. En Dinamarca, Noruega y Suecia existen
disposiciones similares. Bulgaria, Finlandia, Croacia, Eslovenia y Serbia
reconocen la ceremonia religiosa.
En Japón, el código matrimonial que entró en vigor en 1808 contiene secciones
sobre las leyes familiares y de sucesión. El tipo de ceremonia no está
regulado pero el matrimonio sólo es válido bajo ciertas condiciones.
Las leyes de otros países que no sean Estados Unidos establecen en varios
casos la necesidad del permiso de los padres o tutores incluso aunque
las partes hayan cumplido los 21 años. Así, en Austria, las partes entre
los 14 y los 21 años no pueden de contraer matrimonio válido sin el
consentimiento de sus padres o, si éste hubiera fallecido o fuera incapaz
de actuar, sin el consentimiento del tutor y de los tribunales. El consentimiento
es necesario incluso para aquellos que han cumplido los 24 pero que
por cualquier motivo no son capaces de adquirir una obligación válida
como por ejemplo, si han sido declarados legalmente despilfarradores.
En el caso de los menores ilegítimos, se necesita el consentimiento
del tutor legal y de los tribunales. En general, las personas que se
encuentran realizando el servicio militar no pueden contraer un matrimonio
válido sin el permiso escrito de sus superiores. Una ley de 1889 establece
que un hombre no debería poder casarse antes de alcanzar la edad de
realizar el servicio militar o antes de dejar la clase de tercera edad
es decir, los 23 años. En Francia, el hombre debe tener al menos 18
años y la mujer 15 para poder contraer matrimonio, a menos que el Presidente
de la Republica les proporcione una dispensa especial. Según una ley
del 25 de junio de 1907, el consentimiento de los padres no es necesario
para los hombres y las mujeres de más de 21 años pero tanto el hombre
como la mujer menor de 30 deben pedirlo y ofrecer al padre, o padres
que no estén de acuerdo un instrumento de solicitud. Las partes podrán
casarse tres días después de hacer el servicio militar. Según una ley
anterior a dicha fecha, los hombres menores de 25 y las mujeres menores
de 21 no podían casarse sin el consentimiento de sus padres o del progenitor
que tuvieran si uno de ellos hubiera fallecido.
En Inglaterra, la edad matrimonial la establece la ley del derecho consuetudinario
y es de 14 para los hombres y de 12 para las mujeres. Si se es menor
de 21 años se necesita el consentimiento de los padres, excepto si se
es viudo o viuda. La persona que tiene que dar el permiso es el padre,
y si ha fallecido, la madre, si no estuviera casada, o finalmente un
tutor designado por los tribunales. Los soldados deben obtener el permiso
de sus superiores. Sin embargo, la violación de estos permisos no invalida
el matrimonio; pero en el caso de los soldados, a la mujer no se reconoce
el estado militar.
En Escocia, los impedimentos son los mismos que en Inglaterra pero no
se necesita el permiso de los padres o tutores. Los matrimonios ordinarios
los realiza un ministro religioso en presencia de al menos dos testigos
tras la publicación de las amonestaciones o la emisión del certificado
por el registro. Los matrimonios irregulares, son clandestinos y se
celebran sin la publicación de las amonestaciones o sin notificarlo
en el registro. Dichos matrimonios pueden realizarse sólo con el consentimiento,
sin clérigo, y se consideran válidos.
En Irlanda, en matrimonios episcopalinos, católicos y presbiterianos
las provisiones las realizan los ministros de otras denominaciones y
los registradores civiles. Los impedimentos para contraer matrimonio
son básicamente los mismos que en Inglaterra.
En Alemania, un hombre no puede casarse, excepto en casos especiales,
si es menor de 21 años y una mujer si es menor de 16. Un hijo legítimo
menor de 21 años debe obtener el consentimiento del padre o, si hubiera
fallecido, de la madre; un hijo adoptado debe obtener el permiso del
padre de acogida. Los militares, los oficiales públicos y los extranjeros
antes de casarse deben obtener un permiso especial y los militares en
activo, necesitan el permiso de sus superiores.
En Italia, el consentimiento de los padres o un familiar cercano es necesario
para los hombres menores de 25 y mujeres menores de 21. En caso de que
no se les conceda el permiso, se hace una provisión para apelar a la
corte. Los extranjeros que deseen casarse en Italia deben presentar
un certificado de una autoridad competente que especifique que han satisfecho
los requisitos legales de su país. Los extranjeros residentes en Italia
están sujetos a los requisitos de la ley italiana. Los oficiales militares
no pueden casarse sin el permiso real, que no se concede a menos que
tengan asegurados unos ingresos de unos 800 dólares, como mínimo, y
hayan hecho una declaración en favor de la novia. Las regulaciones son
similares para oficiales de menor rango y los soldados en los impuestos
internos.
En los Países Bajos, el consentimiento de los padres es necesario para
las personas menores de 13 años. La edad para poder contraer matrimonio
comienza para los hombres a los 18 y para las mujeres a los 16. Si ambos
padres han fallecido o están incapacitados, una persona menor de 21
años necesita el consentimiento de un abuelo, o en caso de que no haya
abuelos, el consentimiento de un tutor y un segundo tutor. Los oficiales
del ejército y la marina necesitan el consentimiento de un superior
antes de poder casarse, y ningún hombre entre los 18 y los 40 puede
hacerlo a menos que pruebe que ha realizado el servicio militar o que
está exento de él.
En Suiza, el consentimiento de los padres es necesario para todas las
personas menores de 21 años. El consentimiento de los padres también
es necesario en Bélgica para todas las personas menores de 25. Ley,
similar a la francesa.
En Rusia, los niños deben obtener el consentimiento de los padres si
están vivos, independientemente de su edad, siendo la edad para casarse
18 años para el hombre y 16 para la mujer.
En Dinamarca, la edad para contraer matrimonio es de 20 para los hombres
y 16 para las mujeres y los menores de 25 deben obtener el consentimiento
de los padres.
En Suecia, las mujeres menores de 21 necesitan el consentimiento de un
tutor matrimonial, normalmente su padre o su hermano o algún otro pariente
masculino. Los hombres no necesitan el consentimiento de los padres.
Los hombres pueden casarse a la edad de 21 años o más, y las mujeres
a los 17 o más.
En Noruega, la edad para contraer matrimonio es de 20 para los hombres
y de 16 para las mujeres. El consentimiento de los padres es necesario
para ambas partes si son menores de 18 años. El consentimiento de los
padres parece necesario, bajo ciertas circunstancias, en todos los países
europeos cuando las partes son menores de 21 años y en muchos cuando
están realizando el servicio militar. En Japón, el consentimiento de
los padres o de la familia es esencial para poder contraer matrimonio
si el hombre es menor de 30 y la mujer menor de 25. Las leyes matrimoniales
de las provincias de Canadá no son uniformes pero sí parecidas. La edad
mínima para contraer matrimonio en la provincia de Québec es de 14 años
para los hombres y de 12 para las mujeres. El consentimiento de los
padres es necesario para cualquiera de las partes que sea menor de 21
años. En Québec, junto con el resto de las provincias
de Canadá, los hijos ilegítimos se legitiman mediante el matrimonio
de los padres. Las leyes de Australia y Nueva Zelanda se basan en las
leyes inglesas y el derecho consuetudinario.
WALTER GEORGE SMITH
Trascripción: Ginny Hoffman
Traducido por José Ignacio Sánchez García
Notas: Bishop, Marriage, Divorce and Separation (Chicago, 1891);
AM. y Eng. Enc. of Law s.v.Marriage. Bouvier, Law
Dictionary; special reports of the Census Office (Washington, 1867-1906,
Parte I). Contiene un importante
resumen sobre las leyes de divorcio y matrimonio de todos los estados
modernos. Los hechos precedentes sobre países extranjeros se han extraído
de aquí.