La utilización de abreviaturas se debe, en parte, a las exigencias
que surgen de la misma naturaleza de los materiales empleados para efectuar
los grabados, ya sea piedra, mármol, bronce o pergamino. Los talladores
de lápidas y los copistas también se veían en la
misma necesidad de sacarle el máximo provecho al espacio que disponían.
Al principio de la era Cristiana no era frecuente encontrarse con el con
uso de las abreviaturas ya que los materiales se encontraban en abundancia
y por ende no existía la necesidad de limitarse en su uso. Sin
embargo, alrededor del tercer o cuarto siglo, los materiales se tornaron
escasos y costosos y los artistas que deseaban generalmente escribir textos
extensos en superficies pequeñas, no podían hacerlo. Sin
embargo, no nos detendremos aquí para discutir el uso de las abreviaturas
en la escritura común. Los Romanos poseían un alfabeto conocido
con el nombre de Notae Tironienses, el cual tenía el mismo
propósito que nuestros sistemas modernos de taquigrafía.
Para poderlo escribir se necesitaba haber seguido un curso y existe aún
bastante incertidumbre en lo que se refiere al significado de los caracteres
empleados.
Cuando comenzamos a analizar el tema de las inscripciones talladas en
las piedras es que se encuentra uno con el uso harto frecuente de las
abreviaturas, En ciertos períodos tardíos, por ejemplo,
en España en la Edad Media, esta costumbre se torna excesiva a
tal grado que resulta en la invención de símbolos que son
indescifrables. Durante el período más sobresaliente de
la epigrafía se observan ciertas reglas de manera estricta. Las
abreviaturas más comúnmente usadas se dividen en dos ramas
principales:
- La reducción de la palabra a su letra inicial;
- La reducción de la palabra a sus primeras letras en grupo
o de varias letras tomadas a intervalos del cuerpo de una palabra
y colocadas una al lado de la otra.
Esta última forma de abreviatura es prácticamente solo
Cristiana, mientras que en las inscripciones paganas, el número
de letras de una abreviatura es más o menos limitado aunque no
se omite ninguna letra intermedia. Nos encontramos pues con las siguientes
inscripciones: PON., PONT., PONTF., por Pontifex; DP., DEP., DPS.,
por Depositus; MCP por Municipii. También tenemos
que una frase que se ha tornado ya en algo establecido debido a su uso
constante se ha convertido en una fórmula y es muy raro encontrarla
en otra forma que no sea en su abreviatura, por ejemplo, D.M. por Diis
Manibus, IHS por Jesus, de la misma manera que hemos mantenido R.I.P.
por requiescat in pace. Finalmente, nos encontramos en tumbas con
epitafios completos donde el epitafio de un esposo a su esposa se escribe
de la siguiente forma: DE qua N(ullum) D(olorem) A(cceperat) N(isi) M(ortis).
Otra forma de Abreviatura consiste en duplicar la última consonante
de una palabra tantas veces como se alude a las personas, p.e. AVG por
Augustus, AVGG por Augusti duo. Los grabadores sin embargo pronto comenzaron
a tomarse libertades con relación a esta regla y en lugar de grabar
COSS por Consulibus duobus, se inventaron la forma CCSS. Aun cuando
en ocasiones se referían a tres o cuatro personas esta forma de
duplicar la última consonate dio lugar, debido a la necesidad,
en las abreviaturas al uso del signo de plural. También se utiliza
muchísimo una línea horizontal sobre la letra o un grupo
de letras, hecho que ciertamente fue destinado a convertirse en casi universal
durante la Edad Media. Jamás se ha encontrado dificultad en establecer
la fecha de monumentos cuando utilizaban esta abreviatura. Es en un período
comparativamente tardío que se utilizó una línea
ondulada o curvada en cada extremo y levantada al centro. El uso de ciertas
Abreviaciones se ha extendido tanto que merecen una mención especial.
Los manuscritos litúrgicos antiguos que contienen recensiones de
Misas y que se conocen como Sacramentales, todos contienen las letras
VD al comienzo del Prefacio, colocadas una al lado de la otra y unidas
por una barra transversal. Mabillon interpreta este monograma como la
fórmula de "Vere dignum et justum est, aequum et salutare",
interpretación que ciertamente es la correcta. De acuerdo a varios
manuscritos, el monograma representa las palabras vere dignum, o toda
la formula; en la mayoría de los casos las letras VD representan
la frase Vere dignum et Justum est, a la cual le sigue el resto
del contexto, oequum et, etc. En un gran número de manuscritos,
estas letras VD han encendido la imaginación de los iluminados
y copistas. Sin embargo, es imposible ahondar en este tema. Bajo el desarrollo
de los arabescos frondosos, de extravagancias de todo tipo, a menudo se
torna difícil distinguir el contorno de las dos letras. El símbolo
pasa los límites más y más y de una mera inicial
se convierte en una página ornamental. La característica
esencial varía poco, aunque nos encontramos con variaciones de
cierta importancia. Fue inevitable pues, que los escritores medievales
construyeran todo un sistema de misticismo y alegoría sobre la
VD del Prefacio. John Beleth rector del colegio de teología en
Pads, concibe una interpretación que la encontramos aceptable.
Escribió que la D, es una letra completamente cerrada, que significa
Divinidad, que no tiene ni comienzo ni final; y la V que es semi abierta
significa la Humanidad de Cristo, que tuvo comienzo pero que no tiene
fin; la barra diagonal que cruza las líneas superiores de la VD
y forma una cruz, nos enseña que la cruz nos hace partícipes
de la Dios. En Sicardus de Cremota y en Durandus de Mende encontramos
fantasías de la misma clase. Diversos manuscritos contienen cientos
de variaciones de prefacios; las letras iniciales sin embargo, no han
sido dibujadas utilizando un patrón uniforme y los intentos importantes
de ornamentación se encuentran invariablemente confinados al Praefatio
Communis que inmediatamente precede el Canon de la Misa. Las primeras
dos letras del Canon TE también han sido tema de diversas decoraciones,
aunque menos curiosas y menos diversas que aquellas a las que nos referimos
anteriormente.
Debemos mencionar una palabra con relación a la abreviatura D.O.M.,
algunas veces vista sobre los dinteles de las puertas de nuestras iglesias
y no importa lo que se diga, jamás ha sido un símbolo Cristiano.
La frase completa es Deo Optimo Maximo y originalmente se refería
a Jupiter. La abreviatura IHV, la encontramos en un gran número
de objetos diferentes: gemas antiguas, monedas, epitafios, dedicatorias
y diplomas. El símbolo IHS estaba destinado a perdurar muchos años.
Sin embargo, es desde la época de San Bernardino de Siena que se
ha extendido tantísimo. Es imposible, con la información
con que contamos, precisar si su origen es Griego o Latino. Finalmente,
la abreviatura XM(GAMMA), que significa Christon Maria gennais
la encontramos a menudo en monumentos de origen oriental.
LECLERCQ, in Dict. d arch ol. chr t. et de liturgie, I,
155-183, s.v.; MURATORI, Novus thesaurus veterum inscriptionum (Milan,
1739); DE ROSSI, Inscr. christ. urb. Romae (Rome, 1861); DUCHESNE, Origines
du culte chr tien (Paris, 1898); ZELL, Handbuch der r mischen Epigraphik,
1850-57.
H. LECLERCQ