(MICHELE
FUSCHI)
Un Fraile Menor, Ministro General de la Orden franciscana y teólogo,
nacido, aproximadamente 1270, en Cesena, un pequeño pueblo en la Italia
Central, cerca de Forlì; murió en Munich, el 29 de nov. de 1342.
Se conoce poco de su infancia y juventud. Habiendo entrado en la orden franciscana,
estudió en París y se doctoró en teología. Enseñó
teología en Bolonia y escribió varios comentarios sobre Sagrada
Escritura y las "Sentencias” de Pedro Lombardo. En el capítulo
general de Nápoles (31 de mayo de 1316) fue elegido ministro general
y marchó en seguida a Asís dónde convocó un capítulo
para considerar la revisión de las Constituciones de la orden. Regresando
a Bolonia, emitió el documento, "Gravi qua premor"
(21 de ago. de 1316), qué, junto con varias otras ordenanzas con respecto
a la cuestión de la pobreza, indujo a Juan XXII a publicar la Bula, "Quorumdam
exigit” (7 de oct. de 1317) cuyo propósito era explicar los
decretos de Nicolás III, "Exiit qui seminat" (13 ago.
de 1279) y de Clemente V, "Exivi de paradiso" (6 de mayo
de 1312). Como afectaba al apartado principal de la regla franciscana, esta
acción causó una no pequeña perturbación dentro
de la orden. La Bula fue calurosamente protestada por Miguel y sus partidarios
que reclamaron que, adoptando la pobreza estricta, en la que Miguel había
insistido en sus cartas, estaban siguiendo el ejemplo y las enseñanzas
de Cristo y sus apóstoles. De este modo la controversia se convirtió
finalmente en una cuestión de especulaciones teológicas: si era
o no era consonante con la Fe católica afirmar que Cristo y los apóstoles
no tenían propiedad alguna, individualmente o en común; y cuando
en la famosa disputa de Narbona, en 1321, el inquisidor Juan de Beaune, exclamó
que era herético, Berengario de Perpiñán lo declaró
como dogma católica en perfecto acuerdo con los decretos de Nicolás
III y Clemente V. La cuestión habida sido llevada ante Juan XXII, se
hizo un gran esfuerzo por asentar la controversia distinguiendo entre el dominio
y el simple uso, así ambas proposiciones, Cristo y los Apóstoles
no tuvieron propiedades, es decir, dominio sobre propiedades, y Cristo y los
Apóstoles poseyeron propiedades, es decir, uso de propiedades, fueran
ciertas. En la Bula "Quia nonnunquam” (26 de marzo de 1322)
el papa declaró que él únicamente pensaba en aclarar los
decretos de sus predecesores y excomulgó a cualquiera que intentara interpretar
equivocadamente el significado de la Constitución papal "Quorumdam
exigit”. En junio del mismo año se convocó en Perugia
un capítulo general de la orden y se decidió que afirmar que Cristo
y sus apóstoles no poseyeron nada terrenal no sólo no era ninguna
doctrina herética sino legítima y católica. Al mismo tiempo
Bonagracia de Bérgamo fue comisionado para representar al capítulo
ante la curia papal en Aviñón. La controversia continuó
constante hasta que, en 1327, Miguel fue llamado ante el papa. Fingió
estar enfermo y tardó; pero obedeció a una llamada posterior y
se le prohibió por el papa, bajo pena de grave censura, dejar Aviñón.
Así estuvo incapacitado para asistir al capítulo habido en Bolonia
en mayo del año siguiente (1328); todavía, a pesar de su ausencia
y la protesta del legado papal, fue reelegido ministro general, el capítulo
juzgó que las acusaciones contra él eran insuficientes para privarlo
de su cargo. Varios prelados y príncipes escribieron al papa en nombre
de Miguel; pero antes de que estas cartas o el resultado del capítulo
pudieran alcanzar Aviñón, Miguel, con Guillermo de Ockham y Bonagracia
de Bérgamo, que también estaban retenidos por el papa en Aviñón,
huyeron de noche (25 de mayo) en una galera les envió Luís de
Baviera.
En Pisa, dónde fueron recibidos triunfalmente por los partidarios de
Luís, se les unieron otros cismáticos, el ministro general publicó
una apelación solemne al papa para un concilio (12 de dic. de 1328),
lo anunció en la puerta de la catedral, y el día siguiente leyó
a la multitud congregada un decreto del emperador Luís deponiendo a Juan
XXII. El papa emitió la Encíclica "Quia vir reprobus",
advirtiendo a los creyentes contra Miguel; y éste último contestó
en sus "Ad perpetuam rei memoriam innotescat quod ego, Fr. Michael"
(25 de nov. de 1330) y "Christianæ fidei fundamentum"
en las que acusó al papa de herejía en las tres bulas, "Ad
Conditorem Canonum", Cum inter nonnullos" y "Quia
quorumdam". Éstas y "Litteras plurium magistrorum"
y "Teste Solomone" que Miguel escribió en propia defensa,
están contenidas en el Diálogo de Ockham. El capítulo general
de París (11 de junio de 1329) que presidió el cardenal Bertrand,
condenó la conducta y las escrituras de Miguel y todos los que tomaron
parte con él contra Juan XXII; y eligió a Gerardo Eudes como ministro
general de la orden. El siguiente año (1330) Miguel y otros cismáticos
siguieron a Luís a Baviera. El capítulo de Perpiñán
(25 de abril de 1331) expulsó a Miguel de la orden y lo sentenció
a cadena perpetua. Durante los últimos años de su vida fue abandonado
por casi todos sus simpatizantes, pero es probable que muriera arrepentido.
Sus restos, con los de sus compañeros, Guillermo de Occam y Bonagracia
de Bérgamo, yacen enterrados en Barfüsserkirche en Munich.
WADDING, Annales Minorum, ad an. 1316, nos. 3, 5, 10; ad an.
1328, nos. 6, 13, and passim; Scriptores Ordinis' Minorum, 259; MARCOUR, Antheil
der Minoriten am Kampfe zwischen König Ludwig IV. von Bayern und Papst
Johann XXII. (Emmerich, 1874); GUDENATZ, Michael von Cœsena (Breslau, 1876);
Analecta Franciscana (Quaracchi, 1897), IV, 470, 487, 488, 509, 617, 704, 705.
STEPHEN M. DONOVAN.
Transcrito por Douglas J. Potter
Dedicado al Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María
Traducido por Quique Sancho
Dedicado al Hno. Luís Giner, o.f.m.