Lugar de la Crucifixión de Jesucristo.
EL NOMBRE
Etimología y Uso
La palabra Calvario (Lat. Calvaria) significa "calavera"
Calvaria y el griego. Kranion son equivalentes a la original Golgotha.
La ingeniosa conjetura de que Golgotha puede ser una contracción
de Gol Goatha y puede, de acuerdo con ello, haber significado "montaña
de la ejecución" y estar se relacionado con Goatha en Jer.,
21, 39, ha encontrado escasos partidarios. El diminutivo monticulus (montaña
pequeña) se unió con el nombre en el 333 d.C., por el "Peregrino
de Burdeos."
Hacia el principio del siglo quinto Rufino hablaba de "la roca de
Golgotha". Desde el siglo sexto es usual designar el Calvario como
un monte. El Evangelio lo califica como un "lugar" meramente,
(Mat. 17, 33; Mc 15, 22; Lc, 18, 33; Jn. 19, 17).
Origen del Nombre
Se han avanzado las siguientes teorías:
El Calvario puede haber sido un lugar de ejecución pública,
y fue llamado así por los cráneos depositados sobre él.
Las víctimas eran abandonadas para convertirse quizá en
presa para los pájaros y bestias, como lo fueron Jezabel y el panadero
del Faraón (2Re, 9, 35; Gen. 40, 19- 22).
Su nombre puede haber derivado de un cementerio que pudo haber estado
allí. No hay ninguna razón para creer que la tumba de José,
en la que fue puesto el cuerpo de Cristo, estuviera aislada, especialmente
desde que se localizó después este barrio, descrito por
Josefo como el que contenía el monumento del sumo sacerdote Juan.
Esta hipótesis tiene la ventaja de explicar además la escasez
de población en este barrio en el tiempo del sitio de Jerusalén
(Jos., Gue. jud., V, 6, 2). Es más, cada uno de los Calvarios rivales
actuales está cercano a un grupo de antiguas tumbas judías.
El nombre pudo haberse originado por el contorno físico del lugar.
San Lucas (loc. cit.) parece significar esto al decir que era el lugar
llamado "de la calavera" (kranion). Es más, Golgotha
(de una raíz hebrea que significa "rodar") que toma su
significación del modo redondeado o rodante del cráneo,
también se podría haber aplicado a un montículo en
forma de cráneo.
Existía la tradición, usual entre los judíos, de
que el cráneo de Adán, confiado después por Noé
a su hijo Sem y por el último a Melquisedec, fue depositado finalmente
en el lugar llamado, por esa razón, Golgotha. Los talmudistas y
los Padres de la Iglesia eran conscientes de esta tradición y sobrevive
en los cráneos y huesos puestos al pie del crucifijo. Los evangelistas
no se oponen a ello, ya que hablan de uno y no de muchos cráneos.
(Lucas, Marcos, Juan, loc. cit.)
Los curiosos orígenes de muchos nombres bíblicos,
las dobles y a veces discrepantes explicaciones ofrecidas para ellos por
los Escritores Sagrados (Gen., passim) debe hacernos reflexionar antes
de aceptar cualquiera de las teorías anteriores como correcta.
Cada uno de ellas tiene sus puntos débiles: La primera parece ser
opuesta a la ley judía que prescribía que los crucificados
debían enterrarse antes de la puesta del sol (Dt.21, 23). Josefo
detalla que esta norma era observada escrupulosamente (Gue. jud., IV,
5, 2). Las ejecuciones citadas en apoyo de esta opinión son demasiado
pocas, demasiado remotas y aisladas como para tener fuerza de pruebas.
Es más, en este supuesto, el páramo del Calvario debería
haber sido llamado, más correctamente, lugar "de cráneos"
pero los evangelistas nunca lo usan en plural. En las dos, enlazadas,
primeras teorías no se da razón suficiente para seleccionar
el cráneo en referencia a cualquier otro miembro del cuerpo, o
al propio cadáver, como origen del nombre. La tercera teoría
es más creíble y más popular. Todavía no puede
instarse a priori, indicando un requisito para un Calvario, por otro lado
no autentificado. Los evangelistas parecen más haber intentado
dar un equivalente inteligible para un nombre oscuro, Golgotha, que dar
fe de su origen. La cuarta teoría se ha definido como demasiado
absurda, aunque tiene muchos serios adeptos. No es absurda para un judío
ortodoxo. No parecería absurda a un cristiano poco formado. Todavía
subsiste entre los incultos que el nombre surgió espontáneamente.
De hecho los cristianos adornaron la leyenda, como veremos.
DATOS DESCRIPTIVOS
El Nuevo Testamento
Las únicas noticias explícitas son que la Crucifixión
tuvo lugar fuera de la ciudad (Hb. 13, 12), pero cerca de ella; había
no lejos de allí una tumba recién excavada, en un jardín
(Jn. 19, 20, 41); el lugar estaba probablemente cercano a un camino frecuentado,
permitiendo así a los caminantes ultrajar al supuesto delincuente.
Que el Cirineo estuviera viniendo del campo cuando fue obligado a ayudar,
parece excluir sólo dos de los caminos que entran en Jerusalén,
uno que llega de Belén y otro de Siloé (Mt.27, 30; Mc, 15,
24, 29; Lc, 28, 26). Cualquier otro camino que entra en el Jerusalén
podría cumplir la condición. Los incidentes ocurridos a
lo largo de la afligida jornada son tan pocos que la distancia del pretorio
es materia de conjeturas.
Las primeras narraciones medievales
Después de la Edad Apostólica no se oye hablar del Calvario
hasta el siglo cuarto. Bajo la ley pagana hubo un ídolo allí,
y posteriormente se unió al mismo recinto de la cripta de la Resurrección
(Sozomen, Hist. Eccl., II, 1, 2). Eustaquio, el arquitecto de Constantino,
lo separó de éste último, excavando una gran masa
de piedra. Fue Santa Melania la Jóven quién primero adornó
el Monte Calvario con una capilla (436).
El lugar se describe como una "loma de escaso tamaño"
(deficiens loci tumor --Euqueria, 427-440), aparentemente natural y en
el siglo sexto accesible por unos escalones. Estaba a quince pasos del
Santo Sepulcro. Rodeado con unas barandas de color de plata y contenía
el agujero en que fue puesta la Cruz, y un gran altar (Theodosio, 530).
Dos años después de los estragos de los persas (614), una
gran iglesia reemplazó la arruinada capilla (Arculfo, 680). De
su techo colgaba un aro de bronce adornado con lámparas, suspendido
sobre una cruz color de plata que estaba introducida en el lugar en que
fue colgado Nuestro Salvador. Esta Iglesia fue destruida en 1010, pero
se restauró en el 1048. De la piedra inferior dice Soewulf (1102)
que estaba “muy resquebrajada cerca del agujero de la Cruz”.
En las tradiciones, la tumba de Adán y el sacrificio de Abraham
se localizan repetidamente allí.
Hacia 1149, la capilla del Calvario fue unida por los cruzados con los
oratorios circundantes en una inmensa basílica. Se dice que la
parte de la piedra, que se creía había sostenido la Cruz,
fue extraída y se perdió en un naufragio en la costa de
Siria mientras era transportada Constantinopla (1809). Otro fragmento
se muestra en la capilla de Longinos, una de las muchas de la basílica.
Las Fuentes contemporáneas
Wilson, Warren, Fraas, y otros eminentes topógrafos relacionados
con los intereses del English Ordinance Survey (1864-5), declaran que
la parte inferior del tradicional Calvario es natural, y que la parte
superior “muy probablemente puede que lo sea". La loma es de
fina caliza blanca (nummulitic) contiene nódulos, y ocupa la posición
requerida de un lecho en Palestina, por ejemplo los estratos de Missae
y de Malaki respectivamente. Estos duros lechos se ven en los niveles
más bajos de la basílica. La dirección tomada por
el estrato, 96 grados este, está prácticamente igual al
de las rocas circundantes. Se han observado otros puntos de similitud.
La hendidura se abre hacia el este. La piedra ha sido excavada por el
lado del Sepulcro Santo, confirmando el dato arquitectónico aportado
en el período de Constantino. El Calvario está a unos 42
metros al sureste del Santo Sepulcro y 4 metros más alto. Las tempranas
tradiciones mencionadas al principio de este artículo todavía
se enlazan con él. La capilla de Adán supone que el Calvario
está sobre éste. Un cuadro en ella representa la subida
de Adán a la vida por el goteo de la Preciosa Sangre sobre su cráneo.
Hay un altar dedicado a Melquisedec. Un vestigio de la segunda tradición
subsiste en un enjuto olivo unos metros más allá, religiosamente
guardado, qué los abisinios todavía mantienen que es el
arbusto en que se enredaron los cuernos del carnero cuando el ángel
paró la mano de Abraham.
La Capilla del Calvario
El pequeño, sucio, y pobremente iluminado oratorio, construido
sobre el Calvario tradicional, está dividido en dos secciones por
un par de macizos pilares. La capilla de la Exaltación de la Cruz
comprende la sección norte y pertenece a los ortodoxos griegos.
La de la Crucifixión está al sur y pertenece a los Latinos.
En el fondo oriental, detrás de una fila de lámparas del
santuario, mantenidas constantemente encendidas, hay tres altares de la
undécima, duodécima y decimotercera estaciones del Vía
Crucis. El de la duodécima estación está en la capilla
griega e indica la posición de la Cruz de Nuestro Salvador. Está
cerca de la grieta hecha en la piedra por el terremoto. A sus lados, dos
discos negros jaspeados indican las presuntas posiciones de las cruces
de los malhechores. Detrás él, entre los numerosos iconos,
hay una gran imagen pintada del Salvador Crucificado.
Los altares de la Crucifixión y Mater Dolorosa (undécima
y decimotercera estaciones) pertenecen a los Latinos. La imagen en este
último, o medio, altar está protegida y encajada por una
profusión de ofrendas votivas. El suelo de la capilla, que está
al nivel de la cima de la roca, esta cubierto con toscos mosaicos. Una
piedra redonda en el pavimento del lado latino, cerca de la undécima
estación, marca el lugar de la décima. En el techo hay una
representación, en mosaico, de Cristo. La entrada a la capilla
se realiza por las escaleras. Los dos más frecuentemente usadas
están en el fondo oriental. Los dieciocho escalones de cada escalera,
que son estrechas, empinadas y muy desgastadas, son principalmente de
mármol rosa de Santa Cruz, piedra comúnmente extraída
de una cantera en Palestina.
AUTENTICIDAD
Está más allá de la duda que el Calvario que hemos
estado considerando es el mismo que el de la Edad Media, pero ¿es
correcto identificarlo con el de los Evangelios? Ha estado mucho tiempo
dentro de los muros de la ciudad. Pero, los muros de la ciudad que lo
han rodeado durante tantos siglos ¿Lo rodeaban cuándo Cristo
fue crucificado? Es decir, ¿la muralla de la ciudad presente existía
cuándo el Salvador fue llevado a la muerte? En ese caso, éste
no podría ser el lugar de la crucifixión; porque Cristo
fue crucificado fuera de los muros (Heb., 12, 12), S. Willibaldo (siglo
octavo), Soewulfo (siglo duodécimo) y muchos otros se hicieron
esta pregunta. Pero no fue hasta hace unos siglos que se aventuró
una respuesta afirmativa, por Korte, un librero alemán (ver debajo).
Sin embargo, la nueva opinión no tuvo partidarios hasta hace dos
siglos. Entonces surgió una teoría que rechazó las
antiguas para buscar una nueva. Los Católicos, como grupo, y muchos
importantes Anglicano apoyaban las propuestas tradicionales.
La autenticidad del Calvario está íntimamente ligada a
la del Santo Sepulcro. En relación con la autenticidad del lugar
de ambos, los escritores eclesiásticos, que son los primeros en
romper el silencio después de los evangelistas, parecen no dejar
ningún lugar para la duda. Ahora, no es fácil ver cómo
éstos, los principales representantes de una época apologética,
pudieran pasar por alto la anterior dificultad, avanzada por los escritores
modernos, especialmente desde que simples peregrinos son conocidos por
haberla adelantado. El espíritu de investigación había
despertado en la Iglesia muchos años antes; y los acreditados custodios
de la tradición, la comunidad de Jerusalén, había
sido gobernada por una sucesión continua de obispos desde los tiempos
Apostólicos. Bajo estas circunstancias, nuestro primer testimonio
disponible nos dice que se ha transmitido un recuerdo de este sitio hasta
la actualidad. Como un contundente testimonio de la confianza que merece,
sólo necesitamos comentar que de dieciséis mapas modernos
de la Ciudad Santa intercalados por Zimmermann (Basilea, 1876) sólo
cuatro sitúan el Golgotha dentro del segundo, o muro más
exterior, en tiempos de Cristo. Es más, El Dr. Schick, el autor
de uno de ellos, aceptó la visión tradicional antes de su
muerte. El Dr. Reiss, en su " Bibel-Atlas" (Friburgo im Breisgau,
1895), también está de acuerdo con la mayoría. (Ver
JERUSALÉN; SANTO SEPULCRO.)
CALVARIOS MODERNOS
El más popular de los varios sitios propuestos es el de Otto Thenius
(1849), más bien conocido como el Calvario de Gordon, y llamado
por éste último "la "Colina de la Calavera”,
debido a su forma. Conder es el partidario principal de esta visión.
Este sitio es una elevación sobre la Gruta de Jeremías,
no lejos de la Puerta de Damasco. A falta de una base histórica,
y debido a la insuficiencia de los datos del Evangelio--qué podrían
verificarse igualmente en cualquier otro lugar de la ciudad--los defensores
de las nuevas teorías normalmente toman, para darles valor, una
u otra de las afirmaciones siguientes, por ejemplo: que Cristo debió
ser inmolado al norte del altar, como las típicas víctimas
(Lv., 1, 10, 11); que el Calvario era un lugar de ejecuciones públicas;
que el lugar reservado para la crucifixión, si había uno,
era similar presuntamente a una plaza empedrada; que podría darse
prueba a una tradición judía moderna acerca de un lugar
empedrado fijo en tiempo de Cristo; y que la chusma violenta a que Cristo
fue entregado habría actuado conforme a la costumbre prescrita
para la ocasión. Estas afirmaciones llevan todas la marca de ser
aptas; pero hasta que se aparezcan documentos para confirmarlas, quedan
cortas como prueba de los hechos.
Ver artículo, el SANTO SEPULCRO.
Peregrinos: -GLYER, Itinera Hierosolymilana; TOBLER, Descriptions Terrae
Sanctae (1874).
General Treatment.-Dictionaries of the Bible; Quarterly statement P.E.F.
(passim, especialmente 1902-1903); WARREN, Ordinance Survey of Jerusalem
in Notes (London, 1865); WARREN and CONDER in Jerusalem (1881).
Controversias (los autores señaladps con un asterisco * se oponen
al punto de vista tradicional):- BREEN*, Harm. Expos. of the Four Gospels
(Rochester, New York), IV; FERGUSSON*, Essay on Ancient Topography of
Jerusalem (London, 1847); FINDLAY, On the Site of the Holy Sepulchre (London,
1847); LEWIN, Siege of Jerusalem (London, 1863); REILLY, Authenticity,
etc. in Ecclesiastical Review (Philadelphia), NXXVI, nn. 6 sqq; ROBINSON*,
Biblical Researches (Boston, 1840), I; SANDAY, Sacred Sites of the Gospels
(Oxford, 1903); THRUPE, Ancient Jerusalem (Cambridge, 855); WILLIAMS,
The Holy City (London, 1845); CHATEAUBRIAND, Itineraire de Paris a Jerusalem
(Paris, 1811), II;p KORTE*, Reise nach dem gelolden Laude Aeg. Syr. tr.
Mea (Halle, 1751); KRAFFT, Die Topographie Jerusalems (Bonn, 1846); TOBLER*,
Topographic von Jerusalem a. Seinen Ungebungen (Berlin, 1853), I.
THOMAS À K. REILLY
Trascrito por Michael T. Barrett. En memoria de la Pasión de Nuestro
Señor
Traducido por Quique Sancho