(Nagasakiensis).
Nagasaki, capital de la prefectura (ken) del mismo nombre,
está situada en una pequeña península en la costa
sur-oriental de la Isla Kiushiu, Japón. Su puerto, cerrado
por tres lados por montañas que bajan hasta la costa y albergado
su cuarto lado (entrada) por numerosas islas, es uno de los más
seguros e importantes en Japón. Siendo el primer puerto de
entrada para naves provenientes del sur y del oeste, también
es una de las principales estaciones de carbón del Lejano Oriente.
Las industrias principales del pueblo son la manufactura de motores
y construcción de naves. Importa principalmente algodón,
carbón, azúcar y petróleo; entre sus exportaciones
principales están el carbón, arroz, harina, alcanfor
y tabaco. En los primeros diez siglos de nuestra era encontramos referencias
a esta ciudad con no menos de siete nombres diferentes, de los cuales
Fukaye no Ura (Bahía Fukaye) es la más conocida.
Su nombre actual probablemente se deriva de un cierto Nagasaki Kotaro,
quien, alrededor de 1185-90, recibió Fukaye no Ura como su
feudo. Sin embargo, antes de la llegada de los misioneros cristianos,
Nagasaki era una aldea sin importancia.
Aunque las labores del misionero San Francisco Xavier están
limitadas al territorio ahora incluido en la Diócesis de Nagasaki,
la historia eclesiástica de este territorio es prácticamente
idéntica con los inicios de la historia cristiana en Japón,
el pueblo de Nagasaki no parece haber sido visitada por los misioneros
sino hasta 1569. En este año el Padre Vilela, S.J., fundó
una iglesia en el lugar donde una pagoda le había sido dada
por el señor(lord) cristiano del distrito, y en 1571 ya había
convertido a 1500. En 1570 los portugueses empezaron a comerciar con
Nagasaki. Yinzeyemon, gobernador imperial de la provincia, les recibía
con amabilidad, y, quizá para inducirles a comerciar sólo
con él y así evitar que otros obtuvieran armas de fuego,
influía a favor de la religión cristiana. Sin embargo,
cuando los comerciantes y misioneros, como defensa contra una futura
opresión, insistieron en que reconociera la autoridad eclesiástica
sobre el territorio de Nagasaki, mostró gran titubeo y cedió
ante sus deseos sólo cuando amenazaron con retirarse y elegir
otra sede si su solicitud fuese negada. El rápido crecimiento
de Nagasaki data desde la llegada de los extranjeros; numerosos mercaderes
nativos se establecieron en el pueblo con la esperanza de enriquecerse
con el comercio extranjero. Los últimos rastros de las religiones
budistas y sintoístas se habían desvanecido del distrito
para 1587, que ya contenía tres iglesias principales (llamadas
por los japoneses Ki-kuwan "panorama extraño")
y numerosas capillas. Hacia 1587 también puede referirse el
repentino cambio de actitud de Hideyoshi hacia la cristiandad (ver
Japón). Influenciado por las insinuaciones de los bonzes en
cuanto a la intención del ultimátum de los misionarios,
emitió, durante una noche de orgía (24 de julio), un
decreto proscribiendo la religión cristiana y ordenando a los
jesuitas salir de Japón dentro de veinte días. Sin embargo,
subsecuentemente, el taiko se calmó y consintió permitir
que diez padres permanecieran en Nagasaki, y no adoptó medidas
activas para suprimir el cristianismo en tanto se mostrara respeto
por sus decretos.
Sin embargo, el incidente San Felipe (ver Japón), llevó
a una nueva persecución en 1596, y veintiséis misioneros
(6 franciscanos, 3 jesuitas y 17 cristianos japoneses) fueron crucificados
en Nagasaki en 1597. Los persistentes rumores de que el taiko estaba
por revisar Kiushiu personalmente, llevó al Gobernador de Nagasaki,
quien anteriormente no se había mostrado desfavorable hacia
los cristianos, a enviar una fuerza para destruir las iglesias y residencias
de los misioneros en 1598. En el territorio de la actual Diócesis
de Nagasaki, se demolieron 137 iglesias de los jesuitas, así
como su universidad en Amakusa y su seminario en Arima. La muerte
de Hideyoshi el 16 de septiembre de 1598, puso fin a esta persecución.
Iyeyashu, ansioso en promover el comercio con las Filipinas, permitió
la libre entrada a los misioneros, y más allá de poner
en vigor la ley de que ningún diamio debía recibir el
bautismo, no mostró inicialmente ninguna hostilidad hacia el
cristianismo. En 1603 había en Nagasaki once iglesias y la
población había crecido de alrededor de 2500 a 24,500
en cincuenta años. En alrededor de 1612 o 1613, los bonzes,
se teme que ayudados por algunos capitanes ingleses y alemanes, tuvieron
éxito en alarmar seriamente a Iyeyashu sobre una intriga imaginaria
entre ciertos oficiales suyos y los representantes de Felipe III de
España y Portugal. El 27 de enero de 1614, se emitieron órdenes
para la expulsión de los misioneros y la destrucción
de las iglesias. En 1622, Nagasaki fue escenario del "Gran Martirio"
(ver Mártires, Japoneses). En 1629 se introdujo por primera
vez la costumbre de Fumi-ye, o pisotear el crucifijo; primero
se utilizaron imágenes de papel, pero más tarde se utilizaron
imágenes más durables al principio madera, y aún
más tarde (1669) 20 imágenes fundidas por un grabador
de Nagasaki obtenidas de los altares de iglesias demolidas. Entre
el 4° y 9° día del primer mes de cada año todos los
que sospechaba eran cristianos eran llamados a pisotear estas imágenes;
aquellos que se negaban eran exiliados de sus hogares, y si eran capturados
de nuevo, si aún se rehusaban, eran llevados a los manantiales
hirvientes de Shimabara y lanzados dentro, o sujetos a crucifixión
y varios tipos de tortura refinada. Incitados a actuar por tal persecución
y las miserias consecuentes de la supresión de las casas religiosas,
que habían sido la única fuente de alivio para las necesidades
del campesinado empobrecido, la gente se levantó en rebelión,
en 1637, pero, después de una fiera lucha, fueron aplastados
por las fuerzas shogun, ayudados por la artillería alemana.
En 1640 cuatro enviados portugueses de Macao fueron prendidos en Nagasaki,
y al negarse a apostatar, fueron enviados a muerte.
Por más de dos siglos después de 1640, Japón
prácticamente se cerró al mundo exterior. Los persistentes
intentos de los misioneros de entrar al país durante los siglos
dieciséis y diecisiete no tuvieron otro éxito más
que ganarse la corona de los mártires. El descubrimiento por
el Padre Petitjean de un gran cuerpo de cristianos el 17 de marzo
de 1865, cuando estaba estableciendo la primera iglesia Católica
en Nagasaki, después de la reapertura de Japón a los
misioneros, es referido en el artículo de Japón. En
1866 este empeñoso misionero fue nombrado Obispo de Miriofita
y Vicario Apostólico de Japón, y en 1876, al dividir
su territorio en dos vicariatos, retuvo la administración del
Sur de Japón (1879-85). Al cesar la persecución (ver
Japón), Monseñor Petitjean dedicó toda su energía
a volver a ganar la iglesia de los descendientes de los antiguos cristianos,
organizando los primeros distritos cristianos, y fundando un seminario
para la formación de clérigos nativos. Fue sucedido
como Vicario Apostólico por Monseñor Julius Alphonsus
Cousin (b. Abril, 1842), ahora Obispo de Nagasaki. El padre Cousin
llegó a tierra a Japón en 1866, y fue el primer misionero
en entrar a las Islas Goto. En 1869 fundó la primera estación
católica en Osaka, donde laboró por dieciocho años.
Nombrado Obispo de Acmonia en 1885, después de suceder a Monseñor
Petitjean, fijó su residencia en Nagasaki, donde el Sur de
Japón estaba dividido en dos vicariatos, en 1887. En 1890,
se llevó a cabo el Primer Sínodo de Japón en
Nagasaki, de la cual Monseñor Cousin fue el primer Obispo,
al establecerse la jerarquía japonesa en 1891. En 1897 el tercer
centenario de los veintiséis mártires japoneses, canonizados
por el Pío IX en 1867, fue celebrado por la construcción
y bendición solemne de la iglesia de Nuestra Señora
de los Mártires en Nagasaki. El jubileo episcopal del Obispo
Cousin se celebró en 1910. Durante su episcopado de veinticinco
años, el Obispo Cousin ha trabajado para aumentar los clérigos
nativos y extender el trabajo de la misión. Ha ordenado a 40
sacerdotes japoneses, fundado 35 nuevas estaciones (con residencias),
establecido 38 nuevos asentamientos católicos, y construido
50 iglesias y capillas. Durante su administración la población
católica se ha más que duplicado.
La Diócesis de Nagasaki incluye a Kiushiu y las islas vecinas
Amakusa, Goto, Ikitsuki, Tsushima, Oshima y el Archipiélago
Ryukyu (Lu Chu). La población total es de aproximadamente 7,884,900;
la población católica era de 47,104 el 15 de agosto
de 1910 (23,000 en 1885). El personal de la misión es de: 1
obispo, 36 misioneros (franceses), 26 sacerdotes diocesanos (japoneses),
6 clérigos tonsurados, 35 catequistas nativos (hombres y mujeres)
trabajando para la conversión de paganos, 350 catequistas a
quienes se ha confiado la instrucción de las comunidades cristianas,
15 bautizados itinerantes (mujeres). Los auxiliares de la misión,
involucrados en actividades de educación y caridad, son 17
Hermanos de María (14 extranjeros, incluyendo 3 sacerdotes),
21 Hermanas del Santo Niño Jesús (Chauffailles 5
japoneses), 16 Hermanas Franciscanas (Misioneras de María),
8 Hermanas de San Pablo de Chartres (3 japoneses), 10 comunidades
de mujeres nativas, con 177 miembros. Los asentamientos incluyen:
40 estaciones de misión con residencias; 35 sub-estaciones;
153 comunidades cristianas; 67 iglesias y capillas bendecidas; 52
oratorios y capillas sin bendecir; 1 seminario con 31 estudiantes
(8 teología; 4 filosofía; 19 estudiando Latín);
una escuela Apostólica con 18 alumnos (10 postulantes de los
Hermanos de María); 1 colegio, primaria y comercial, con 325
pupilos (30 internos); 1 escuela para mujeres catequistas, con 15
alumnas; 3 internados para niñas con 224 alumnas; 1 escuela
profesional, con 18 alumnos; 1 escuela primaria para niñas,
con 149 alumnas; 2 jardines de niños, con 79 alumnos; 8 orfanatos,
con 244 niños (65 internos); 2 talleres de trabajo, con 39
trabajadores; 1 asilo de leprosos, con 28 leprosos; 3 hospitales con
92 pacientes; 6 dispensarios (se atienden 4005 pacientes); 15 salas
de conferencias para instrucción religiosa (número de
oyentes aproximadamente 2730). Los Hermanos de María están
a cargo de la dirección de la escuela Apostólica y el
colegio. Las Hermanas de María están a cargo de la escuela
Apostólica y el colegio. Las Hermanas del Santo Niño
Jesús administran 2 internados (secundaria y preparatoria),
la escuela profesional, escuela primaria, jardines de niños,
2 asilos para huérfanos, 1 dispensario hospital, 1 sala de
conferencia, y 1 taller de trabajo. Las Hermanas Franciscanas están
a cargo del asilo de leprosos, 1 hospital, 3 dispensarios, 2 salas
de conferencias, 1 asilo para huérfanos y 1 taller de trabajo;
las Hermanas de San Pablo de Chartres; 1 internado (secundaria y preparatoria),
1 dispensario hospital, 1 sala de conferencias y 1 asilo para huérfanos.
Debido a que el Estado insiste en que todos los niños entre
los seis y doce años de edad deben asistir a las escuelas primarias
públicas seglares, es prácticamente imposible la existencia
de escuelas parroquiales en Japón actualmente. Las estadísticas
administrativas para el año que termina el 15 de agosto de
1910 son; bautismo de adultos, 592 (208 in extremis y 8 abjuraciones);
bautismo de niños paganos (in extremis), 811; bautismo
de niños cristianos, 1645; confesiones anuales, 29,414; comuniones
pascuales, 25,015; Santos Viaticums, 340; extremaunciones, 476; matrimonios,
323; muertes conocidas, 1067; aumento, 1179.
Además de las obras mencionadas en Japón, consulte
a Thurston, Japón y Cristiandad en el Mes (Feb.-May, 1905);
Wooley, Notas Históricas sobre Nagasaki en la Sociedad Asiática
de Japón: Transacciones, IX (Yokohama, 1881), 125-51; Cary,
Hist. del Crist. en Japón (Nueva York, -); Chambers y Mason,
Manual Práctico de Japón (8va ed., Londres, 1907); Okuma,
Cincuenta Años del Nuevo Japón (2 vols., 2da ed., Londres,
1910).
THOMAS KENNEDY
Transcrita por José Miguel D.L. Pinto DosSantos
Traducido por Lucía Lessan
Dedicado a Fernando Okaso