Pablo Francisco Danei nació en Ovada, Génova, Italia,
el 3 de enero de 1694 y murió en Roma el 18 de octubre de 1775.
Sus padres, Lucas Danei y Ana María Massari fueron ejemplarmente
católicos. Desde sus primeros años el crucifijo fue
su libro y el Crucificado su modelo. Pablo recibió su educación
temprana de un sacerdote que mantenía una escuela para jóvenes
en Cremolino, Lombardía. Hizo grandes avances en el estudio
y la virtud; dedicaba mucho tiempo a la oración, escuchaba
misa diariamente, recibía los sacramentos con frecuencia, atendía
fielmente sus deberes escolares y dedicaba su tiempo libre a la lectura
de buenos libros y a la visita de iglesias, donde pasaba mucho tiempo
frente al Santísimo Sacramento, hacia el cuál tenía
una ardiente devoción. A la edad de quince años dejó
la escuela y regresó a su casa en Castelazzo y desde ese tiempo
su vida estuvo llena de pruebas. En su juventud renunció a
la posibilidad de un honorable matrimonio; también a una buena
herencia que le fue dejada por un tío, que era sacerdote. Únicamente
conservó su Breviario.
Inflamado por un deseo de dar gloria a Dios, tuvo la idea de instituir
una orden religiosa dedicada a la Pasión de Nuestro Señor.
Vestido con una túnica negra por el Obispo de Alejandría,
su consejero, portando el emblema de la Pasión de Nuestro Señor,
descalzo y con la cabeza descubierta, se retiró a una estrecha
celda donde preparó las Reglas de la nueva congregación,
conforme al plan que se le dio a conocer en una visión, la
cuál relata en la introducción a la copia original de
las Reglas. Para más información sobre el relato de
su ordenación sacerdotal, la fundación de la Congregación
de la Pasión, y la aprobación de las Reglas, véase
PASIONISTAS. Tras la aprobación de las Reglas y la institución
del primer capítulo general fue mantenido en el Retiro
de la Presentación en el Monte Argentario el 10 de abril de
1747. En este cabildo, San Pablo, contra sus deseos, fue electo unánimemente
como primer superior general, oficio que ejerció hasta el día
de su muerte. En todas las virtudes y en la observancia de la disciplina
regular, se convirtió en un modelo a seguir para sus compañeros.
"Aunque ocupado continuamente con las tareas de la dirección
de su sociedad religiosa y en la fundación de nuevas casas
para ella por todas partes, nunca dejó de predicar la Palabra
de Dios, que bullía en él con un maravilloso deseo por
la salvación de almas" (Brief of Pius IX for St. Paul's
Beatification, 1 Oct., 1852). Fueron instituidas misiones sagradas
y se hicieron numerosas conversiones. Fue incansable en su labor apostólica
y nunca, ni siquiera en su última hora, moderó en algo
la austeridad de su modo de vida, finalmente sucumbió a una
severa enfermedad, empeorada en mucho por sus prácticas austeras
y por su avanzada edad.
Entre los distinguidos asociados de San Pablo, en la formación
y extensión de la congregación estuvieron: Juan Bautista,
su hermano menor y constante compañero desde la niñez,
quien compartió todos sus trabajos y sufrimientos y lo igualó
en la práctica de la virtud; el padre Marco Aurelio (Pastorelli),
el padre Tomás Struzzieri (subsecuentemente Obispo de Amelia
y de Todi) y el padre Fulgencio de Jesús, todos ellos sobresalientes
en el aprendizaje, la piedad y el celo misionero; el venerable Strambi,
Obispo de Macerata, y Tolentino, su biógrafo. La unión
personal con la Cruz y la Pasión de Nuestro Señor fue
el rasgo característico de la santidad de San Pablo. Pero la
veneración a la Pasión no fue lo único, porque
llevó a un grado heroico todas las otras virtudes de la vida
cristiana. Numerosos milagros, además de aquellos tan especiales
que se presentaron en su beatificación y canonización,
fueron testimonio del favor de que gozaba con Dios. Abundaron los
milagros de gracia, como los atestiguados en la conversión
de pecadores que parecían difíciles y sin esperanza.
A lo largo de cincuenta años, pidió por la conversión
de Inglaterra y dejó la devoción como un legado para
sus hijos. El cuerpo de San Pablo yace en la Basílica de San
Juan y San Pablo en Roma. Fue beatificado el 1 de octubre de 1852
y canonizado el 29 de junio de 1867. Su fiesta se celebra el 28 de
abril. La fama de su santidad que durante su vida se había
difundido a lo largo y ancho de Italia, aumentó después
de su muerte y llegó a todos los países. Gran veneración
hacia él se practica por la fidelidad dondequiera que los Pasionistas
están establecidos.
ARTHUR DEVINE
Transcrito por John Coleman
Traducido por EMG