Pintor italiano nacido en
Verona en 1524; murió en esa ciudad en 1606. Perteneció
a la vieja familia florentina de Farinata degli Uberti, quienes encabezaban
el partido Ghibelline, en donde Dante colocó su infierno. Cuando triunfaron los Guelfs, los Uberti fueron
expulsados y parte de la familia se estableció en Verona, fue a esta
rama de la familia, a la que perteneció el pintor. En su pueblo natal
fue discípulo de Giolfino, quien llevaba la tradición artística de Liberale,
quizá los más grandes miniaturistas italianos. De ellos son muy reconocidas
sus ilustraciones en los libros de coro de Librería de Siena (1470-1476),
las boreas, sus misas las que eran celebradas por sacerdotes que portaban
capuchones como los magos, y sus vistas del castillo de San Angelo.
Fue en el pueblo de Verona,
un pueblo sin ninguna tradición artística del pasado, en donde se fundó
una nueva escuela. En ella los pintores dieron coloridos propios, los
que pueden encontrarse en las expresiones de los mausoleos de Cane Grande
della Scala, de los barones de esta familia.
Hacia fines del Siglo XV, en las vecindades de Verona, los maestros
venecianos, Giovanni Bellini, Giorgione, y Titian, habían traído una
gran revolución artística.
Ellos habían inventado los
coloridos que eran la rama esencial del arte pictórico. Además de ser
grandes maestros de la pintura, también poseyeron un gran genio intelectual,
y tuvieron claro que debían dar concreción a la sensualidad que ellos
habían descubierto.
La escuela veronesa, por el
contrario, menos preocupada por los altos estándares del arte, atrapó
de manera directa el lenguaje de colorido que mejor se adaptaba a su
propio temperamento. Dar color llegó a ser la única preocupación, y
de esta tradición fue que emergió el más grande pintor, fue motivo de
su grandeza, la expresión del color que logró imprimir, se trata de
Paolo Caliari, de Verona, conocido como el veronese.
Es en este sentido, que Giolfino
y sus alumnos, Brusasorci y Farinato, son de interés en la historia
del arte. Es en los trabajos
de estos autores, que vemos la mezcla de dos estilos tanto el uso del
color como la fuente exclusiva de placer en el pintar. Ellos fueron
lo heraldos de los veroneses y sus precursores. Más de algún bosquejo
de Brusasorci, es reconocido como veronese.
En las manos de estos artistas,
la pintura gradualmente perdió su propósito moral y llegó a ser un arte
decorativo, dando de esta manera promesa a la evolución de Gaudy, que
terminaría en Tiepolo.
Farinato jugó un papel muy
importante en esta transformación. Tenía un muy buen talento para el
fresco, y como Liberale, estaba muy ocupado en decoraciones de las fachadas
de casas en Verona, lo que le da a esta ciudad, junto con su famosa
plaza Dell´Erbe, una apariencia agradable y muy propia. Desafortunadamente,
Farinato no se mantuvo fiel a su genio original.
En Mantua cayó bajo la influencia de Giulio Romano, quien con
sus efectos cautivantes, aunque vulgares, había heredado el prestigio
del divino Rafael.
Fue bajo esta influencia,
que Paolo ejecutó su San Martín en la Capilla del Santísimo
Sacramento de Mantua: y desde este tiempo, sus trabajos contienen un
aspecto como híbrido entre el corrupto estilo romano y el ligero impresionismo
coloreado veronese. En Mantua también se preserva su principal trabajo.
En Santa María en Organo, se tiene una Masacre de los Inocentes
(1556) y un Cristo Caminando sobre las Aguas (1558); en
San Tommasco, una Glorificación de las Santísima Virgen
(1569); en San Anastasia, un Pentecostés (1598), y en San
Giorgio en Braida, una Multiplicación de los Panes (1603).
Auque
era cuatro años mayor que Veronese, Farinato le sobrevivió por casi
veinte años, y ya tenía más de ochenta años de edad cuando murió. Fue
un prolífico pintor, y muchos de sus trabajos han encontrado lugar en
otras tierras. En los Estados Unidos se encuentran dos o tres de ellos,
uno en Nueva Haven en la colección Jarves, Cristo Apareciendo
a Algunos Santos; y uno en la Sociedad Histórica de Nueva Cork,
un Abraham saliendo de Hagar. El famoso cuadro del Louvre,
representando El Concilio de Trento, y que generalmente
se atribuye a Titian, ha sido asignado por Berenson, a Farinato.
LOUIS GILLET
Transcripción de Joseph P. Thomas
Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes