Hijo de un agricultor Catalán, nació en Verdú,
en 1581; murió el 8 de Septiembre de 1654. Obtuvo sus primeros
títulos académicos en la Universidad de Barcelona. A la
edad de veinte años ingresó al noviciado Jesuita en Tarragona.
Mientras estudiaba filosofía en Mallorca, en 1605, Alfonso Rodríguez,
el santo portero de la universidad, recibió de Dios el conocimiento
sobre la futura misión de su joven compañero, y desde
entonces no dejo de exhortarlo para ir a evangelizar las posesiones
españolas en América. Pedro obedeció y en 1610
desembarcó en Cartagena, donde por espacio de cuarenta y cuatro
años fue el Apóstol de los esclavos negros. En los principios
del siglo XVII los conquistadores de Centro y Sur América se
dieron el lujo de cometer un crimen social sigilosamente iniciado. Necesitaban
trabajadores para cultivar la tierra conquistada y para explotar las
minas de oro. Como los nativos eran físicamente incapaces de
soportar la labor en las minas, se determinó reemplazarlos con
negros traídos del Africa. Las costas de Guinea, Congo y Angola
se convirtieron en el mercado de los traficantes de esclavos, a quienes
los reyezuelos nativos vendían sus sometidos y prisioneros. Por
su posición en el mar caribe, Cartagena se convirtió en
la cuna del mercado de esclavos del Nuevo Mundo. Unos mil esclavos desembarcaban
allí cada mes. Eran comprados a dos y vendidos por 200 écus.
Aunque la mitad de la carga podía morir, el negocio continuaba
siendo rentable. Ni las continuas censuras del Papa, ni de los moralistas
Católicos pudieron hacer nada contra esta codiciosa actividad.
Los misioneros no suprimieron la esclavitud. Sólo la aliviaron,
y ninguno trabajó más heroicamente que Pedro Claver.
Enseñado en la escuela del Padre Alfonso de Sandoval, un extraordinario
misionero, Pedro se declaró para siempre esclavo de los negros
y desde ese momento, con su sobrehumana caridad, su vida fue un combate
al egoísmo. Aunque tímido y carente de autoconfianza,
llegó a ser un desafiante e ingenioso organizador. Cada mes,
cuando se avisaba la llegada de los negros, Claver se reunía
con ellos en el barco del capitán, llevando comida y golosinas.
Los negros, hacinados en la bodega, llegaban enloquecidos y embrutecidos
por el sufrimiento y por el miedo. Claver se acercaba a cada uno, le
mostraba dulzura, y les hacía entender que desde ese momento
él era su padre y su defensor. Así se ganó su buena
voluntad. Para instruir en tantos dialectos diferentes, Claver integró
en Cartagena un grupo de intérpretes de diferentes nacionalidades,
a quienes hizo catequistas. Mientras los esclavos eran encorralados
en Cartagena esperando ser comprados y dispersados, Claver los instruía
en la fe y los bautizaba. Los domingos durante la cuaresma se reunía
con ellos, preguntaba sobre sus necesidades, y los defendía de
sus opresores. Este trabajo le ocasionó severos juicios; los
mercaderes de esclavos no fueron sus únicos enemigos. El Apóstol
fue acusado de celo imprudente, y de haber profanado los sacramentos
al dárselos a criaturas que difícilmente tendrían
alma. Las señoras de alcurnia de Cartagena se rehusaron a ingresar
a las iglesias donde el Padre Claver se reunía con sus negros.
Los superiores del santo fueron a menudo influenciados por las críticas
que recaían sobre ellos. No obstante, Claver continuó
su heroica carrera, aceptando todas las humillaciones y agregando rigurosa
penitencia a su trabajo caritativo. Faltándole el apoyo de los
hombres, la fuerza Divina le fue dada. Llegó a ser el profeta
y el trabajador milagroso de la Nueva Granada, el oráculo de
Cartagena; todos supieron que Dios a menudo salvó la ciudad por
él. Durante su vida bautizó e instruyó en la fe
a más de 300.000 negros. Fue beatificado el 16 de julio de 1850
por Pío IX y canonizado el 15 de enero de 1888 por León
XIII. Su fiesta se celebra el nueve de septiembre. El 7 de julio de
1896, fue proclamado patrono especial de las misiones Católicas
que trabajan entre los negros. Alfonso Rodríguez fue canonizado
el mismo día que Pedro Claver.
Lives of the saints by DE ANDRADA (Madrid, 1657), DOMINGUES,
DE LARA, SUAREZ, FERNANDEZ, FLUERIAN; SOMMERVOGEL, Bibl. de la Comp.
de Jesus (Brussels, 1890---); WASER (Paderborn, 1852); SOLA (Barcelona,
1888); HOVER (Dulmen, 1888); an excellent article by LEHMKUHL in Stimmen
aus Maria-Laach, XXIV, 380 sqq.
PIERRE SUAU
Transcrito por Thomas M. Barrett
Dedicado a San Pedro Claver
Traducido por Octavio A. Escobar Torres