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Famosa abadía benedictina que ejerció una profunda influencia
en la vida religiosa y literaria de Francia en el siglo XVII. Fundada en 1204
por Matilde de Garlande, esposa de Mathieu de Montmercy, en el valle de Chevreuse,
a seis leguas ( entre 16 y 17 millas) de Paris, en el lugar de la actual villa
de Magny –les – Hamaux, en Seine-et-Oise. Estuvo en primer lugar
sometida a la regla de S. Benito y después al Cister; sufrió mucho
durante las invasiones inglesas y las guerras de religión. A principios
del siglo XVII la disciplina estaba completamente relajada pero en 1608 fue
reformada por la madre Angélica Arnaud con la ayuda y estímulo
de San Francisco de Sales. Las monjas formadas en Port Royal se extendieron
por todas Francia trabajando en la reforma de otros monasterios. En 1626 Port
Royal era un lugar poco saludable que ya no ofrecía acomodo adecuado
y la comunidad emigró a París, estableciéndose en el Faubourg
St-Jaques. Renunciando al antiguo privilegio concedido por los papas, la nueva
abadía se puso bajo la jurisdicción del Arzobispo de Paris. Desde
entonces, la monjas, dedicadas a la adoración de la Eucaristía,
tomaron el nombre de Hermanas del Santísimo Sacramento. En 1636 el Abad
de St-Cyran era el director espiritual del monasterio y enseguida lo convirtió
en un nido de Jansenismo . Reunió en torno a sí al abad Singlin,
a los dos hermanos de la madre Angélica, Arnaud d´Andilly y Antoine,
a sus tres sobrinos, Antoine Lematre , Lemaitre de Lacy y Lemaitre de Sericourt,
Nicole, Lancelot,Hamon, Le Nain de Tillemont y otros que urgidos por el deseo
de soledad y estudio se retiraron al monasterio “de los campos”.
Había pues un Port Royal de Paris y Port Royal des Champs (“de
los campos”). En 1638 abrieron lo que llamaron “pequeñas
escuelas” (petite écoles) en las que Lancelot, Nicole , Guyot y
de Selles enseñaban a los sobrinos de St-Cyran y a algunos otros niños.
En 1647 se trasladaron a Paris y otra vez devueltos al campo a Les Granges,
cerca de Port-Royal, a Trous, a casa de M de Bagnols, a Le Chesnay, a la residencia
de M de Bunières.
La controversia jansenista estaba en su punto álgido por entonces. En
1639 Richelieu había arrestado a St-Cyran y lo enviado a prisión
de la que no salió hasta 1643, muriendo poco después. En 1640
había aparecido el “Augustinus” de Jansenio y en 1643 la
obra de Arnaud “La Comunión frecuente” que dio lugar a violentas
discusiones. Port Royal era el cuerpo y alma de la oposición. Las mujeres
eran tan tercas como los hombres y todos los partidarios de las nuevas enseñanzas
ya en Paris o en toda Francia se volvían hacia el monasterio esperando
luz y apoyo. Monjas y solitarios afluyeron allí. El convento de Paris
se quedó pequeño para albergar a tantos así que una multitud
se volvió de nuevo al campo.
Desafortunadamente, en 1653 y 1656, cinco proposiciones extraídas del
“Augustinus” fueron condenadas por la Sorbona, por los obispos y
por dos bulas papales y, aunque no se encontraban literalmente en él,
reflejaban, según Bossuet , “el espíritu del libro”.
En ese momento comenzó una persecución de Port-Royal que ni los
alegatos de Arnaud, la famosa distinción de hecho y ley, ni la ni las
Provinciales de Pascal pudieron evitar, sino todo lo contrario. Cuando Port
Royal rehusó suscribir el formulario redactado por la Asamblea del Clero
en 1657, se fueron cerrando sucesivamente las petites écoles, se llevó
a otros lugares a las novicias y los confesores fueron expulsados. Pero todo
fue en vano; los doctores, y hasta el arzobispo de Paris Hardouin de Péréfixe
no regatearon esfuerzos para volver a traer a los recalcitrantes al sentido
común. “Son tan puros como ángeles”, pero “orgulloso
como demonios” decía éste último. Solo unos pocos
consintieron en firmar: los más obstinados fueron por fin enviados al
campo o dispersados en diferentes comunidades. En 1666, el director, Lamaitre
de Lacy, fue encarcelado en la Bastilla
En 1669, tras interminables negociaciones se firmó lo que se llamó
“La Paz de la Iglesia”; Port –Royal volvió a ser por
unos años un centro intelectual y religioso brillando en lo que era más
inteligente y noble en la ciudad y en la corte. Pero el fuego no se había
apagado bajo las cenizas. En 1670 Arnaud tuvo que huir a los Países Bajos
y Luis XIV , que había comenzado a sospechar y odiar a la testaruda comunidad
, decidió someterla. En 1702 la disputa estalló de nuevo cuando
la Sorbona condenó un famoso “Caso de conciencia” . En 1704
Port Royal des Camps fue suprimido por una bula de Clemente IX. En 1709 las
últimas veinticinco monjas fueron expulsadas por la autoridad pública
y finalmente en 1710 para hacer desaparecer todo rastro del aquel centro de
la revuelta, los edificios de Port-Royal fueron derruidos, el lugar de la capilla
convertido en una ciénaga y hasta las cenizas de los muertos dispersadas.
Port- Royal fue destruido, pero su espíritu siguió vivo, especialmente
en el parlamento y en la Universidad y durante la mayor parte del siglo XVIII
volvió una y otra vez la lucha entre sus herederos y sus adversarios
( ver JANSENIO Y JANSENISMO)
Port Royal produjo una gran impresión en el siglo XVII por el rigor
de su código moral , que llevaba los ideales cristianos hasta el extremo,
por el intenso esfuerzo que demandaba de la voluntad humana, por el ejemplo
con el que ilustraba su enseñanza, por los escritos que produjo o inspiró
- “Las Cartas espirituales“ de St-Cyran y la madre Angélica;
“La Comunión Frecuente” de Arnaud; “La Historia Eclesiástica”
de Nain De Tillemont, “las Provinciales “ y “Los Pensamientos”
de Pascal y “La Lógica”.
Casi todos los grandes escritores sintieron su influencia. Dos fueron un producto
directo : Racine, su discípulo, y Pascal su más distinguido campeón.
Otros están más o menos en deuda : Boileau permaneció fiel
ellos hasta al final (cf. su “Epístola sobre el amor de Dios”)
Madam de Sévigné apasionada admiradora de los “Ensayos”
de Nicole. El pesimismo de La Rochefoucauld está muy relacionado con
el de ellos así como el de LaBruyere; St-Simon muy dedicado a ellos y
el mismo Bossuet no es del todo extraño a su influencia.
Lo que más contribuyó a ese poder de los “"Messieurs"
fueron las pequeñas escuelas ,petites écoles, y su pedagogía.
Su principio educacional era que el conocimiento humano, la ciencia misma, no
es un fin sino un medio; debiera servir solamente para abrir y desarrollar la
mente y elevarla sobre la materia enseñada. En la enseñanza adoptaron
un método abiertamente racional y cartesiano; se esforzaban por cultivar
el intelecto y la facultad de razonar más que la memoria y apelaban constantemente
al la reflexión personal. Enseñaron en francés, rompiendo
con la costumbre de los jesuitas de enseñar en latín en la Universidad.
Los niños aprendían el alfabeto en francés y eran instruidos
en la lengua materna antes de estudiar idiomas muertos. Escribían en
francés antes que en latín. Tenían que componer diálogos
cortos, historias, cartas, de temas elegidos de entre lo que habían leído.
La traducción, sobre todo oral, se prefería a los temas escritos.
Finalmente el griego, del que fueron inmejorables maestros, recibió más
atención y un lugar más importante. También en la disciplina
introdujeron reformas: trataban de combinar severidad y amabilidad. El castigo
se redujo al mínimo y trataron de que la escuela se pareciera lo más
posible al hogar. Suprimieron la competición para sobrepasar a los otros
discípulos y desarrollaron en él solamente la atracción
natural que presentaba los temas de estudio. Estos admirables maestro y educadores
nos han legado varios libros del muchísimo mérito algunos de los
cuales han permanecido como clásicos durante casi dos siglos –
La Gramática editada por Lancelot que era en realidad obra de Arnaud;
la “Lógica” de Arnaud y Nicole; “El Jardín de
las Raíces griegas” de Lancelot, Los “Métodos “
para aprender griego, latín, italiano, español etc. No todo es
digno de admiración en sus libros, pero es incontestable que con contribuyeron
al progreso de la pedagogía en contra de viejos métodos escolásticos.
CLÉMENCET, Histoire générale du Port-
Royal (Amsterdam, 1765); RACINE, Port-Royal de l´histoire´”(Paris,
1747); Mémoires pour servir à l'histoire de Port-Royal (Utrecht,
1742); GERBERON, Histoire du Jansénisme (Amsterdam, 1700); STE BEUVE,
Port-Royal (Paris, 1840-46) (el más importante en éste tema);
FUZET, Les Jansénistes et leur dernier historien (Paris, 1876); HALLATS,
Pélerinage à Port-Royal (Paris, 1908); ROMANES, Story of Port-Royal
(London, 1907); CADET, Port-Royal Education, tr. (New York, 1898).
J. LATASTE
Transcribed by WGKofron
Con agradecimientos a la Iglesia de Sta Maria , Akron, Ohio
Traducido por Pedro Royo
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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