Esta Saba (Sheba) no debe ser confundida con Saba
(Seba) en Etiopía de Is 43, 3; 45, 14. Esta se encuentra en Jôf de la Arabia del Sur cerca de 200 millas al
noroeste de Aden. Los Sabeos son mencionados en la Biblia como un
pueblo distante (Joel 3, 8), famosos comerciantes (Ez. 27,22-3; 38,
13; Job 6, 19), que exportaban oro (Is. 60, 6; Salmo 73, 15 (R.V.);
Ez. 38, 13), piedras preciosas (Ez. 27, 22), perfumes (Jer. 6, 20),
incienso (Is. 60, 6), y quizás esclavos (Joel, ibid.), y practicaban
el bandidaje. Las genealogías del Génesis los conectan ya con Dadan,
como hijos de Regma (10,7; cf. I Par. 1, 9) y de Jecsan (25, 3; cf.
I Par., 1, 32), ya con Asarmoth (Hadhramôt), como hijos de Jecsan
(10, 26-8, cf., I Par. 1, 20-22). Estos detalles indican a dos Sabas,
una en el sur contigua a Hadhramot, otra en el norte cerca de Taima
(Job 1, 15; 6, 19) y El 'Ela (cf. "Comptes rendus de l'académie
des Inscriptions" etc., Junio 1910); pero no puede ser aún decidido,
cual fue el hogar original de los Sabeos. Hommel la ubica en el norte,
cerca del Dedan Idumeo, y la identifica con Aribi-Yareb (cuyas reinas
figuran en las inscripciones Asirias), con la Saba, cuya reina visitó
a Salomón (3 Reyes, 10), la que es probablemente mencionada como tributaria
a Theglathphalasar III (745-27 A.C.), y cuyo gobernante, Ithamara,
pagó tributo a Sargon en el 715 A.C. Por lo tanto (de acuerdo con
Glaser) los Sabeos se movieron hacia el sur en el siglo octavo o noveno
y establecieron su reino sobre las ruinas del poder de Minae. Esta
teoría es plausible y resuelve la dificultad
de III Reyes 10; pero la identificación de Saba con Aribi-Yareb es arbitraria, y toda la presente
evidencia desaprueba la existencia de reyes en Saba hasta mucho después.
Sargon, que ostentaba el titulo de Rey sobre sus tributarios, se los
deniega a Ithamara, la Yethamara de las inscripciones Sabeas, y estas
inscripciones indican un largo período de gobierno por parte de Mukarribs
(sacerdotes-reyes), diez de cuyos nombres se han preservado.
Su capital fue Çirwah. Las autoridades concuerdan
en datar su gobierno hacia el comienzo del siglo décimo A.C., y en
hacer el advenimiento de los reyes, contemporáneo con la destrucción
del reino de Minae. Aquí el acuerdo cesa. Glaser, e.g. ubica a los
reyes Sabeos desde 820, Muller desde 750, y ellos ciertamente no pueden
ser ubicados con posterioridad a 500 A.C., ya que por lo menos diecisiete
de ellos reinaron antes de 115 A.C. En aquella fecha una nueva era
comienza. Los Himayaritas (Homeritae de la geografia clásica) derrocaron
ese año al Reino de Saba, y fundaron el Reubi de Saba y Raidân".
En 25 A.C. el ejército de Aelius Gallus fracasó miserablemente ante
las murallas de Marib, la capital Sabea. Alrededor del 300 A.D. los
inmigrantes Abisinios, en constante incremento, derrocaron a la dinastía
Himyarita e inauguraron el Reino de Saba, Raidan, Hadhramôt,
y Yemen", el que, después de ceder el lugar a un intervalo de
un reino Judeo-Sabeo y a una violenta persecución religiosa (cf. Pereira,
"Historia dos Martyres de Nagran", Lisboa, 1899) fue restablecido
por la intervención Bizantina en 525. Tras la ruta del Virrey Abraha
a la Meca en 570, los Persas aprovecharon su oportunidad, y la Arabia
del Sud se convirtió en una provincia Persa hasta su incorporación
al Islam.
Modernos descubrimientos confirman las versiones
clásicas y Bíblicas sobre la prosperidad Sabea. Cubren la tierra ruinas
de fortalezas, ciudades con templos amuralladas y trabajos de irrigación.
La más famosa de las inmensas represas es la de la capital, Marib,
que prestó servicio, tras repetidas restauraciones, hasta el siglo
sexto de nuestra era. Gracias a la irrigación, la agricultura floreció.
El oro también abundaba, así como la plata y especias preciosas. El
bandidaje reforzaba a los productos naturales. Pero la principal fuente
de riqueza era la ruta de comercio desde India a Egipto y el norte
de Siria, que pasaba por la capital Sabea (cf. Müller, "Der Islam
im Morgen- und Abendland", I, 24 sqq.). Por lo tanto, cuando
en el siglo primero después de Cristo, los Tolomeos cambiaron la ruta
de Sud Arabia por un camino directo desde Alejandría hacia Egipto,
comenzó la declinación de la prosperidad Sabea. Por lo tanto la explosión
de la represa de Marib fue la consecuencia, y no la causa de la desintegración
de las tribus Sabeas, como la leyenda Arábiga pretende. La organización
política Sabea parece haber estado basada en un sistema feudal. Dos
reyes aparecen compartiendo el poder supremo, pero la monarquía no
era hereditaria, y a la muerte del rey pasaba al primer varón nacido
durante el reinado entre una de la familias principales. Las cabezas
de esas familias compartían con el rey el derecho exclusivo de autorizar
la construcción de castillos y son llamados reyes de sus propias tribus.
De los otros magistrados e.g. los magistrados epónimos
sabemos muy poco más que sus nombres. Parece haber prevalecido entre
ellos un amplio principio de igualdad individual; los extranjeros
eran admitidos como clientes; los esclavos abundaban. Parece que las
mujeres disfrutaban de iguales derechos que sus consortes y son llamadas
a veces señoras del castillo. Prevalecía el concubinato,
pero no la poligamia. El arte Sabeo en ciertos aspectos ha merecido
una gran consideración, pero carece de originalidad, y delata en diferentes
períodos la influencia de las civilizaciones circundantes. Las monedas,
con la cabeza del rey con un búho en el reverso, son a veces de fina
confección (cf. Schlumberger, "Le trésor de San'a Daris",
1880). La primera data del siglo quinto A.C. Muchos escritores recientes
atribuyen a loa Sabeos el invento del alfabeto semítico.
El dios supremo de Saba era Il-Mukah, al cual se
le unía en una capacidad inferior de esposa o hija, la diosa del sol
Shamsh. Otras deidades eran Athatr, la estrella de la mañana o el
atardecer, Ta'lab, "Patron de Riyâm", Haubas, Rammâm, y
otros nombres que pueden ser meramente epítetos del dios de la luna.
La íntima afinidad y la sumisión hacia la deidad es la característica
de la religión Sabea. Las inscripciones conmemoran gratitud para éxitos
en las armas, muertes premeditadas, salud, preservación,
retornos a salvo, botines, y ricas cosechas. Los devotos hacían ofrendas
a los dioses mismos y a sus hijos, registraban sus promesas, y atestiguaban
su cumplimiento. Las ofrendas votivas consistían en imágenes doradas
del objeto, y un rey llegó a dedicar hasta treinta estatuas doradas
en una ocasión. Podemos hacer, al pasar, una alusión a la influencia
predominante atribuida por algunos especialistas a la Arabia del Sur
en la formación de las instituciones Mosaicas. Se pone especial énfasis
en el origen Árabe del nombre Divino y de muchos términos religiosos,
en el escrúpulo de los Árabes acerca del uso el nombre Divino, su
designación de los pastores como Levitas, sus leyes de pureza ceremonial,
su adoración sin imágenes, sus ofrendas por los pecados, etc., especialmente
cuando son miradas a la luz de los antepasados de Abraham, y con la
íntima conexión de Moisés con los Midianos. Sin embargo, aparte de
que la cuestión pertenece más al problema Mineano que al Sabeo, el
material disponible en el presente no garantiza ninguna solución probable
a la cuestión.
Geógrafos
Clásicos: GLASER, Skizze der Geschichte u. Geographic Arabiens
(Berlin, 1890). Geógrafos Arábigos: ver especialmente Müller, Die
Burgen u. Schölsser Südarabiens nach dem Iklîl des Hamdani (Vienna,
1879). Inscripciones Sabeanas: Corpus inscr. Semit., IV (Paris, 1889--); HOMMEL, Südarabische Chrestomathie (Munich,
1892); MULLER and MORDTMAN, Sabäische Denkmäler (Vienna, 1883);
MULLER, Sudarabische Alterthumer im Kunsthistorische Hofmuseum (Vienna,
1889).
General Reference: HOMMEL, Aufsätze u. Abhandlungen (Munich,
1892); WEBER, Arabien vor dem Islam (Leipzig, 1901); Idem,
Studien zur Sudarab. Altertumskunde, I-III (Berlin, 1901-7);
GRIMME, Mohammed (Munster, 1895); KÖNIG, Fünf neue Landschaftenamen
im a. Test. (Berlin, 1902); HARTMANN, Der islamische Orient,
II (Leipzig, 1909); HASTINGS, Dict. of the Bible.
Para Aspectos Bíblicos: HOMMEL, Ancient Hebrew Tradition (New
York and London, 1897); IDEM in HILPRECHT, Explorations in Bible
Lands (Edinburg, 1903), 741-52; LANDSDORFER, Die Bibel u. die
s¨darab. Altertumsforschung (Munster, 1910); GRIMME in Zeitschrift
der morgenländischen Geschichte, LXI, 3S sqq.
Religión Sabaeana: NIELSEN, Die altarab. Mondreligion (Strasburg,
1904); IDEM, Der Sabäische Gott Il-Mukah (Leipzig, 1910).
Exploraciones Modernas: HOMMEL in Hilprecht, op.cit., 697-726;
WEBER, Forschungsreisen in Südarabien bis zum Auftreten Glasers
(Leipzig,1906); IDEM, E. Glasers Forschungsreisen in Südarabien
(Leipzig, 1908).
J.A. HARTINGER
Transcrito por Marie Jutras
Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi