(Heb.Shabot, reposo)
El nombre, como aparece desde su origen, denota a individuos o facciones
que se distinguen por alguna opinión o práctica peculiar
respecto a la observancia del Sabát o Día de Reposo. En
primer lugar se aplica a aquellos rigoristas, que al parecer confunden
el Domingo cristiano con el Sabát judío, e insatisfechos
con la prohibición de trabajo servil, tampoco consentirán
otras ocupaciones ordinarias e inocentes en el Domingo. Esta forma del
sabatarianismo ha prevalecido principalmente entre los protestantes
escoceses e ingleses y ha sido en otros tiempos, muy común. Últimamente
ha declinado sensiblemente; y ahora en el extremo opuesto hay tendencia
a relajar la observancia de la ley del Reposo del Domingo.
Estos sabatarianos nunca formaron una secta distinta; sino fueron,
meramente, una facción de rigoristas esparcida entre las muchas
y variadas denominaciones protestantes. Al mismo tiempo, no sólo
por su nombre tienen algo en común con las distintas sectas sabatarianas
propiamente dichas, sino por su error inicial de descuidar la distinción
entre la Festividad Cristiana Semanal y el Sabát judío,
que es igualmente, punto de partida de las sectas sabatarianas que llevan
su principio equivocado a la lógica conclusión. Esta lógica
evolución del sabatarianismo judaizante está ilustrada,
curiosamente, en la historia de una secta de Sabatarianos Socinianos
fundada en Transilvania, Hungría, hacia el fin del decimosexto
siglo.
La primer creencia, que los llevó a separarse del resto del
cuerpo de Unidad, fue que el día de reposo debía observarse
entre los judíos en el séptimo día de la semana
y no en el Domingo cristiano. Y tal como nos informamos por Schrodl,
la fracción mayor de esta particular secta de sabatarianos se
unió a los judíos ortodoxos en 1874, llevando a cabo en
consecuencia, el principio judaizante de sus fundadores. A pesar que
no pareciera haber conexión inmediata u obvia entre la observancia
del séptimo día y el rechazo al bautismo infantil, estos
dos errores en doctrina y disciplina, se encuentran juntos muchas veces.
Así, el sabatarianismo reclutó a mucha gente entre los
menonitas anabaptistas en Holanda y los bautistas ingleses, quiénes
aunque difieran en muchos otros puntos de la doctrina, estan de acuerdo
en rechazar el bautismo infantil. Probablemente, como resultado de este
contacto con el anabaptismo, es que el sabatarianismo se asocia a consideraciones
fanáticas sobre cuestiones políticas o sociales.
El más conspicuo de los bautistas sabatarianos ingleses fue Francis
Bampfield (muerto en 1683), hermano de un Barón de Devonshire
y originalmente clérigo de la Iglesia inglesa. Fue autor de varios
trabajos y ofició para una congregación de bautistas sabatarianos
en Londres. Sufrió prisión por su heterodoxia y finalmente
falleció en Newgate. En América, los bautistas que profesan
el sabatarianismo, son conocidos como Bautistas del Séptimo Día.
Pero si el mayor número de sabatarianos ha venido de los bautistas,
lo más asombroso es que, alguna vez, se hayan asociado con los
metodistas de Wesleyan. Ésta fue la profetisa Joanna Southcott
(1750-1814), seguida en Bampfield y nativa de Devonshire, quien compuso
muchos poemas espirituales y escritos proféticos, convirtiéndose
en madre de una secta de sabatarianos, conocida como Southcottians o
Joannas.
Los ingleses modernos, que se inclinan a sonreír a causa de
la credulidad medieval, pueden raramente encontrar en países
católicos, incluso en los "más oscuros" días
de ignorancia, algún caso de credulidad más asombrosa
que la de los discípulos de Joanna Southcott, quienes confiadamente
aguardaban el nacimiento del Mesías prometido que la profetisa
de sesenta y cuatro años daría al mundo. Y dieron prueba
práctica de su fe preparando una costosa cuna. Tampoco abandonaron
toda esperanza cuando la pobre y alucinada mujer murió de una
enfermedad con falsa apariencia de embarazo. La secta sobreviviría
durante muchos años y en 1874, cuando su lápida se astilló
por una explosión accidental, el supuesto augurio reencendió
la fe de sus seguidores.
La secta americana de los Adventistas del Séptimo Día,
puede agregarse a la lista de comunidades sabatarianas, que ocupan un
lugar notable por su gran número. La secta judía de sabatarianos
puede añadirse también a ellos, aunque su nombre no derive
del Sabát, sino de su fundador, Sabbatian Zebi o Zevi (1626-76).
Si bien su enseñanza no se preocupaba por alguna especial observancia
del Sabát, como una forma de falso mesianísmo, puede compararse
con la misión de Joanna Southcott. Las dos historias muestran
algunos extraños puntos de semejanza, especialmente en la invencible
credulidad de los discípulos del pretendido mesías judío
y de la alucinada profetisa de Devonshire.
Transcrita por John Looby
Traducida por José Luis Anastasio