El sacerdote asistente (presbyter
assistens, antiguamente llamado capellanus)
es el primero en dignidad entre quienes asisten al obispo en las
funciones pontificales. Donde
hay capítulos catedralicios, por lo general, el primer dignatario
actúa como sacerdote asistente; pero si el obispo sólo asiste en
un servicio, el primer canónigo después de los dignatarios debe
actuar en esta capacidad. Si un sacerdote predica durante una Misa pontifical,
el predicador debe ser también el sacerdote asistente. Un cardenal-obispo actúa como sacerdote asistente
para el Papa. Por privilegio, los protonotarios de numero participantium y los abades con mitra pueden tener un sacerdote
asistente cuando celebran una Misa pontifical; Y además, con algunas
restricciones, los protonotarios supernumerarios y los protonotarios
ad instar. Algunos dignatarios y canónigos, por virtud de costumbres antiguas,
tienen igual privilegio; y, por último, la primera Congregación
de los Ritos tolera la costumbre de que haya un sacerdote asistente
en la primera Misa solemne de un sacerdote.
Al asistir al celebrante, el sacerdote asistente usa la capa
pluvial y el amito sobre su sobrepelliz o roquete; pero mientras
asiste al obispo que preside en la cátedra, usa su ornamento coral
común. En la cátedra tiene
un banco al lado de ésta sobre la plataforma, por lo general a la
derecha y un poco al frente del primer diácono asistente. Cuando el celebrante utiliza el banco, el sacerdote
asistente se sienta en la banca a la derecha del diácono; pero cuando
el celebrante utiliza la banca, el sacerdote asistente se sienta
en un banquito colocado al final de la banca y, por lo general,
a la derecha del diácono. Su deber principal es el de encargarse del
Libro, que sostiene para la mayoría de las partes que el celebrante
canta, y en el altar voltea las hojas, señala el texto con el dedo,
etc. Se encarga del anillo, entrega la toalla y
es el primero en recibir el beso de la paz del celebrante y transmitirlo
al coro. En la cátedra,
también administra el incienso e inciensa al obispo.
A veces su deber incluye el de hacer públicas las indulgencias
episcopales. Cuando el arzobispo preside en la cátedra,
parte del tiempo el sacerdote asistente ocupa su lugar en el trono
y parte del tiempo permanece en su sitio en el coro, luego administra
el incienso, inciensa al obispo y trae el beso de la paz del celebrante
al obispo. En otras funciones pontificales, además de
la Misa y el Oficio Divino, sus deberes son similares a los ya descritos.
Caeremoniale Episcoporum
(Ratisbon, 1902); MARTINUCCI, Manuale sacrarum caerimoniarum (Roma,
1879); DE HERDT, Praxis pontificalis (Lovaina, 1904); LE VAVASSEUR,
Les Fonctions pontificales (Paris, 1904); Ceremonial of the Church
(Filadelfia, 1894) 313.
J.F. GOGGIN
Transcrito por Mark S. Calvert, OCDS
Dedicado a Samuel Elijah Calvert
Traducido por Rosario Camacho-Koppel
www.catholicmedia.net