El Salterio, o Libro de los Salmos, es el primer libro de las escrituras
(Kethubhim o Hagiographa), es decir la tercera sección de la Biblia Hebrea
de hoy día. En esta sección de la Biblia Hebrea, el orden canónico de
los libros ha variado substancialmente, mientras que en la primera y segunda
sección, en la Ley en los Profetas, los libros han tratado de mantener
siempre el mismo orden.
La lista Talmúdica (Baba Bathra 14b) concede la precedencia de Ruth a
los Salmos. San Jerónimo dirigió las Escrituras con Salmos,
en su Epístola ad Paulinum (PLXXII, 547), con Job en su Prólogo
Galeatus (P.L., XXVIII, 555). Muchos masoréticos, especialmente
españoles, comienzan las Escrituras con Paralipomena o Crónicas.
Germán Masoretic MSS ha liderado el ordenamiento del libro en el Kethubhim
de la Biblia Hebrea moderna.
El Septuagésima pone los Salmos de primero en los Libros Sapienciales.
Estos últimos libros en Cod. Alexandrinus pertenecen a la
tercera sección y siguen a los Profetas. La Clementine Vulgate tiene Salmos
y los Libros Sapienciales en la segunda sección, después de Job.
Este artículo tratará el nombre de los Salmos, su contenido, autores,
su canonicidad, texto, versiones, forma poética, belleza poética, valor
teológico y uso litúrgico.
I.
Nombre
II.
Contenido
A. Número
B. División
C. Títulos
III.
Los autores de los Salmos
A. Tradición
B. A.T.
C. N.T.
IV.
Canonicidad
A. Visión
Crítica
B. Visión Católica
V.
Texto
VI.
Versiones
A. Griega
B. Latina
VII.
Forma poética
A. Paralelismo
B. Metro
C. Otras
VIII.
Belleza poética
IX.
Valor teológico
X.
Uso
litúrgico
I. NOMBRE
El Libro de Salmos tiene varios nombres en los textos Hebreo, de Septuagésima
y de Vulgata.
A. El nombre hebreo es
alabanzas
(de
alabar)
o
libro de
alabanzas. Este último nombre lo conocía Hipólito, quien escribió
Habraioi periegrapsanten biblon Sephra theleim (ed. Lagarde,
188). Hay algunas dudas respecto a la autenticidad de este fragmento.
Sin embargo, no hay duda en la transcripción Spahrthelleim por Origen
(P.G., XII, 1084); y sephar tallim, quod interpretatur volumen hymnorum
por San Jerónimo (P.L., XXVIII, 1124). El nombre alabanzas
no indica el contenido de todos los Salmos. Solamente el Salmo 144 (143)
es titulado alabanza (
). El sinónimo
hallel, en el ritual judío, fue dado a cuatro grupos de cantantes de alabanzas,
Salmos 104-107; 135-136;146-150 (Vulg., 103-106; 110-115;
136-138; 145-150). No solo estas canciones de alabanza, sino la
colección de salmos constituyen un manual para el servicio del templo
un servicio principalmente de alabanza, por lo tanto el nombre Alabanzas
fue dado al manual por sí mismo.
B. El Septuagésima MSS. Del Libro de Salmos leído también psalmoi, salmos
o psalterion, salterio. La palabra salmos es una traducción de
, que ocurre en
los títulos de cincuenta y siete salmos. Salmos, en griego clásico significa
el tañido de las cuerdas de un instrumento musical, su equivalente en
Hebreo significa un poema de arreglo y forma mesurada. Las
dos palabras nos muestran que un salmo era un poema que era cantado con
acompañamiento de instrumentos de cuerda. El texto del Nuevo Testamento
utiliza los nombres salmos (Lc. 24, 44) salmos de la Biblia (Lc. 20, 42;
Hechos 1, 20) y David (Hebreos 4, 7).
C. La Vulgata siguió el texto griego y traduce psalmi, liber psalmorum.
La Biblia Siria de modo semejante nombra la colección Mazmore.
II. CONTENIDO
El libro de Salmos contiene 150 salmos, dividios en 5 libros; junto con
cuatro doxologías y los títulos de la mayoría de los salmos.
A. Número
Las Bíblias Hebreas impresas listan 150 salmos. Un poco menos son dados
por algunos Massoretic MSS. El antiguo Septuagésima MSS, (Codd, Sinaiticus,
Vaticanus, y Alexandrinus) señala 151, pero expresa que el estado del
último salmo no es canónico. Este salmo fue escrito por David por
su propia mano y está fuera de número, exothen tou arthmou. La Vulgata
sigue la numeración de los Septuagésima pero omite el Salmo 151. Las diferencias
en la numeración del texto Hebreo y Vulgata pueden observarse en el siguiente
esquema:
| Hebreo |
Septuagésima
y Vulgata |
| 1-8 |
1-8 |
| 9 |
9-10 |
| 10-112 |
11-113 |
| 113 |
114-115 |
| 114-115 |
116 |
| 116-145 |
117-146 |
| 146-147 |
147 |
| 148-150 |
148-150 |
En el curso de este artículo, seguiremos la numeración hebrea y en paréntesis
la de Septuagésima y Vulgata. Cada numeración tiene su defecto; ninguna
es preferible a la otra. La diferencia entre el texto Massorah y Septuagésima
es significativa, debido a la negligencia gradual de la forma poética
original de los Salmos, esta negligencia fue ocasionada por los usos litúrgicos
y descuido al realizar copias.
Todos admiten que los Salmos 9 y 10 eran originalmente un solo poema
acróstico, han sido erróneamente separados por Basora, correctamente
unidos por los Septuagésima y Vulgata. Por otra parte el Salmo 144 (143)
se compone de dos canciones versos 1-11 y 12-15. Los Salmos 52 y
53 (51 y 52) son mostrados por la identidad del tema (anhela la casa de
Yahvéh), la estructura
métrica y el estribillo (cf. Heb. Salmo 42, v.6-12; 43, v.5) son tres
estrofas de una y el mismo poema. El texto hebreo es correcto en contar
como uno el Salmo 16 (14 + 15) y el Salmo 142 (141 + 143). Posteriormente
el uso litúrgico parece haber dividido éstos y no otros salmos.
Zenner (¨Die Chorgesange im Buche der Psalmen, II Freiburg im Br.,
1896) ingeniosamente combina lo que él juzga eran las odas corales originales:
Salmos 1, 2, 3, 4, 6 + 13, 9 + 10, 19, 20, 21, 46 + 47, 69 + 70, 114 +
115, 148, 149, 150. Una oda coral parecería haber sido la forma original
del Salmo 14 + 70. Las dos estrofas y episodio son los Salmos 14, son las dos antiestrofas
del Salmo 70 (cf. Zenner-Wiesmann, Die Psalmen nach dem Urtext,
Munster, 1906, 305). Es significativo que, el rompimiento de la oda original,
cada porción se arrastró dos veces en el Salterio: Salmo 14 (13) = 53
(52), Salmo 80 = 40, v.14-18. Otros salmos duplicados son el Salmo 108,
v.2-6 (107) = Salmo 57, v.8-12 (56); Salmo 108, v.7-14 (107) = Salmo 60,
v.7-14 (59); Salmo 71, 1-3 (70) = Salmo 31, 2-4 (30). Esta pérdida de
la forma original de algunos de los salmos es permitida por la Comisión
Bíblica ( Mayo 1, 1910) debido a las aplicaciones litúrgicas, negligencia
de copistas, u otras causas.
B. División
El Salterio esta dividido en cinco libros. Cada libro, salvo el último,
termina con una doxología. Estas formas litúrgicas se diferencian levemente.
Todos concuerdan que las doxologías al final de los primeros tres libros
no tienen relación con los cantos originales a los cuales han sido añadidos.
Algunos consideran que la cuarta doxología fue siempre una parte del Salmo
106 (105) (cf. Kirkpatrick, Salmos, 4 y 5, p.6363). Preferimos,
con Zener-Wiesmann (op.cit., 76) clasificarlo como doxología pura y simple.
El libro quinto no tiene ninguna necesidad de añadirle una doxología.
En el Salmo 150 la composición responde al propósito de una magnífica
doxología digna para cerrar el Salterio. Los cinco libros del salterio
se componen como sigue:
- Libro I: Salmos 1- 41 (1-40); doxología, Salmo 41,
v.14
- Libro II: Salmos 42-72 (41-71); doxología, Salmo 72, v.18-20
- Libro III: Salmos 73-89 (72-88); doxología, Salmo 89, v.53.
- Libro IV: Salmos 90-106 (89-105); doxología, Salmo 106, v.48.
- Libro V: Salmos 107-150 (106-150); sin doxología.
En el texto Masorético, la doxología es seguida inmediatamente por un
adjetivo ordinal que indica el número del siguiente libro. Esto no ocurre
en el Septuagésima y la Vulgata. Esta división del Salterio en cinco partes
pertenece a la tradición judía. El Midrash en el Salmo 1. Nos dice que
David dio a los judíos cinco libros de salmos que corresponden a los cinco
libros de la ley dada a ellos por Moisés. Esta tradición fue aceptada
por los primeros padres.
Hipólito, en los vagos fragmentos referidos, llama al Salterio y sus
cinco libros un segundo Pentateuco (ed. Lagarde, 193). San Jerónimo defiende
la división en su "Prologus Galeatus" (P.L., XXVIII, 553) y
en el cxl del Ep. (P.L., XXII, 11, 68). Escribiendo
a Marcela (P.L., XXIII, 431), él dice: "In quinque siquidem volumina
psalterium apud Hebraeos divisum est". Él, sin embargo, contradice
esta declaración en su carta a Sophronius (P.L., XXVIII, 1123): "Nos
Hebraeorum auctoritatem secute et maxime apostolorum, qui sempter in Novo
Testamento psalmorum librum nominant, unum volumen asserimus".
C. Títulos
En el Salterio hebreo, todos los salmos, con excepción de treinta y cuatro,
tienen títulos simples o poco complejos. El Septuagésima y la Vulgata
proveen títulos a la mayoría de los treinta y cuatro salmos que carecen
de títulos hebreos. Estos últimos, llamado los "salmos huérfanos"
por la tradición Judía, se distribuyen así en los cinco libros del Salterio:
- El libro I tiene 4 -- Salmos 1, 3, 10, 33 [1, 3,
9(b), 32]. De estos, el Salmo 10 está dividido en Salmo 9; Salmo
33 tiene un título en el Septuagésima y Vulgata.
- El libro II tiene 2 -- Salmos 43; 71 (42, 70). De estos, el Salmo
43 está dividido en el Salmo 42.
- El libro III no tiene.
- El libro IV tiene 10 -- Salmos 91, 93-97, 99, 104-106 (90, 92-96,
98, 103-105). De estos, todos tienen títulos en el Septuagésima y Vulgata.
- El libro V tiene 18 -- Salmos 107, 111-119, 135-137, 146-150 (106,
110-118, 134-136, 145-150). De estos, el Salmo 112 tiene un título en
la Vulgata, el Salmo 137 en el Septuagésima y Vulgata; el cuasi-título
hallelu yah precede nueve (111-113, 135, 146-150); el equivalente
Griego Allelouia precede otros siete (107, 114, 116-119, 136).
Únicamente el Salmo 115 [113 (b)] no tiene título ni en Hebreo ni en
Septuagésima.
(1) Significado de los Títulos
Estos títulos nos dicen más de cinco cosas sobre los salmos: (a) el
autor, o, quizás, la colección; (b) la ocasión histórica de la canción;
(c) sus características poéticas; (d) su ajuste musical; y (e) su uso
litúrgico.
(a) Títulos indicando el autor
El libro I tiene cuatro salmos anónimos fuera del cuarenta y uno (Salmos
1, 2, 10, 33). Los otros treinta y siete son adjudicados a David. El Salmo
10 es parte del 9; el Salmo 33 es Davídico en el Septuagésima; y los Salmos
1 y 2 son prólogos de toda la colección-- El libro II tiene tres salmos
anónimos fuera del treinta y uno (Salmos 43, 66, 71). De éstos, en ocho
Salmos, 42-49 (41-48), están "los hijos de Coré"; (libne
qorah); el Salmo 1 es "de Asaf"; los Salmos 51-72 "del
Director" (lamenaççeah) y el Salmo 72"de Salomón".
El Salmo 43 (42) es parte del 42 (41); los Salmos 66 y 67 (65 y 66) son
Davídicos en el Septuagésima y la Vulgata. El libro III tiene un
Salmo Davídico, 86 (85); once "de Asaf", 73-83 (72-82); cuatro
"de los hijos del Coré", 84, 85, 87, 88 (83, 84, 86, 87); y
uno "de Etán", 89 (88). El Salmo 88 se asigna además a Hernán
el indígena. El libro IV tiene dos salmos Davídicos, 101 y 103 (100 y
102), y uno "de Moisés". Por otra parte, el Septuagésima asigna
a David otros ocho, Salmos 91, 93-97, 99, 104 (90, 92-96, 98, 103). El
resto son anónimos. El libro V tiene veintisiete salmos anónimos fuera
de cuarenta y cuatro. Los Salmos 108-110, 122, 124, 131,
133, 138-145 (107-109, 121, 123, 130, 132, 137-145) son Davídicos. El
Salmo 127 es "de Salomón". El Septuagésima y Vulgata
asignan el Salmo 137 (136) a David, los Salmos 146-148 (145-148) a Ageo
y Zacarías.
Además de estos títulos-nombres de autores y colecciones que están claras,
hay algunos nombres que son dudosos. Lamenaççeah (
; Septuagésima,
eis to telos; Vulg., in finem; Douai, "al extremo";
Aquila, to nikopoio, "para el vencedor"; San Jerónimo,
victori; Symmachus, epinikios, "una canción de victoria";
Theodotion, eis to nikos, "para la victoria", o del
director). Las raíces significan, en el libro I, 15, 22, "ser
líder" por sobre las bases en términos del canto en el servicio litúrgico
(cf. Diccionario Hebreo de Oxford, 664). El título "del director"
es probablemente análogo al "de David", "de Asaf",
etc., e indica un Director de Colección de salmos. Esta
colección parecería haber contenido 55 de nuestros salmos canónicos, de
los cuales 39 son Davídicos, 9 Koraítas, 5 Asáficos, y 2 anónimos.
Al-Yeduthun, en los Salmos 62 y 77 (61 y 76), donde la preposición
pudo conducir a interpretar Yedutún como un instrumento musical
o de melodía afinada. En el título del Salmo 39 (38), "del director,
de Yedutún, una canción de David", Yedutún parece ser el director
(Mena1c1ceah). Que David tenía tal director está claro en el libro I,
16, 41.
(b) Títulos que indican la ocasión histórica de los salmos
Trece salmos de David tienen títulos parecidos. Los Salmos 7, 18, 35,
52, 54, 56, 57, 59, 142 (7, 17, 33, 51, 53, 55, 56, 58, 141) refieren
la época de la persecución de David por Saúl; el Salmo 60 (59) y a las
victorias en Mesopotamia y Siria; el Salmo 51(l) a su pecado; los Salmos
3 y 63 (62) a su fuga de Absalom.
(c) Títulos que indican las características poéticas del salmo
Mizmor (
; Septuagésima,
salmos; Vulg., psalmus; un salmo), palabra técnica no usada fuera de los
títulos del Salterio; el significado se refiere a un conjunto de canciones
para ser cantadas con instrumentos de cuerda. Hay 57 salmos, la mayoría
de ellos Davídicos, con el título Mizmor.
Shir (
; Septuagésima,
oda; Vulg., Canticum; una canción), un término genérico utilizado 30 veces
en los títulos (12 veces junto con Mizmor), y a menudo en el texto de
los Salmos y de otros libros. En los Salmos (42,v.9; 69,v.31; 28,v.7)
los cantos son generalmente sagrados; aunque es una lírica seglar (Génesis,
31, 27; Isaías, 30, 29), un poema de amor (I Cantares 1,1), o una balada
(Isaías, 24, 9; Eclesiastés 7, 5).
Maskil (
; Septuagésima,
sínodo, o eis synesin; Vulg. intellectus o ad intellectum),
una forma oculta encontrada en los títulos de 13 salmos (32, 42, 44, 45,
52, 55, 74, 78, 88, 89, 144). (a) El Génesis y otros explican "un
poema didáctico", de Hiph´il de
(cf. Salmo 32,
v.8; I Pr. 28, 19); pero solamente los Salmos 32 y 78 son Maskilim didácticos.
(b) Ewald, Riehm y otros sugieren "una canción artística hábil",
de otras aplicaciones similares del verbo (cf. párrafo II, 30, 22; Salmo
47, v.7); cosas que según Kirkpatrick harán "un salmo ingenioso".
Es difícil ver que Maskil es más artístico o más ingenioso que el Mizmor.
(c) Delitzch y otros interpretan "un poema contemplativo"; Briggs,
"una meditación". Esta interpretación está autorizada por el
uso similar del verbo (cf. Isaías 41, 20; Job 34, 27), y es el único que
satisface todo el Maskilim.
Tephillah (
; Septuagésima,
proseuche; Vulg., oratio; un rezo), el título de cinco salmos, 17, 86,
90, 102, 142 (16, 85, 89, 101, 141). La misma palabra ocurre en la conclusión
para el Libro II (cf. Salmo 72, v.20), "los rezos de David, hijo
de Jesé, han terminado". Aquí el Septuagésima hymnoi (Vulg.,
laudes) señala unos puntos para una mejor lectura,
, "alabanza".
Tehillah (
; Septuagésima,
ainesis; Vulg., laudatio; "una canción de alabanza"),
es el único título del Salmo 145 (144).
Mikhtam (
; Septuagésima,
stelographia o eis stelographian; Vulg., tituli inscriptio
o in tituli inscriptionem), un término oscuro en el título de seis
Salmos, 16, 56-60 (15, 55-59), siempre "de David". Briggs ("Salmos",
1, 60; New York, 1906) con el de Rabbis se deriva este título de
, "oro".
El Mikhtamim son canciones de oro, "artísticas en forma y en contenido".
Shiggayon (
; Septuagésima simplemente
psalmos; Vulg., psalmus; Aquila, agnonma; Symmachus y Theodotion,
hyper agnoias; San Jerónimo, ignoratio o pro ignoratione),
ocurre solamente en el título Salmo 7. La raíz de la palabra significa
"vagar", "vacilar", por lo tanto, según Ewald, Delitzch,
y otros, el título significa una oda ditirámbica con vacilaciones y ritmo
vago.
(d) Los títulos que indican el ajuste musical de un salmo (un sistema
especialmente oscuro).
Ocho títulos pueden indicar la melodía del salmo citando las palabras
de una conocida canción.
Nehiloth (
; Septuagésima y
Theodotion, hyper tes kleronomouses; Aquila, apo klerodosion;
Symmachus, hyper klerouchion; San. Jerónimo, super haereditatibus;
Vulg., pro ea guae haereditatem consequitur), ocurre únicamente
en el Salmo 5 que las versiones antiguas derivan el título de
, "para heredar";
Baethgen (Die Psalmen, 3ro ed., 1904, p. 35) piensa Nehiloth
era la primera palabra de una canción antigua; la mayoría de los críticos
traducen "con los instrumentos de viento" erróneamente asumen
que Nehiloth significa flautas (
, cf. Isaías 30,29).
Al-tashheth-tashheth (
; Septuagésima,
Aquila, Symmachus, peri aphtharsias , excepto el Salmo 75 , Symmachus,
peri aphtharsias; San. Jerónimo, ut non disperdas (humilem
et simplicem de David); Vulg., ne disperdas o no corrumpas),
en los Salmos 57-59 , 75 (56-58, 74), significa "no destruyan",
puede ser el principio de una canción de la vendimia narrada en Isaías,
65,8. Symmachus otorga, en título al Salmo 57, peri tou me diaphtheires;
y en este sentido sugiere que ese
originalmente procede
Al-Muth-Labben-Muth-Labben (
; Septuagésima,
hyper tou yiou; Vulg. pro occultis filii, "referente
a los pecados secretos del hijo"; Aquila, hyper akmes tou hiou,
"de la juventud del hijo"; Theodotion, hyper akmes tou hyiou,
"referente a la madurez del hijo") en el Salmo 9, probablemente
significa afinando un final inmaculado".
Al-ayyeleth hasshahar (
; Septuagésima,
hyper tes antilepseos tes heothines, Vulg., pro susceptione matutina,
"para la mañana que ofrece"; Aquila, hyper tes elaphow tes
orthines; Symmachus, hyper tes boetheias tes orthines, la
ayuda de la mañana"; San Jerónimo, pro cervo matutino), en el Salmo
22 (21), probablemente significa afinando el alba, el amanecer.
Al Shoshannim en los Salmos 45 y 69 (44 y 68), Shushan-eduth
en el Salmo 60 (59), Shoshannim-eduth en el Salmo 80 (79) parecen referirse
al comienzo de la misma canción, los "lirios" o los "lirios
del testimonio". La preposición es al o el. El Septuagésimo traduce
las consonantes hyper ton Alloiothsomenon; Vulg., pro iis qui
commutabuntur, "para aquellos que serán cambiados". Al
Yonath elem rehoquim, en el Salmo 56 (55) significa colocando
a la paloma distante en el firmamento. O, según las voces de Massorah,
la paloma silenciosa que se encuentra lejos". El Septuagésimo
le rinde hyper tou apo ton hagion memakrymmenou; Vulg., pro
populo qui a sanctis longe factus est, "para la gente que está
lejos del santuario". Baethgen (op. Cit., p. 41) explica que el Septuagésimo
entiende Israel como la paloma; lee elim para el elem, e
interpreta la palabra que significa dioses o santuario.
'Al Mahalath (Salmo 53) Mahalath leannoth (Salmo 88) es transcrito
por el Septuagésimo Maeleth; por Vulg., pro Maeleth. Aquila
rinde epi choreia, "para la danza"; la misma idea es
sugerida por Symmachus, Theodotion, Quinta, y San Jerónimo. La palabra
'Al es la prueba que las siguientes palabras indican una canción conocida
de la melodía de la cual el Salmo 53 y el 88 (52 y 87) fueron cantados.
'Al-Haggittith, en títulos de los Salmos 8, 81 y 84 (8, 80 y
83). El Septuagésimo y el Symmachus, hyper ton lenon; Vulg., y
San Jerónimo, pro torcularibus, para las prensas o el beneficio
de las uvas", (beneficio aquí en el sentido de procesamiento, nota
del traductor). Ellos leyeron gittoth, plural de gath. El
título puede significar que estos salmos debían ser cantados como una
antigua melodía. El título Masorético puede significar un instrumento
de Gittite (Targ., "el arpa traída por David de Gath"), o una
melodía de Gittite. Aquila y Theodotion siguen la lectura de Masorah y,
en el Salmo 8, traducen el título hyper tes; esta misma lectura
sin sentido es dada por Bellarmine ("Explanatio in Psalmos
París, 1889), I43).
Un título que probablemente significa la clase de instrumento musical
que se utiliza en el acompañamiento es Neginoth (
; Septuagésimo,
en psalmois, en el Salmo 4, en hymnois, de otra parte; Vulg.,
Symmachus, dia psalterion; San. Jerónimo, en psalmis). Esto se
evidencia en los Salmos 4, 6, 54, 67, 76 (4, 6, 53, 66, 75). La raíz de
la palabra significa "tocar los instrumentos de cuerda" (1Reyes
16, 16-18 y 23). El título significa probablemente que estos salmos debían
ser acompañados exclusivamente con instrumentos de cuerda. El Salmo 61
(60) tiene Al Neginath en su título, y debía ser cantado probablemente
con un sólo instrumento de cuerda.
Dos títulos parecen referirse a la historia. Al-Alamoth (Salmo 46),
para ser cantado con una voz del soprano o del falsetto. El Septuagésimo
rinde hyper ton kryphion; Vulg., pro occultis, "para
ocultarlo"; Symmachus, hyper ton aionion, "para el eterno";
Aquila, epi neanioteton; San Jerónimo, pro juventutibus,
"para la juventud".
Al-Hassheminith (Salmos
6 y 12), "fijó el octavo"; Septuagésimo, hiper tes ogdoes;
Vulg., pro octava. Se ha conjeturado que "octavo" en
este caso, significa una octava más bajo, el registro más bajo o bajo,
en contraste con el registro del alto o del soprano. En I Pr. 15, 20-21,
Algunos levitas asignan "con los psalteries fijos a ' Alamoth '"
(el registro superior), otros "con las arpas fijas a Sheminith"
(el registro más bajo).
(e) Títulos que indican el uso litúrgico de un salmo
Hamma'aloth, en el título de los Salmos 120- 134 (119-133); Septuagésimo,
ode ton anabathmon; San Jerónimo, canticum graduum, "la
canción de los pasos". La palabra se utiliza en Éx. 20, 26 para denotar
los pasos seguidos por las mujeres a la corte de los hombres del templo.
Había quince de tales pasos. Algunos comentaristas y padres judíos de
la iglesia han dicho que, en cada uno de los quince pasos, uno de estos
quince salmos fue cantado gradualmente. Tal teoría no cabe dentro del
contenido de estos salmos.
Otra teoría, propuesta por Gesenius, Delitzsch, y otros, se refiere a
"los pasos" como la escalera-el paralelismo de los salmos graduales.
Esto escalera-como paralelismo no se encuentra en todos los salmos graduales;
ni es distintivo de cualesquiera de ellos. Esta tercera teoría, es la
más probable. Aquila y Symmachus leyeron eis tas anabaseis, "para
ir hacia arriba"; Theodotion tiene asma al nanabaseon. Éstos
son un Salterio peregrino, una colección de canciones-peregrinas de ésas
"que van hasta Jerusalén para los festivales" (1 Reyes 1, 3).
Isaías nos dice que los peregrinos fueron a cantar (Is. 30, 29).
Los salmos en cuestion serían satisfactorios para los peregrinos-cantantes.
La frase " ir a" Jerusalén (anabainein) parece referirse
especialmente al ascender del peregrino (Marcos 10, 33; Lucas 2, 42, etc.).
Esta teoría ahora es muy aceptada. Una explicación menos probable es que
los salmos graduales fueron cantados por ésos "que iban camino hacia"
el exilio Babilónico (I Esd. 7, 9).
Otros títulos litúrgicos son: "para agradecer-ofrenda", en
el Salmo 100 (99); "Para hacer remembranzas", en los Salmos
38 y 70 (37 y 69); "para enseñar", en el Salmo 40 (39); "para
el último día o el banquete del Tabernáculo", en el Septuagésimo
del Salmo 29 (28), exodiou skenes; Vulg., en consummatione tabernaculi.
El salmo 30 (29) titulado "Canción Dedicada al Hogar". El salmo
se pudo haber utilizado en el banquete ofrecido al Templo, el Encaenia
(Juan 10, 22). Este banquete fue instituido por Judas Macabeo (1
Mac. 4, 59) para conmemorar la rededicación del templo después de la profanación
de Antiochus.
Su título nos demuestra que el Salmo 92 (91) debía ser cantado en el
Sabbath o sábado. El Septuagésimo titula el Salmo 24 (23), tes mias
sabbaton "para el primer día de la semana"; el Salmo 48
(47), deutera sabbatou "para el segundo día de la semana";
el Salmo 94 (93), tetradi sabbaton, "para el cuarto día de
la semana"; el Salmo 93 (92), eis ten hemeran "para el
día antes del Sabbath". El antiguo título latín del Salmo 81 (lxxx),quinta
sabbati, "el quinto día de la semana". El Mishna (Tamid,
VII, 13) asigna los mismos salmos para el servicio diario del templo y
nos dice que el Salmo 87 (86) fue para el sacrificio matutino del tercer
día (cf. James Wm. Thirtle, "Los Títulos de los Salmos, su naturaleza
y su significado, New York, 1905).
(2) El Valor de los Títulos
Muchos de los críticos han calificado estos títulos como apócrifos y
los han rechazado como no pertenecientes a las Santas Escrituras; tales
críticos son Wette, Cheyne, Olshausen, y Vogel. Críticos eruditos protestantes
más recientes, tales como Briggs, Baethgen, Kirkpatrick y Fullerton han
seguido las líneas de Ewald, Delitzsch, Gesenius y Koster, y han hecho
mucho de los títulos para aprender más y más sobre los autores, las colecciones,
las ocasiones, los ajustes musicales y los propósitos litúrgicos de los
salmos.
Mientras que los eruditos católicos no insisten que el autor de los salmos
indica esto en los títulos, siempre se han considerado los títulos como
parte integral de la escritura santa. Santo Tomás (en el Salmo 6) asigna
los títulos a Esdras: "Sciendum est quod tituli ab Esdra facti sunt
partim secundum ea quae tune agebantur, et partim secundum ea quae contigerunt.
No se dispone actualmente de una declaración completo o comprehensiva
de la situación. La mayoría de los eruditos modernos dan a los títulos
una historia más variada. Casi todos, sin embargo, como canónicos, consideran
unánimemente estas direcciones como ocasionalmente oscuras.
Los católicos unánimemente dan seguimiento a la tradición judía. La tradición
de Pre-Masorético preservó títulos como Scripture, pero perdió mucho del
significado litúrgico y musical, debido probablemente a cambios en el
canto litúrgico de los salmos. La tradición de Masorético ha guardado
cuidadosamente todos los títulos que recibió. De allí que los títulos
sean parte de las Sagradas Escrituras, preservando sus consonantes, vocales-puntos,
y acentos con el mismo cuidado que se da al resto del Canon Judío. Los
padres dan a los títulos el respeto y la autoridad que dan al resto de
las Sagradas Escrituras.
Ciertamente, la oscuridad de los títulos conduce a menudo a que los padres
den interpretaciones místicas y muy imaginativas. San Juan Crisóstomo
("De Compunctione ", II, 4; P.G., XLVII, 415) interpreta hyper
tes ogdoes, "para el octavo día", "el día de descanso",
"el día de la eternidad". San Ambrosio (en Lucam, V, 6) considera
en este título el mismo número místico que él observa en las ocho beldades
de San Mateo, en el octavo día como cumplimiento de nuestra esperanza,
y en ocho como suma de todas las virtudes: "pro octava enim multi
inscribuntur psalmi".
En materia de las interpretaciones místicas de los títulos, San Agustín
está generalmente adelantado de los usos literales y prácticos de San
Ambrosio y Juan Crisóstomo. Con todo, al tratar el valor y sentido genuino
de los títulos, no hay un padre mas decidido y mordaz que el gran obispo
de Hippo. Para él los títulos están inspirados en las Sagradas Escrituras.
Comentando respecto al título del Salmo 51, "de David, cuando el
profeta Nathan vino a él, cuándo él había entrado a Bethsabee", San
Augustín (P.L., XXXVI, 586) dice que es inspirado al igual que la historia
de la caída de David, dicho en el Libro Segundo de los Reyes (XI, 1-6);
"Utraque Scriptura canonica est, utrique sine ulla dubitatione a
Christianis fides adhibenda est.
Recientemente, algunos eruditos católicos están del lado de San Agustín
en esta materia son: Cornely, "introducción especial en los libros
V. T.", II, 85; Zschokke, "Hist. Sacr. V. T. ", 206; Thalhofer,
"der Psalmen de Erklärung", 7mo ed., 1904, 8; Patrizi, "Cento
Salmi", Roma, 1875, 32; Danko, "Historia V. T.", 276; Hoberg,
"Die Psalmen der Vulgata", 1892, p. XII. Solamente muy pocos
eruditos católicos han negado que los títulos son parte integral de la
Escritura Santa. Gigot, en "introducciones especiales al viejo testamento"
(New York , 1906), II, 75, cita esta negación con la aprobación de Lesêtre,
"Le Livre des Psaumes" (París, 1883), p. 1. Barry, en la "Tradición
de las Sagradas Escrituras" (Nueva York, 1906), 102, dice: "es
pausible mantener que las inscripciones a las cuales el Massorah, LXX,
y la Vulgata dan un testimonio que no puede ser rechazado.
Sin embargo, desde otra perspectiva y bajo todas las circunstancias,
como parte de las Sagradas Escrituras tiende a observarse un Decreto
Tridentino". Debido al peligro que, sin razón grave, estas partes
consagradas de la Biblia se pueden clasificar adicionalmente como canónicas,
la Comisión bíblica tiene puesta (el 1 de mayo de 1910) especial atención
en el valor de los títulos.
Del acuerdo hemos observado entre los títulos de Massorah y los del Septuagésimo,
de la Vulgata, del Aquila, del Symmachus, del Theodotion, de San Jerónimo,
etc., que la Comisión ha decidido que los títulos son más antiguos que
el Septuagésimo y han venido hacia nosotros, si no por los autores de
los salmos, por lo menos por la tradición judía antigua, y que, en este
sentido, no pueden estar en duda, a menos que haya una razón seria contra
su autenticidad.
De hecho, los mismos desacuerdos que hemos venido observado nos dan
la misma conclusión. Para la época en que el Septuagésimo fue escrito,
los títulos deben haber sido excesivamente viejos; y la tradición de su
vocalización ya es muy oscura.
III. LOS AUTORES DE LOS SALMOS
A. Testigos de la Tradición
(1) La tradición judía es incierta en cuanto a los autores de los salmos.
Baba Bathra (14 f) menciona diez; Pesachim (10) atribuye todos los salmos
a David.
(2) La tradición cristiana es igualmente incierta. San Ambrosio,
"En los Salmo 43 y 47" (P.L., XIV 923), reconoce en David al
único autor. San Agustín, en "De Civitate Dei", XVII, 14 (P.L.,
XLI, 547), piensa que todos los salmos son Davídicos y que los nombres
de Aggeus y Zacarias fueron suscritos por el poeta en un sentido profético.
San Philastrius, Haer. 130 (P.L., XII, 1259), marca una opinión contraria
como herética. Por otra parte, la pluralidad de escritor fue defendida
por Orígenes, "en el Salmo" (P.G., XII, 1066);
St. Hilary, "En El Salmo Procem. 2) (P.L., IX, 233); Eusebius,
"En El Salmo Procem. En los Salmos 41, 72" (P.G., XXIII, 74,
368); y muchos otros. St. Jerome, "Anuncio Cyprianum,
Epist. 140, 4 (P.L., XXII, 1169), dice que "yerran quiénes
juzgan que todos los salmos son de David y no el trabajo de aquellos cuyos
nombres fueron escritos con anterioridad.
(3) Este desacuerdo, en relación con la autoría de los salmos, va desde
los padres a los teólogos. La autoría Davídica es defendida por Santo
Tomas, el judío convertido Arzobispo Paul de Burgos, Bellarmine, Salmeron,
S, Mariana; la autoria de múltiples escritores es defendida por Nicholas
de Lyra, Cajetan, Sixtus Senensis, Bonfrere, y Menochio.
(4) la iglesia no ha tomado ninguna decisión en esta materia. El Concilio
de Trento (Sess. IV, el 8 de abril de 1546), en sus decretos sobre las
sagradas escrituras, incluye "Psalterium Davidicum, 150 Psalmorum"
entre los libros canónicos. Esta frase no define la profesión de escritor
de David más que el número 150, sino señala solamente el libro, que se
define para ser canónico (cf. Pallavicino, los "di Trento de Istoria
del Concilio", l. VI, 1591. Nápoles, 1853, I, 376). En el vota
preliminar, quince padres votaron por el nombre "Salmos de David";
seis por "Psalterium Davidicum"; nueve por "Libri Psalmorum";
dos por "Libri 150 Psalmorum"; y dieciséis para el nombre adoptado,
"Psalterium Davidicum 150 Psalmorum"; y dos no tenían ninguna
preocupación de que estos nombres fueran elegidos (cf. Theiner, "acta
Authentica Councilii Tridentini", I, 72 sq.). Del total de la votación
queda claro que el consejo no tenía ninguna intención de definir la autoría
Davídica.
(5) El reciente decreto de la Comisión bíblica (del 1 de mayo de 1910)
decide los siguientes puntos:
- Ni la fraseología de los decretos de los consejos ni las opiniones
de ciertos padres tienen el peso para determinar que David es el único
autor de los Salmos.
- No es prudente negar que David es el autor principal del Salterio.
Especialmente no puede negarse que David es el autor de los salmos que,
en el viejo o en el nuevo testamento, son claramente citados bajo el nombre
de David, por ejemplo el 2, 16, 18, 32, 69, 110 (2, 15, 17, 31, 68, 109).
B. Testigos del Antiguo Testamento
En las anteriores decisiones la Comisión Bíblica ha seguido no solamente
las tradiciones judía y cristiana, sino también las escrituras cristianas
y judías. El Antiguo Testamento es testigo de la autoría de los
Salmos principalmente en los títulos. Éstos atribuyen varios salmos, especialmente
los libros I - III, a David, Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés,
y otros.
(1) David
Los títulos de setenta y tres salmos en el texto de Massoretic y de muchos
más en el Septuagésimo parecen elegir a David como autor: cf. de los
Salmos 3-41 (3-40), es decir todo el libro. Salvando solamente el 10 y
el 33; Salmos 51-70 (50-69), excepto el 66 y 67, en el Libro II; Salmo
86 (85) del Libro III; Salmo 103 (102) en el Libro IV; Salmos 108-110,
122, 124, 131, 133, 135-145 (107-109, 121, 123, 130, 132, 134-144) del
título del Libro V. Siendo el título hebreo.
Ahora generalmente se sostiene que, en la palabra hebrea, la preposición
tiene la fuerza de un genitivo, y que el Septuagésimo tou David
"de David", es una traducción mejor que la Vulgata, ipsi
David de "David mismo". ¿Esta preposición significa autoría?
No en cada título; ambos David y el Director son los autores del Salmo
19 (18), y todos los hijos del Coré, un salmo (Salmo 48), nosotros
probablemente tenemos indicaciones, no de la autoría, pero si de varias
colecciones de salmos las tituladas David, El
Director, los hijos del Coré. Justo como el Nuevo Testamento,
el Concilio de Trento, y muchos Padres de la Iglesia hablan de David
o El Salterio de David, Los Salmos de David, no
se infiere necesariamente que todos los salmos son de David, pero él fue
el salmista por excelencia, de allí que se le adjudican muchos salmos.
Así que los títulos de muchos salmos se asignan no tanto a sus autores
sino a sus colectores o al principal autor de la colección a la cual pertenecen.
Por otra parte, algunos de los títulos más largos van a demostrar que
"de David" puede significar autoría. Tomando por ejemplo: "del
director, a la consonancia 'no destruya', de David, una pieza elegido
(Mikhtam), cuando huyó de Saúl en la cueva" (Salmo 57).
La ocasión histórica de la composición de David, de la calidad lírica
de la canción, su inclusión en la colección inicial "de David"
y más adelante en el libro de alabanzas, la consonancia sobre la cual
fue escrito por David o fue él el director -- todas estas cosas parecen
indicarse por el título puesto a consideración. De suerte que los títulos
Davídicos son la conclusión suscrita de los dos primeros libros de los
salmos: "Amén, Amén; terminan las frases de David, hijo de Jesé
"(Salmo 72, v.20). Esta fórmula es más antigua que el Septuagésimo
y estaría fuera de lugar si David no fuese el principal autor de los salmos,
en los dos libros agregados.
Adicionalmente, el Antiguo-Testamento evidencia la autoría de los salmos
a David, según lo sugerido por el reciente Decreto de la Comisión Bíblica,
David tiene un talento poético natural, demostrado en su cantos e himnos
de Reyes II y del I Par., adicionalmente al hecho que él fue quien instituyó
el cantilation levitical solemne de salmos en presencia del Arca del Convenio
(I Par. 16, 23-25). Los cantos e himnos atribuidos
a David son significativamente parecidos a los salmos de David en espíritu,
estilo y fraseología. Examinemos la línea de apertura de II Reyes 22:
"y David habló a Yahvéh las palabras de esta canción en el
día que Yahvéh lo salvó de las garras de sus enemigos y fuera de las manos
de Saúl, y él dijo: 2. Yahvéh es mi roca, mi fortaleza, mi camino de escape,
3. Mi Dios, mi Roca a Quien me aferraré, mi Protector, el Cuerno
de mi salvación, mi Torre. Mi Refugio, mi Salvador, mi Consuelo. 4. Grito
de alabanza, yo grito a Yahvéh, y de mi enemigo consigo la salvación
".
Las dos canciones son claramente idénticas, las leves diferencias son
probablemente debidas a diversas redacciones litúrgicas de los Salmos.
Al final del escrito de II Reyes da "ultimas palabras de David"
(23, 1) ingeniosamente, un salmo corto en el estilo Davídico en
donde David habla de el mismo como "Dulce cantor de canciones de
Israel", "extraordinarios psalmos de Israel" (II Reyes
23, 2).
De modo semejante el Cronista (I Par. 16, 8-36) cita como Davídica una
canción compuesta antes del Salmo 105, v.1-13, del Salmo 96 y una pequeña
porción del Salmo 106. Finalmente, el profeta Amos trata el Samarians:
"Y al cuando cantan el sonido del salterio; han pensado tener instrumentos
de música como David "(6, v.5). La energía poética de David sobresale
como característica del Rey Pastor. Sus claros elegíacos en la muerte
de Saúl y de Jonatan (II Reyes 1, 19-27) revelan una cierta energía, pero
no la de los salmos Davídicos. Las anteriores razones de la autoría Davídica
son impugnadas por muchos que insisten sobre la redacción final de II
Reyes 21-24 y sobre las discrepancias entre los pasajes paralelos.
La pregunta sobre la redacción final de las canciones Davídicas en II
Reyes no está a nuestro alcance; ni tal redacción destruye la fuerza
de nuestra observancia al antiguo testamento, esa observancia es desde
entonces a la Palabra de Dios. En vista de las discrepancias, hemos dicho
que son explicables por la admisión que nuestro Salterio es el resultado
de varias redacciones litúrgicas, y no presentan todos los salmos en la
forma exacta en la cual fueron desarrollados por sus escritores originales.
(2) Asaf
Asaf es acreditado, por los títulos, con doce salmos, 50, 73-83 (49,
72-82). Estos salmos son todos de carácter nacional y pertenecen a los
períodos ancho-separados de la historia judía. El Salmo 83 (82), aunque
atribuido a Briggs ("Salmos ", New York, 1906, p.67 ) al reciente
período persa, parece haber sido escrito a la hora del estrago causado
por la invasión asiria de Tiglath-pileser III en 737 A.C. El Salmo74 (73)
fue escrito probablemente, como conjeturas de Briggs, durante el Exilio
Babilónico, después de 586 A.C.
Asaf era un Levita, el hijo de Baraquías (I Par. 6, 39), y uno de los
tres jefes del coro de Levitical (I Par. 15, 17). Pusieron a un lado a
los "hijos de Asaf" "a profetizar con las arpas y con salterios
y con cimbales" (I Par. 25, 1). Es probable que los miembros de esta
familia compusieran los salmos que fueron recogidos más adelante en un
Salterio de Asaf. Las características de estos salmos de Asaf son uniformes:
hacen alusiones frecuentes a la historia de Israel con un propósito didáctico;
sublimidad y vehemencia de estilo; descripción viva; exaltan el concepto
de la divinidad.
(3) Los hijos de Coré
Los hijos de Coré es el título de once salmos -- 42-49, 84, 85, 87, 88
(41-48, 83, 84, 86, 87). El Korahim era una familia de los cantantes del
templo (II Par. 20, 19). Puede ser que cada salmo de este grupo fuera
compuesto en común por todos los hijos de Coré; cada composición fue compuesta
por un miembro del gremio de Coré; o, quizás, fueron recolectados de
varias fuentes en un himno litúrgico por el gremio de los hijos de Coré.
En todos los acontecimientos, hay una identidad de estilo en estos himnos
que es indicativo del espíritu de unión Levítico. Las características
de los salmos de Korahite son un gran amor para la ciudad santa; un deseo
vivo para la adoración pública de Israel; una confianza suprema en Yahvéh
y una forma poética que es simple, elegante, artística, y bien-equilibrada.
De ideas mesiánicas y alusiones históricas, estos salmos parecen haber
sido compuestos entre los tiempos de Isaías y el retorno del exilio.
(4) Moisés
Moisés está en el título del Salmo 90 (89). San Agustín (P.L., XXXVII,
1141) no admite autoría Mosaica; es San Jerónimo (P.L., XXII, 1167). El
autor imita las canciones de Moisés en Deuteronomio 32 y 33; esta imitación
puede ser la razón del título.
(5) Salomón
Salomón está en los títulos de los Salmos 72 y 127 (71 y 126), probablemente
por una razón similar.
(6) Etán
Etán, está en el título del Salmo 89 (88), debe ser probablemente Idithun.
El Salterio de Idithun, de Yedutún, contenido también en
los Salmos 39, 62, 77 (38, 61, 76).
C. Testigo del Nuevo Testamento
Los católicos, creen totalmente en la Divinidad de Cristo y en la infalibilidad
de las Santas Escrituras, el Nuevo Testamento se vuelven citar los Salmos
2, 16, 32, 35, 69, 109, 110 (2, 15, 31, 34, 68, 108, 109) que serían Davídicos
sin mayor duda. Cuando el Fariseo dijo que Cristo era el hijo de David,
Jesús le pregunto: "cómo entonces David espirtualmente lo
llama Señor, diciendo: El señor dice a mi Señor "(cf. Mateo
22, 43-45; Marcos 12, 36-37; Lucas 20, 42-44; Salmo 105, v.1).
No puede haber aquí ninguna pregunta del nombre de la colección "de
David". Ni se pregunta de la colección cuando San Pedro; en el primer
Pentecostés en Jerusalén, dice: "David no ascendió al cielo; él mismo
dijo: El señor dijo a mi señor etc." (Hechos 2, 34). La autoría Davídica
es otorgada por Pedro, cuando él cita los Salmos 69 (68), v.26; 109 (108),
v.8; 2, v.1-2 como "de la boca de David" (Hechos 1, 16; 4, 25).
Y cuando el Apóstol jefe cita el salmo 16 (15), v.8-11, como las palabras
de David, él explica cómo estas palabras fueron pensadas por el patriarca
muerto, a manera de profecías para los siglos por venir (Hechos 2, 25-32).
El testimonio de San Pablo es concluyente, cuando él (Romanos 4, 6;
11, 9) asigna a David partes de los Salmos 32, 35, y 69 (31, 34 y 68).
Un no-católico podría objetar que San Pablo se refiera a la colección
llamándola "David", pues esta colección parece significar claramente
que "en David", en Daveid Hebreos 4, 7. Nosotros
contestamos, que esto es una evasión: San Pablo tenia pensada una colección,
él habría dictado en Daveid en la Carta a los Romanos.
Los críticos se inclinan por eliminar toda las preguntas sobre la autoría
Davídica. Briggs dice: "es evidente el carácter interno de estos
salmos, con algunas posibles excepciones, que David no habría podido escribirlas"
(Salmos p. 61). Ewald permite que esta evidencia interna demuestre a David
haber escrito los Salmos 3, 4, 7, 11, 15, 18, y la primera parte del 19,
24, 29, 32, 101 (3, 4, 7, 10, 14, 17, 23, 28, 31, 100).
IV. CANONICIDAD
A. El Canon Cristiano de los salmos no presenta ninguna
dificultad; todos los cristianos admiten en su Canon los 150 salmos en
el Canon de Trento; todos rechazan el Salmo 151 del Septuagésimo, probablemente
en adición al Canon de Macabeo.
B. El Canon judío presenta un problema. ¿Cómo se ha desarrollado
el Salterio? La opinión judía tradicional, defendida generalmente por
los eruditos Católicos, es que no solamente el Canon judío de los salmos
sino que todo el Canon Palestino del antiguo testamento estuvieron prácticamente
cerrados durante la época de Esdras (véase CANON). Esta opinión tradicional
es posible; con argumentos a su favor, cf. Cornely, "Introductio
Generalis in N. T. Libros", I (París, 1894), 42.
A. Visión Crítica
Estos argumentos no son admitidos en su totalidad por los críticos.
Se señala que aunque las opiniones del Canon del Antiguo Testamento
fueron censuradas por Ezra, o por sus asociados, esta situación no garantiza
su antigüedad. ("Introducción a la literatura del Antiguo Testamento
",Nueva York, 1892, p. x). Respecto a los salmos Wellhausen dice:
"puesto que el Salterio es el himno-libro de la congregación del
segundo templo, la pregunta no es si contiene algunos salmos post-exilio,
sino si contiene salmos pre-exilio" ("Introducción" de
Bleek, ed. 1876, 507). Hitzig ("Begriff der Kritik", 1831) juzga
que los libros 3-5 son enteramente de influencia macabea (168-135 A.C.).
Olshausen ("Die Psalmen", 1853) trae algunos de estos salmos
bajo la dinastía de Hasmonaean, y el reinado de Juan Hyrcanus (135-105
D.C.). Duhm (Die Psalmen", 1899, xxi) permite muy pocos salmos
pre-macabeos, y asigna los Salmos 2, 20, 21, 61, 63, 72, 84 (b), 132 [2,
19, 20, 60, 62, 71, 83 (b), 131] a los reinados de Aristóbulus I (105-104
A.C.) y a su hermano Alexander Jannaus (104-79 A.C.); de modo que el Canon
del Salterio no fuera cerrada hasta 70 A.C. (p. 23). Tales visiones extremas
no parecen contener argumentos válidos.
Siempre y cuando se rechazara aceptar la fuerza del argumento tradicional
en favor del Canon Esdras, al menos uno de los acontecimientos debe admitir
que el Canon Judío de los Salmos era indudablemente cerrado antes de la
fecha de la traducción del Septuagésimo. Esta fecha es 285 A.C., si aceptamos
la autoridad de la Carta de Aristeas (véase SEPTUAGÉSIMO); o, lo más tarde
posible 132 A.C., el período en el cual Ben Sirach escribió, en el prólogo
a Eclesiastés, que "la ley por sí misma y los profetas y el resto
de los libros [es decir el Hagiograha, del cual eran los Salmos] habían
sido traducidos al Griego". Ésta era la opinión de Briggs (p. 12),
que fija la redacción final del Salterio en medio del segundo siglo A.C.
La evolución gradual del libro de Salmos ahora es tomada absoluta y generalmente
por los críticos como algo ordinario. Su aplicación a los principios de
grandes críticas no da lugar a ninguna uniformidad de opinión respecto
a los diferentes estratos del Salterio. Presentaremos estos estratos como
lo indica el profesor Briggs, probablemente la crítica menos irreflexiva
de los que han publicado últimamente las llamadas "ediciones críticas"
de los Salmos.
Su método de crítica es el usual; el estándar algo subjetivo de la evidencia
interna, él divide algunos salmos, remienda otros, desecha porciones de
otros, y los "corrige" todos. Asigna siete salmos a la primera
monarquía Hebrea; siete a la monarquía media; trece a la última monarquía;
trece a la época de exilio; treinta y tres al primer período persa; dieciséis
al período persa medio (los tiempos de Nehemias); once al último período
persa; "el gran salmo real del advenimiento" (Salmos 93, 96-100)
junto con otros ocho al primer período griego (que comienza con la conquista
de Alejandro); cuarenta y dos al último período griego, y al período de
Macabeo los Salmos 33, 102 (b), 109 (b), 118, 139 (c), 129 del Salterio
Peregrino y 147, 149 del Hallels.
Según Briggs, de estos salmos y porciones de salmos, treinta y uno son
"salmos aparte", es decir, nunca fueron incorporados en un Salterio
antes de que fuera publicada la actual redacción canónica. El resto, fue
corregido en dos o más de los doce Salterios que marcan la evolución del
libro de salmos. La primera colección de salmos fue compuesta por siete
Mikhtamim, los "pedazos de oro", del período persa medio.
En el último período persa, trece Maskilim se unieron como colección
de meditaciones. En la misma época, fueron corregidos setenta y dos salmos,
así como libros de rezo para uso en las sinagogas, bajo el nombre de "David";
de estos, trece tienen en sus títulos referencias a la vida de David,
y se piensa que formaron, por sí mismos, una colección anterior. En Palestina
en el primer período griego, fueron recolectados once salmos en el Salterio
de menor importancia titulado los "hijos de Coré".
Al mismo tiempo, en Babilonia, doce salmos fueron hechos en un Salterio
titulado "Asaf". No mucho después de eso, en el mismo período,
el exilio el Salmo 88, junto dos salmos que habían quedado huérfanos,
el Salmo 66 y el 67, fueron corregidos junto con algunas selecciones de
"David," los "hijos de Coré", y "Asaf",
para la adoración pública en canciones en la sinagoga; el nombre de este
Salterio era "Mizmorim".
Un Salterio importante, el Elohist, Salmos 42-83 (41-82), se asume que
pudo haber sido compuesto, en Babilonia, durante el período griego medio,
selecciones de "David", de "Coré", de "Asaf"
y de "Mizmorim"; el nombre se debe al uso de Elohim evitando
a Yahvéh en estos Salmos.
Al mismo tiempo, en Palestina, un libro de oración fue compuesto por
54 "Mizmorim, de 16 salmos" de David ", 4 "de Coré",
y 1 "de Asaf"; de este importante Salterio nace el nombre del
"Director". Las Hallels, o de Alleluiatico, canciones de alabanza,
fueron compuestas en un Salterio para el servicio del templo en el período
griego. Estos salmos tienen aleluyas (alabanzas ye Yah) al principio (Salmos
111, 112), o al final (Salmos 104, 105, 115, 117), o en ambos, al principio
y al final (Salmos 106, 113, 135, 146-150).
El Septuagésimo contiene un Aleluya también al comienzo, en cuanto a
las formas de alabanza en los Salmos 105, 107, 114, 116, 119, 136. Briggs
incluye como Hallels todos éstos excepto el 118 y el 119, "el anterior
da una canción triunfal a Macabeo, el último la gran alabanza alfabética
de la ley". Como el "Salterio Peregrino" fue el de menor
importancia del período Griego (Salmos 120-134), una colección de "canciones
del peregrinaje", de las "Canciones de Ascenso", o de los
"Salmos Graduales", que los peregrinos cantaron mientras iban
a Jerusalén para los tres grandes banquetes.
B. La Visión Católica
El extenso de los textos, no resuelve la aprobación de los católicos.
Ellos admiten fácilmente la sucesiva redacción de los salmos, con tal
que la doctrina de inspiración de las Santas Escrituras no sea impugnada.
La doctrina de la inspiración tiene respeto por los Salmos como están
puestos en los cánones, y no impide a los católicos admitir las diferentes
redacciones del Salterio anteriores a la actual redacción; de hecho, la
redacción litúrgica sin inspiración uniforme de los salmos no sería contraria
a lo que enseña la iglesia en materia de inspiración, siempre y cuando
el redactor haya preservado intacto y absolutamente inalterado el significado
del Texto Sagrado.
La Comisión Bíblica (de mayo 1 de 1910) no admite que la actual redacción
contiene muchos salmos de Macabeo; ni tampoco Delitzsch, Perowne, Renan,
y muchos otros críticos eruditos. "Hay muchos salmos de esa época,
es difícil pensar que no hay marcas de dicción y estilo (Guía, "introducción
a su literatura del Antiguo Testamento", Nueva York, 1892, 365).
Los Salmos 44, 74, 79 y 83, que Delitzsch y Perowne en los argumentos
históricos admiten ser macabeos, ocasionalmente a Davison (Hastings, "Dict.
de la Biblia ", IV, 152) "aparecen dificultades indiscutibles
de lugar en el segundo y tercer libro".
No hay pruebas que éstos ó cualquier otro Salmo sea macabeo. La Comisión
Bíblica no niega que los salmos sean de este tipo; permite que este abierta
la pregunta. En materia de redacción, permite que "para la liturgia
o música u otras razones desconocidas, los salmos pudieron haber sido
divididos o ensamblados juntos" en el curso del tiempo; y "hay
otros salmos, como el Miserere mei Deus [Salo 51.] que,
para que puedan ajustarse mejor a las circunstancias históricas y a las
solemnidades de la gente judía, fueron levemente reeditados y cambiados
por omisión o adición de un verso o dos, siempre y cuando la inspiración
del texto entero permaneciera intacta".
Eso es lo importante; la doctrina de la inspiración de las Santas Escritura
debe sufrir lo menos posible. ¿Cómo, entonces, la doctrina es la inspiración
de todo el texto y se mantiene intacta? ¿Los anteriores escritos fueron
inspirados? Por ninguna autoridad de la iglesia no se ha determinado nada
en esta materia. Nos inclinamos a la opinión, que el significado los Salmos
como fueron escritos originalmente, fueron inspirados por Dios
y de forma semejante cada redacción fue inspirada recolectando y corrigiendo
las canciones de Israel hasta que el escritor inspirado, las unió en su
forma actual.
V. El TEXTO
Los salmos fueron escritos originalmente en cartas hebreas, así como
nosotros vemos solamente monedas y algunas inscripciones lapidarias; el
texto ha venido a nosotros en Cartas Arameas. Solamente unas versiones
nos dan una idea del texto pre-Masorético. Hasta el momento no se ha descubierto
ningún pre-Masorético de los Salmos.
El texto Masorético (MSS) se ha preservado en más de 3400 MSS., de los
cuales ninguno es anterior al siglo noveno y solamente nueve o diez son
anteriores al siglo duodécimo (véase los MANUSCRITOS DE LA BÍBLIA). Este
MSS. representa dos variantes leves de la tradición -- los textos de Ben
Asher y de Ben Neftalí. Sus variaciones son un pequeño momento en la
interpretación de los Salmos. El estudio de la estructura rítmica de los
Salmos, junto con las variaciones entre Massorah y las versiones, ha aclarado
que nuestro texto Hebreo está lejos de ser perfecto, y que sus puntos
son a menudo incorrectos.
Los esfuerzos de los críticos por perfeccionar el texto son ocasionalmente
debidos más a perspicaz conjetura. Se elige el molde métrico; entonces
el salmo es forzado a adaptarse a él. Era mejor dejar el texto en sus
condiciones imperfectas que hacerlos peores por un trabajo basado en acción
de adivinar. El decreto de la Comisión Bíblica se dirige a ésos a quiénes
las imperfecciones en el texto Masorético son una ocasión, aunque no excusa,
para las incontables enmiendas conjeturales, ocasionalmente salvajes e
imaginarios, que son hoy en día de la corriente como críticos exegésicos
de los Salmos.
VI. VERSIONES
A. Griega
La principal versión de los salmos es el Septuagésimo. Se preserva con
nosotros en Cod. U, Brit. Mus. Pap. 37, Siglo séptimo, conteniendo los
Salmos 10-33; Leipzig Pap., siglo cuarto, conteniendo los Salmos 29-54;
, Cod. Sinaiticus,
siglo cuarto, completo; B. Cod. Vaticanus, siglo cuarto, completo, excepto,
los Salmos 105, v.27- 137, v.6; A, Cod. Alexandrinus, siglo quinto, completo
excepto los Salmos 49, v.19 - 76, v.10; I, Cod. Bodleianus, siglo noveno,
completo; y en muchos otros MSS más recientes. La versión del Septuagésimo
es de gran valor en la exégesis de los Salmos.
Proporciona las lecturas pre-Masoréticas que son claramente preferibles
a las del Massoretes. Nos trae un nuevo texto por lo menos del siglo
segundo A.C. A pesar del servilismo en las palabras y construcciones
hebreas, un servilismo que existió probablemente en la Alejandría Griega
de los judíos de este período, el traductor de los Salmos del Septuagésimo
demuestra un excelente conocimiento del hebreo, y miedo para no cambiar
la carta y no cambiar el significado de su original. Las versiones Griegas
de Aquila del segundo-siglo D.C, Symmachus, y de Theodotion son exactas
solo en algunos fragmentos; estos fragmentos son prueba de un texto más
parecido nuestro Massoretic.
B. Latina
Sobre la mitad del segundo siglo el contenido del Septuagésimo fue traducido
al latín. De este antiguo latín, o Versión Ítala, tenemos solamente algunos
MSS. y las citaciones de los Padres Latinos. A petición del Papa San Damasus
I, D.C. 383, San. Jerónimo revisó el Ítala y lo acerco al Septuagésimo.
Su revisión fue rápidamente distorsionada así que él se quejó, "plus
antiquum errorem quam novam emendationem valere" (P.L., XXIX, 117).
Éste es el Salterio Romano" del San Jerónimo; se utiliza en
la recitación de los Oficios en San Pedro, Roma, y en el Misal. La corrupción
de su primera traducción condujo a San Jerónimo a emprender una nueva
traducción de la edición de Hexapla del Septuagésimo. En Belén él trabajó
con gran cuidado, antes de D.C. 392. Indicó con asteriscos las partes
del texto hebreo que habían sido omitidas por el Septuagésimo y pidió
prestado el Theodotion; marcó con símbolos el obelus (
) las partes del
Septuagésimo que no estaban en hebreo. Estas marcas críticas fueron omitidas
completamente, con el correr del tiempo.
Esta traducción es el "Salterio gallican"; es parte de la Vulgata.
Una tercera traducción latina de los salmos, fue hecha del texto hebreo,
con el Hexapla de Origen y otras versiones antiguas, fue terminada por
San Jerónimo al final del siglo cuarto en Bethlehem. Esta versión es de
gran valor en el estudio del Salterio. El Dr. Briggs dice: "a diferencia
el H. y G., su evidencia es especialmente valiosa como para dar la opinión
del mejor erudito bíblico de épocas antiguas en cuanto al texto original,
basado en el uso de una abundancia de material crítico en posesión de
cualquier otro crítico, anterior o posteriormente" (p. 32).
Otras versiones
Para otras traducciones, considerar las VERSIONES DE LA BÍBLIA; BÍBLIAS
RIMADAS.
VII. FORMA POÉTICA
A. Paralelismo
Paralelismo (q. v.) es el principio del balance admitido por todos
por ser la característica más peculiar y más esencial de la forma poética
de los salmos. Por sinónimo, sintético, antitético, emblemático, el estilo
que pareciera seguir como escalas en ascenso, o introvertido; el paralelismo,
se balancea con el pensamiento, línea con línea, copla con copla, estrofa
con antiestrofa, una construcción lírica de un cuadro poético o de imprecisión
o exhortación.
B. Metro
¿Hay metro o métrica en los Salmos?
Los judíos del primer siglo D.C. así lo pensaron. Flavius Josephus
habla de los hexámetros de Moisés (Antiq. II, 16, 4; IV, 8, 44) y los
trímetros y los tetrámetros y los metros múltiples, las odas e himnos
de David (Antiq., VII, XII, 3). Philo dice que Moisés había aprendido
la "teoría el ritmo y armonía" (De vita Mosis I, 5). Los recientes
escritores cristianos expresan la misma opinión. Origen (d. 254) dice
que en los salmos están los trímetros 254 y los tetrámetros (Salmo 118;
cf. Card).
Pitra, "Sacros de Analecta", II, 341); y Eusebius (d. 340),
en su " De Praeparatione evangelica ", XI, 5 (P.G., XXI, 852),
habla de los mismos metros de David. San
Jerónimo (420), en "Praef. ad Eusebii chronicon"(P.L., XXVII,
36), encuentra yámbicos, Alcaicos, y Sáficos en el Salterio; y, escribiendo
a Paula (P.L., XXII, 442), él explica que los Salmos acrósticos 111 y
112 (110 y 111) están compuestos de trimetros yámbicos, mientras que los
Salmos acrósticos 119 y 145 (118 y 144) son tetrámetros yámbicos. En esta
materia los exegetas modernos no están de acuerdo. Por un tiempo, algunos
no admitirían ningún metro en los salmos.
Davison (Hast., "Dict. la Biblia ", s. v.) escribe: "aunque
el metro o métrica no es perceptible en los salmos, no considera que el
ritmo está excluido". Este ritmo, sin embargo, "desafía análisis
y sistematización". Conductor ("Introd. a Lit. de Antiguao Testamento",
Nueva York, 1892, 339) la poesía hebrea no admite "ningún metro en
el sentido terminante del término". Los exegetas que encuentran metro
en los Salmos son de cuatro escuelas, según lo explican, el metro hebreo
por cantidad, por el número de sílabas, por acento, o por cantidad y acento.
(1) Los defensores del estándar métrico latino y griego en relación a
la poesía hebrea son Francis Gomarus, en el "lyra de Davidis",
II (Lyons, 1637), 313; Marque Meibom, en el "psalmi X de Davidis"
(Amsterdam, 1690) y en otros dos trabajos, que demandan haber aprendido
el sistema del metro hebreo por la revelación Divina; Guillermo Jones,
"commentariorum de Poeseos Asiaticae" (Leipzig, 1777), intentó
forzar palabras hebreas en los metros árabes.
(2) el número de sílabas fue tomado como estándar del metro por Hare,
"liber de Psalmorum en divisus del metrice de los versículos"
(Londres, 1736); él hizo todos los pies disílabos, el metro trocaico en
una línea de un número par de sílabas, yámbico en una línea de un número
impar de sílabas.
El sistema de Masorético fue rechazado, el Siriaco puesto en su lugar.
Esta opinión, parece haber encontrado su principal defensa en las escrituras
del profesor Gustav de Innsbruck; y en los " Metrices biblicae
de Bickell (Innsbruck, 1879), " Suplementum ad Metr. Bibl."
(Innsbruck), " Carimina veteris testamenti metrice" (1882),
" Dichtungen der Hebraer" (1882-84). Gerard Gietmann, S. J.,
"De re mentrica Hebraeorum" (Br de Freiburg im, 1880); A. Rohling,
"Das Solomonische Spruchbuch" (Maguncia, 1879); H. Lesetre,
" Le livre des psaumes " (París, 1883); J. Knabenbauer, S. J.,
en "Job (París, 1885), p. 18; F. Vigouroux, " Manual Bíblico",
II, 203, hace todo por seguir de cerca los pasos de Bickell. Contra este
sistema algunos hechos son patentados. La cantidad de palabras varían
arbitrariamente.
Tratan al hebreo como Siriaco, un último dialecto del arameo -- que no
es; en efecto, incluso la reciente poesía de Siria no midió sus líneas
por el número de sílabas. Posteriormente el Massorah observó la estructura
métrica por acentos; por lo menos el soph pasuk y athnah indica
líneas completas o dos hemísticos.
(3) El acento es el principio de determinación del metro hebreo según
C. A. Antón, "Conjectura de metro Hebraeorum" (Leipzig, 1770),
"Vindiciae disput de metr. Hebr." (Leipzig, 1771), " Spécimen
editionis psalmorum" (Vitebsk, 1780); Leutwein, "Versuch einer
richtigen Theorie von der biblischen Verkunst" (1775); Ernst Meier,
"Die Form der hebraischen Poesie nachgewiesen" (Tubingen, 1853);
Julio Ley, "Die Metrischen Formen der hebraischen Poesie" (Leipzig,
1886); " Ueber die Alliteración im Hebraischen" en "Zeitsch.
d. Deutsch.
Morgenlandisch. Ges. ", XX, 180; J. K. Zenner, S. J., "Die
Chorgesange im Buche der Psalmen " (Br de Freiburg im, 1896), y .
de muchas contribuciones a "Zeitsh fur kathol. Theol.",
1891, 690; 1895, 373; 1896, 168, 369, 378, 571, 754; Hontheim, S. J.,
en "Zeitsch.fur kathol. Theol. ", 1897, 338, 560, 738;
1898, 172, 404, 749; 1899, 167; El Dr. C. A. Briggs, en "El Libro
de los Salmos", en "comentario crítico internacional" (Nueva
York, 1906), p. 39, y en muchas otras publicaciones tales como las de
"Medidas de la poesía hebrea: en el "Diario de la literatura
bíblica", IX, 91; C. H. Toy, "Proverbios" en "Internat.
Crit. Comm." (1899); W. R. Harper, "Amos y Hosea" en "Internat.
Crit. Comm." (1905); Cheyne, "Salmos"
(Nueva York), 1892; Duhm, "Die Psalmen" (Br de Freiburg
im, 1899), p. xxx. Esta teoría es la mejor hipótesis de funcionamiento
junto con el principio esencial del paralelismo; es menos violenta que
el texto de Masorético y que cualquiera de las teorías anteriores.
No fuerza las sílabas de Masorético en los surcos que son latinos, griego,
árabe, o el arameo. Es independiente de cambiar de lugar el acento; y
postula apenas una cosa, un número fijo y armonioso de acentos en línea,
sin importar el número de sílabas. Esta teoría es un tónico y no un metro
silábico. Tiene esto, también, en su favor que el acento es la principal
determinación en poesía egipcia, babilónica, y asiria antigua.
(4) En los últimos años el péndulo de teorías métricas hebreas ha hecho
pivotar sobre la cantidad; de no descuidar completamente la necesidad
silábica. Hubert Grimme, en "Grundzuge der Hebraischen Akzent und
Volkallehre", Freiburg, 1896, y "Psalmenprobleme" (1902),
construye principalmente el metro sobre el principio tónico, al mismo
tiempo considera las pausas debido a la cantidad. Schlogl, "De re
metrica veterum Hebraeorum" (Viena, 1899), defiende la teoría de
Grimme. Sievers, "Metrische Studien" (1901), también toma en
las sílabas inacentuadas para la consideración métrica; así como Baethgen,
"Die Psalmen" (Gottingen, 1904), p. 27.
C. Otras características
Alteraciones y asonancias son frecuentes. Acrósticos o los Salmos alfabéticos
son el 9-10, 25, 34, 37, 111, 112, 119, 145 (9, 24, 33, 36, 110, 111,
118, 144). Las letras del alfabeto comienzan líneas sucesivas, coplas,
o estrofas. En el Salmo 119 (118) la misma letra comienza ocho líneas
sucesivas en cada uno de las veintidós estrofas alfabéticas. En los Salmos
13, 29, 62, 148 y 150 (12, 28, 61, 147 y 149) la misma palabra o palabras
se repiten muchas veces. Las rimas, por la repetición del mismo sufijo,
están en los Salmos 2, 13, 27, 30, 54, 55, 142, etc. (2, 12, 26, 29, 53,
54, 141, etc.); estas rimas ocurren en los extremos de líneas y en pausas.
Las líneas fueron agrupadas en estrofas y antiestrofas, comúnmente en
pares y tríos, raramente en mayores múltiplos; ocasionalmente una estrofa
independiente, a manera de coro griego, fue utilizado entre una o más
estrofas y las antiestrofas correspondientes. La palabra Selah (
) marca casi invariable
el final de una estrofa. El significado de esta palabra y de su propósito
sigue siendo una pregunta discutible. Pensamos que originalmente fue
(de
, "lanzar"),
y significa" lanzar abajo de ", en el sentido de "en postración".
Durante el cántico de los salmos, los sacerdotes tocaron sus trompetas
para marcar el final de una estrofa, y a una señal los dos coros, o la
gente se postraban (cf. Haupt, "Expository Times", Mayo,1911).
El comienzo del paralelismo determinó estos arreglos de las líneas. Koster,
en "die Psalmen nach ihrer strophischen Anordnung" (1837), distingue
varias clases de paralelismo en línea y las media-líneas, sinónimos, antitético,
sintético, idénticos, introvertidos. Zenner, S. J., en su " Chorgesange
im Buche der Psalmen" (Br de Freiburg im, 1896) tiene varios arreglos
muy listos; muchos de los salmos como odas corales, cantados por dos o
tres coros. Hermann Wiesmann, S. J., en "Die Psalmen nach dem Urtext"
(Munster, 1906), ha aplicado los principios métricos de Zenner, y revisado
y publicado las últimos traducciones y estudios de los salmos. Este trabajo
toma gran libertad con el Texto Sagrado, y (1911) ha sido puesto en el
índice.
VIII. LA BELLEZA POÉTICA
Las palabras extravagantes de Lamartine en "Viaje a Oriente"
son clásicas: "Lisez de l'Horace ou du Pindare apres un Psaume! Pour
moi, je ne le peux plus".¡ Uno se pregunta si Lamartine leyó alguna
vez un salmo original. Criticar los salmos como literatura es muy difícil.
Su texto nos ha alcanzado con muchas pérdidas en la forma poética. Los
autores variaron mucho su estilo.
Su belleza literaria no se debe juzgar por la comparación con la poesía
de Horacio y de Pindar. Es con los himnos de Egipto antiguo, de Babilonia,
y de Asiria con lo que debemos comparar las canciones de Israel. Esos
himnos antiguos son crudos y rudos. Incluso los imprecatorios Salmos 18,
35, 52, 59, 69, 109, 137 (17, 34, 51, 58, 68, 108, 136), esos himnos nacionales
muestran por completo el amor de Israel y su odio por los enemigos de
Yahvéh y de Israel, si son leídos bajo el punto de vista de los
escritores, son sublimes, vivos, brillan intensamente, entusiastas, aunque
exagerados, los arrebatos poéticos, casos de una "seriedad más alta
y una verdad más alta", de no ser por ellos, por ejemplo, Aristóteles
nunca habría encontrado la canción de Babilonia o de Sumeria.
Sus tonos son los de la alabanza o de la culpa, del dolor o de la alegría,
de humillación o de exaltación, de meditación profunda o de dogmatismo
didáctico, siempre y por todas partes los escritores de los salmos son
dignificados y magníficos, verdades a los ideales de la gente elegida
de Yahvéh, espirituales y piadosos. La gama del pensamiento es inmensa.
Toma en Yahvéh, su templo, culto, sacerdotes, creación; hombre, amigo
y enemigo; bestias, pájaros; toda la naturaleza, lo animado e inanimado.
La gama de emociones es completa; cada emoción del hombre que es pura
y noble ha fijado las palabras en los salmos. Como caso de la belleza
poética, se tiene el famoso Salmo 23 (22), traducido del hebreo. El poeta
habla primero en su propia persona a la manera de oveja. La repetición
de las primeras coplas es sugerida por Zenner y muchos comentaristas,
terminar la sobre-forma del poema, o introvertir el paralelismo de la
estructura en estrofas:
El Poeta:
1. Yahvéh es mi pastor;
Nada me faltará.
Las ovejas:
2. En lugares de delicados pastos me hará descansar;
a aguas inmóviles él me condujo;
3. Confortará mi alma;
me guía por sendas de justicia
por amor de su nombre.
4. Aunque ande en valle
de la sombra de la muerte,
no temeré daño alguno;
porque Tú estarás conmigo,
tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
5. Aderezarás la mesa delante de mí,
en la presencia de mis enemigos;
unges mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
El Poeta:
6. OH Dios el bien y la misericordia me han seguido
todos los días de mi vida,
yo iré de nuevo a la casa de Yahvéh
y allí moraré por largos días.
Yahvéh es mi pastor;
nada me faltará
es todo lo que deseo.
IX. EL VALOR TEOLÓGICO
Las ideas teológicas de los salmos son comprensivas; la existencia
y los atributos de Dios, del
deseo vivo del alma para la inmortalidad, de la economía de la tolerancia
y de las virtudes, muerte, juicio, cielo, infierno, esperanza de la resurrección
y de la gloria, del miedo al castigo -- todas las principales verdades
dogmáticas de la fe de Israel, aparecen repetidas varias veces en su
Salterio.
Estas verdades se establecen no en forma dogmática, sino en el deseo
vivo lírico simple e infantil del alma ingenua, en los arrebatos más altos
y más vehementes de los cuales la naturaleza del hombre es capaz. Los
salmos son definitivamente los más humanos y los más sobrehumanos; se
hunden a las profundidades más bajas del corazón humano y se elevan a
las alturas de la contemplación divina. Tan humanos son los salmos que
muchas veces podemos preguntarnos cómo pueden haber sido inspirados por
Dios. Con seguridad Yahvé no pudo haber inspirado al cantante que rogó:
"En cuanto a aquellos que planean destruir mi alma, a las profundidades
de la tierra ellos deberán ir; la espada empuñada deberán entregar; Presa
de los chacales ellos se convertirán ". -- el salmo 83:10-11 (82:10-11)
Tal objeción se basa en un malentendido. La perfección de los consejos
de Cristo es una cosa, la puntería del buen Levita es otra. Los ideales
del Sermón de la Montaña son de más alta espiritualidad que los ideales
del Salmo de imprecación. Con todo, los ideales del Salmo imprecatorio
no son malos -- son buenos, son Divinos en su origen y autoridad. Los
salmos imprecatorios son himnos nacionales; expresan la cólera de una
nación, no de un individuo.
Humildad, mansedumbre y el perdón del enemigo son virtudes en un individuo;
no necesariamente de una nación; pero no significa que Yahvéh escoja lo
nacional, la gente que conoce que Yahvéh quería una gran nación y debían
sacar a sus enemigos de la tierra que Él les dio. Su gran amor nacional
para su propia gente postuló un gran amor nacional para Yahvéh. El amor
para Yahvéh postuló un odio a los enemigos de Yahvéh, y, para la forma
teocrática de la gente judía, los enemigos de Yahvéh eran los enemigos
de Israel.
Si llevamos este propósito nacional en mente, y nos olvidamos de que
toda la poesía, y especialmente la poesía de semítica, coloreada y exagerada,
no nos darán una sacudida eléctrica en la carencia de la misericordia
en los escritores de los salmos imprecatorios. Las principales ideas teológicas
de los Salmos son las que tienen respeto a la encarnación. ¿Hay Salmos Mesiánicos? Unidad por la energía autentica que
interpretaba la iglesia y del consenso de los padres. Han venido Protestantes
generalmente admirar sobre los salmos como non-Mesiánico en el significado
literal o típico; la interpretación más antigua de Mesiánico se descartada
por gastada. Delitzsch admite solamente el Salmo 110 (109) para ser Mesiánico
en su significado literal.
Cheyne niega lo Mesiánico literal y típico que significan los salmos
("origen del Salmo ", 339). Davison (Hast., localización CIT.)
dice, "puede derivarse ya sea que el Salterio contiene apenas un
solo caso del profético directo o mesiánico". Los católicos han sostenido
siempre que algunos de los salmos son mesiánicos en el significado, literal
o típico. (cf. ENCARNACIÓN;
JESUCRISTO; MESIAS.) El
nuevo testamento se refiere claramente en ciertos salmos al Mesías. Los
padres son unánimes en interpretar muchos salmos como profecías de venir,
del reino, del sacerdocio, de la pasión, de la muerte, y de la resurrección
del Mesías.
El venir del Mesías se predica en los Salmos 18, 50, 68, 96-98 (17, 59,
67, 95-97). San Pablo (efesios 4, 8) interpreta la ascensión de Cristo
al cielo en las palabras del Salmo 68, v.18, descripción de la ascensión
de Yahvéh después de conquistar el mundo. El reino del Mesías se predice
en los Salmos 2, 18, 20, 21, 45, 61, 72, 89, 110, 132 (2, 17, 19, 20,
44, 60, 71, 88, 109, 131); el sacerdocio en el Salmo 110. La pasión y
la muerte del Mesías están claras en los sufrimientos del criado de Yahvéh
en los Salmos 22, 40, 69 (21, 39, 68).
El Salmo 22 fue utilizado en parte, quizás enteramente, por Cristo en
la cruz; el salmista describe como son sus propias emociones y los sufrimientos
los del Mesías. Por lo tanto la Comisión bíblica (del 1 de mayo de 1910)
rechaza la opinión de los que eliminan el Mesiánico y el carácter profético
de los Salmos y se refieren solamente a la porción futura de la gente
elegida en relación a estas palabras que son profecías referentes a Cristo.
Cf. Maas, "Cristo en tipo y profecía" (Nueva York, 1893).
X. USO LITÚRGICO
A. -- El uso de los Salmos en la liturgia judía se ha abordado en algunos
artículos SINAGOGA; TEMPLO.
B. El uso litúrgico cristiano de las fechas del Salterio
data a partir de la época de Cristo y de su Apóstoles. El recitado de
la Pascua judía, los Salmos 113-114 antes de la Última Cena, los Salmos
115-118 después de eso; El Salmo 22 era las Últimas Palabras; las autoridades
citan otros salmos que aparecen en sus discursos y otros de sus Apóstoles
(cf. Lucas 20, 42; 24, 44; Hechos 1, 20). Los apóstoles utilizaron los
salmos en actos de veneración (cf. Hechos 16, 25; Santiago 5, 14; I Cor.
14, 26). El más antiguo servicio litúrgico fue tomado de los salmos.
San Pablo se dirige a los cristianos efesios en términos de los salmos:
un coro respondiéndole a otro. Hablando los unos a los otros con
salmos, himnos y canciones espirituales, con sus corazones hacia el Señor,
dando gracias por todas las cosas (Efesios 5, 19). Probablemente
también la reunión eucarística se refiere a ello. Similar referencia
se encuentra además en Cor. 3, 16. St Basil (P.G., XXXII, 764). Allí
se habla de salmos en dos coros -- antipsallein allelois.
Se dice que la costumbre del uso de salmos en veneración y cánticos,
habría sido introducida en la iglesia de Antioquia por San Ignacio (Sócrates,
Hist. Eccl., VI, viii). Desde Siria, esta costumbre de las
sinagogas parece haber pasado a Palestina y Egipto, y de allí a Asia Menor,
Constantinopla y occidente. San Ambrosio fue el primero en inaugurar
en occidente el cántico de los salmos en dos coros (cf. Batiffol, Histoire
du breviaire romain, 1893). En el Propio de los Tiempos (Proprium
de Tempore) del rito romano, todos los salmos son cantados una vez
a la semana, algunos son cantados dos veces y otros de manera más frecuente.
En Matins and Lauds, y de conformidad con la numeración de la Vulgata,
son cantados los salmos 1-110, con excepción de unos que corresponden
a una forma fija en las horas. La gran alabanza alfabética de la ley,
de salmos 118, está distribuido en el tiempo prima, tercia, sexta y nona.
Tanto los benedictinos, franciscanos, carmelitas y dominicos, quienes
tienen sus propios ritos, cantan el total de salmos una vez a la semana.
Los jesuitas siguen el ritual romano. En el rito latino, los salmos
6, 31, 37, 50, 101, 129,142 (Douai) son recitados extensamente,
siguiendo el orden expuesto. Su seguimiento se hace como oraciones de
pena por el pecado. Ellos son cantos de pena por el dolor del alma y
son llamados salmos penitenciales. Su rezo durante la cuaresma
fue ordenado por Inocencio III (1198-1216). Fue Pío V (1566-1572)
quien estableció la costumbre, ahora ya sin obligación generacional, por
medio de la cual los salmos llegaron a ser parte del oficio de cada vienes
de Cuaresma.
El rito ambrosiano, el cual aún se observa en la catedral de Milan, incluye
el distribuir los salmos cada dos semanas. Los ritos orientales junto
con los de Roma (Melquita, Maronita, Sirio, Caldeo, Cóptico y Aético,
etc.) que se siguen junto a componentes heréticos de las iglesias orientales,
mantienen la tradición de recitar los salmos como parte del Divino Oficio.
Naturalmente, la
bibliografía sobre los salmos es enorme y sólo puede señalarse una pequeña
parte. Greek Fathers: ORIGEN, Selecta en Psalmos en P.G., XII. 1043;
IDEM, Homiliae en Psalmos en P.G., XII, 1319; IDEM, Originis Hexaplorum
quae supersunt, ed. FIELD; EUSEBIUS, Comm. en Salmos en P.G., XXIII, 65;
XXIV, 9; ST. ATHANASIUS, Epist. Ad Marcellinum en P.G., XXVII, 11; IDEM,
Exegeses en Psalmos en P.G., XXVII, 55; IDEM, De Titulis Psalmorum en
P.G., XXVII, 645; ST. BASIL, Homiliae en Pss. en P.G., XXIX, 209; ST.
DIDYMUS OF ALEXANDRIA en P.G., XXIX, 1155; ST. GREGORY OF NYSSA en P.G.,
XLIV, 431, 608; ST. JOHN CHRYSOSTOM en P.G., LV, 35, 527; ST. CYRIL OF
ALEXANDRIA en P.G., LXIX, 699; THEODORETUS en P.G., LXXX, 857. Latin
Fathers: ST. AMBROSE, Enarrationes en XII Psalmos en P.L., XIV,
921; ST. JEROME, Liber Psalmorum juxta hebraicam veritatem en P.L., XXVIII,
1123; IDEM, Excerpta de Psalterio (Maredsous, 1895); IDEM, Epistolae en
P.L., XXII, 433, 441, 837; IDEM, Breviarium en Psalmos en P.L., XXVI,
821; ST. AUGUSTINE, Enarrationes en Pss. en P.L., XXXVII, 67; IDEM,
Expositio en Pss. C-CL en P.L., LI, 277; CASSIODORIUS en P.L., LXX,
9. Commentators of the Middle Ages: BEDE, PETER
LOMBARD, ST. THOMAS, ST. NICHOLAS OF LYRA, en su
Postilla, y en la conversion del judío PAUL, ARCHBISHOP OF BURGOS, brinda
mucha de la interpretación rabínica. Modernos: BELLARMINE, Explanatio
en Psalmos (1611), fue significativamente el major comentario sobre los
salmos en los tiempos recientes. Utiliza métodos científicos y de crítica
de texto. SCHEGG, Die Psalmen (Munich, 1845); ROHLING (1871); THALHOFER
(Ratisbon, 1904); WOLTER, Psallite Sapienter (Freiburg im Br., 1904);
BICKELL, Der Psalter (1884); VAN STEENKISTE (1870); PATRIZI, Cento Salmi
tradotti e commentati (1875); MINOCHI, I Salmi tradotti del Testo Ebreo
(1895); LE HIR, Les Psaumes traduits de l'hebreu en latin avec la Vulgate
en regard (Paris, 1876); LESETRE (Paris, 1883); FILLION, Les Psaumes commentes
selon la Vulgate et l'Hebreu (Paris, 1893); CRAMPTON (1889); PANNIER (1908);
ZENNER-WIESMANN, Die Psalmen nach dem Urtext (Munster, 1906); NIGLUTSCH
(Trent, 1905); EATON, Sing ye to the Lord (London, 1909); HOBERG, Die
Psalmen nach der Vulgata (Freiburg, 1892); M'SWINEY, Psalms and Canticles
(St. Louis, 1901). Protestants:
the commentaries of DE WETTE (1811-56); HITZIG (1863-65); OLSHAUSEN (1853);
HUPFELD (1855-88); EWALD (1839-66); DELITZSCH (1895); DUHM (Freiburg im
Br., 1899); BAETHGEN (Gottingen, 1904); CHEYNE (New York, 1892); International
Critical Commentary, ed. BRIGGS (New York, 1907), se trata de los
mejores comentarios no católicos de los salmos; KIRKPATRICK en Cambridge
Bible (1893-95).
WALTER DRUM
Transcrito por Thomas M. Barrett
Dedicado a la memoria del Rev. A.J. Maas, S.J.
Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes.