FORMA Y USO ACTUAL
A diferencia de las sandalias antiguas, que consistían simplemente
de suelas sujetas al pie por correas, las sandalias episcopales son en
forma de zapatos bajos y se asemejan a zapatillas. La suela es de cuero;
la parte superior, generalmente adornada con bordadura, se hace en la
actualidad de seda o terciopelo. No se requiere cruz sobre las sandalias;
en Roma este es un privilegio exclusivamente papal. Con las sandalias
se usan las medias litúrgicas, caligæ. Las medias, que son
de seda, son tejidas, o bien se hacen cosiendo juntas, piezas de tela
de seda que han sido cortadas en forma apropiada; se llevan sobre las
medias ordinarias. El privilegio de usar las sandalias y las caligæ
pertenece solamente a los obispos. Pueden ser usadas por abades y otros
prelados solo por privilegio especial del papa y únicamente en
cuanto el privilegio lo conceda. El calzado pontifical se usa solamente
en la Misa pontifical solemne y en oficios realizados durante la misma,
como ordenación, pero no en otras ocasiones, como, por ejemplo,
Confirmación, Vísperas solemnes, etc. Es por lo tanto en
el sentido más exacto de la palabra, una vestidura usada durante
la Misa. El color litúrgico para el día determina el color
de las sandalias y las caligæ; no hay, sin embargo, sandalias o
medias negras, en cuanto el obispo no hace uso del calzado pontifical
ni en misas de difuntos ni en Viernes Santo. Las Sandalias y las medias
se acostumbran solamente en el Rito Latino y no se conocen en los Ritos
Orientales.
HISTORIA
Las Sandalias y las medias pertenecen a las vestiduras litúrgicas
sustentadas por la evidencia más antigua. Están pintadas
sobre los monumentos del siglo quinto, por ejemplo sobre mosaicos de San
Sátiro cerca de San Ambrosio en Milán, y en aquellos del
siglo sexto, v.gr., los mosaicos en San Vitalio en Rávena. Originalmente
las sandalias eran llamadas campagi, las medias udones. Los zapatos recibieron
el nombre de sandalia probablemente durante el octavo a noveno siglo,
y su nombre les fue aplicado primero en el norte; la denominación
caligæ para los udones entró en uso en el siglo décimo,
también en el norte. En cuanto a la forma y material originales
de las campagi, eran zapatillas que cubrían solamente la punta
del pie y el talón, y deben haber sido sujetadas al pie por correas.
Esta zapatilla era hecha de cuero negro. Las medias eran, muy probablemente,
hechas de lino, y eran de color blanco. En el período más
antiguo las campagi y los udones no eran de manera alguna un ornamento
episcopal exclusivamente, puesto que eran usadas por los diáconos.
En verdad esta cobertura del pie no estaba reservada exclusivamente para
el clero, así como no solamente los monumentos muestran que las
campagi y los udones eran usados por el laicado, sino que también
Lydus atestigua este uso (De mag., I, xvii). Las Campagi y los udones
originalmente fueron usados en la era post-Constantino como una señal
de distinción por ciertas personas de rango, y probablemente fueron
copiados del calzado de los antiguos senadores. Su uso llegó gradualmente
a ser costumbre entre el alto clero, especialmente cuando estos comparecían
en su plena capacidad oficial para la celebración de la Liturgia.
Durante los siglos octavo y noveno también los subdiáconos
y acólitos romanos utilizaban un calzado distintivo, los subtalares,
que, sin embargo, eran más sencillos que las campagi, y no tenían
correas. Las sandalias y las medias llegaron a ser una vestidura específicamente
episcopal alrededor del siglo décimo. Aparentemente ya en el siglo
doce, o a más tardar en la segunda mitad del siglo trece, no fueron
usadas más por los diáconos principales de Roma. El privilegio
de usar las sandalias y las caligæ fue primero concedido a un abad
(Fulrad de San Denis) en 757 por Esteban III. Este es, sin embargo, un
caso aislado, ya que fue solamente después del último cuarto
del siglo décimo, y especialmente después del siglo doce
que llegó a ser costumbre conceder este privilegio a los abades.
DESARROLLO DE LA FORMA
Las caligæ no parecen haber experimentado ningún desarrollo
particular. En la Edad Media reciente eran, como regla general, hechas
de seda. La más temprana imposición de las regulaciones
para los colores litúrgicos respecto a las caligæ parece
haber sido en Roma, pero aún aquí, probablemente no ocurrió
hasta el siglo catorce. Las sandalias retuvieron sustancialmente su forma
original hasta el siglo décimo. Entonces las correas fueron reemplazadas
por tres o cinco lenguas que llegaban al tobillo, extensiones del cuero
superior sobre la punta del pie, y estas eran ajustadas al tobillo mediante
un cordón. En el siglo doce estas lenguas fueron gradualmente acortadas;
en el siglo trece, la sandalia era un zapato regular con una abertura
por encima del pie o a un lado para hacer más fácil la postura.
En el siglo diez y seis hubo un retorno a la forma original de la sandalia;
en lugar de un zapato alto ahora llegó a ser una vez más
un revestimiento del pie, como una zapatilla, una forma que ha retenido
hasta la actualidad. El material del cual se hacen las sandalias pontificales
fue, hasta el siglo trece, exclusivamente cuero, en ocasiones cubierto
con seda. Desde la Edad Media reciente, la parte superior de las sandalias
ha sido hecha, no de cuero, sino de seda, terciopelo, etc. No es sino
hasta alrededor de 1400, con la excepción de ejemplos previos enteramente
aislados, que se va a encontrar una cruz sobre las sandalias. La decoración
en forma de horquilla, frecuentemente encontrada en zapatos pontificales,
especialmente en aquellos del siglo trece, no era una cruz sino simplemente
un adorno.
BRAUN, Die pontif. Gewaender des Abendlandes (Freiburg,
1898); IDEM, Die liturg. Gewandung im Occident u. Orient (Freiburg, 1907);
BOCK, Gesch. der liturg. Gewaender, II (Bonn, 1866); DE LINAS, Anciens
vetements sacerdotaux (Paris, 1860-63); ROHAULT DE FLEURY, La messe, VIII
(Paris, 1889).
JOSEPH BRAUN
Transcribed by John Fobian
In memory of John Henry Johnson
Traducido por Daniel Reyes V.