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República independiente ubicada entre la Provincias Italianas de
Forli, Passaro y Urbino, que tiene un área de 38 millas cuadradas
y una población de 10.000 habitantes. Sus principales recursos son
la agricultura y la producción de vinos. El gobierno es ejercido
por dos cónsules o capitanes regentes, elegidos por seis meses entre
los miembros del Consejo General, compuesto de sesenta miembros elegidos
de por vida entre los nobles, burgueses y propietarios rurales, en número
igual. El consejo tiene facultades legislativas; dentro de sus miembros
se selecciona el Consejo de los Doce, que es la corte suprema. El Reino
de Italia, por los Actos del 22 de Marzo de 1862, reconoció la independencia
de la república, y ha mantenido relaciones amistosas con ella, siendo
los Sanmarinenses comúnmente aceptados en el reino. El territorio
se extiende sobre siete colinas, en la más alta de las cuales, Il
Titano, está construida la ciudad de San Marino. Hay nueve comunas,
incluyendo la capital, y tantas más parroquias, algunas de las cuales
pertenecen a la Diócesis de Montefeltro, y las otras a Rimini. El
Palacio del Consejo Supremo, que contiene pinturas de Guido Reni, es digno
de mención.
Según la leyenda, San Marino, un picapedrero, vino a la montaña
alrededor del año 350 para ejercer su oficio y difundir las verdades de
la Cristiandad. Monte Titano pertenecía a Felicissima, una dama Riminense,
quien a su muerte lo legó a los montañeses, recomendándoles
permanecer siempre unidos. San Marino, sin embargo, en el período Lombardo,
perteneció al Duque de Spoleto; en el siglo décimo, los abades del
monasterio estaban bajo la autoridad civil, pero pronto se liberaron y formaron
una comuna libre. La Santa Sede reconoció la independencia de San Marino
en 1291. En rápida sucesión los señores de Montefeltro, los
Malatesta de Rimini y los señores de Urbino intentaron conquistar la pequeña
población, pero sin éxito. Cuando los habitantes ayudaron a Pío
II contra Segismundo Malatesta, el papa otorgó a la república algunos
castillos. En 1503, pero solo por pocos meses, formó parte de las posesiones
de César Borgia. En el mismo siglo, algunos señores feudales intentaron
su liberación, siendo el último esfuerzo hecho por el Cardenal Giulio
Alberoni, legado de Ravena, quien en 1739, ayudando a algunos rebeldes, contra
las órdenes de Clemente XII, invadió la república, impuso
una nueva constitución, y trató de forzar a los Sanmarinenses a
someterse al Gobierno de los Estados Pontificios. Dos veces en el siglo diez y
nueve (1825 y 1853) se hicieron intentos similares. El célebre arqueólogo
Bartolomé Borghesi era natural de San Marino.
U. BENIGNI
Transcrito por Joseph E. O'Connor
Traducido del Inglés por Daniel Reyes V.
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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