(Más apropiadamente Takhehi, en plural Takhehlne)
Nombre híbrido con el que fueron originariamente
conocidos los Indios Carriers del interior norte de la Columbia
Británica por los comerciantes de pieles, quienes a veces comprendían
en esa denominación también a las tribus Chilcotin y Babine. Los
Carriers propiamente dichos habitan aldeas más o menos permanentes
diseminadas desde los afluentes del Lago Tatla en el norte a Alexandria
en el sur o del (paralelo)
55º 15' al 52º 30' de latitud Norte. Están subdivididos en una cantidad
de grupos, basados principalmente en diferencias de lenguaje, todos
los cuales pueden reducirse a dos ramas principales: los Carriers
superiores y los inferiores, corriendo la línea de demarcación entre
los lagos Fraser y Stuart. Hoy cuentan con 1612 individuos, distribuidos
en doce aldeas. Podemos señalar que bajo la alentadora asistencia
de los misioneros, la población de algunas de esas aldeas ha estado
incrementándose constantemente en los últimos años. Esto no se puede
decir de sus vecinos del sur, los Chilcotins, una horda más bien
nómada ahora establecida temporalmente a lo largo del valle del
Chilcotin. Todavía en 1864 contaban en total con 1.500 almas; pero
los ataques de la viruela y otras causas han reducido su población
a unos 450. Cuando los Babines, en el Norte, fueron visitados por
primera vez por los blancos, aquellos de entre ellos que reclamaban
como su hogar el valle del lago que lleva su nombre se enorgullecían
de tener ellos solos una población de al menos 2.000 (individuos).
Junto con sus congéneres del río Bulkley ahora no cuentan más que
430 almas.
Socialmente hablando los Carriers y los Babines
adoptan el matriarcado, siendo entre ellos la sucesión a los títulos
y a la propiedad a través de la línea femenina. Están gobernados
de algún modo por jefecillos hereditarios, que poseen ellos solos
la tierra en la que los miembros de su clan cazan en beneficio de
sus respectivos cabecillas. Las tribus se dividen en un cierto número
de clanes, que a los ojos de los nativos son el origen de un parentesco
tan estricto al menos como
la consanguinidad lo es para nosotros. Antes de la llegada de los
misioneros la principal tarea de estos jefes, o nobles, era dar
ruidosas fiestas, llamadas "potlatches" en la costa del
pacífico Norte, que consistían en la distribución pública a miembros
de clanes diferentes del de los donantes, de comestibles, pieles
preparadas, mantas, y otras piezas de ropa de vestir. Estas liberalidades
generalmente celebraban el fallecimiento de algún individuo. Tenían
que ser escrupulosamente correspondidas tan pronto como una ocasión
similar se presentaba a los destinatarios de las mismas. Los Chilcotins
conocían también esos "potlatches", pero entre ellos la
herencia seguía el principio patrilineal, y sus jefes tenían más
poder porque eran menos numerosos y desconectados del sistema de
clanes. Entre ellos, el hijo de un jefe sucedía a su padre, en vez de que
un sobrino tomara el puesto de su tío materno como entre los Carriers
y los Babines. Del mismo modo, mientras estas dos últimas tribus
quemaban a sus muertos, los Chilcotins los enterraban habitualmente
en colinas u oteros. Los miembros de las tres tribus creían en la
inmortalidad del alma, y seguían el sistema religioso esbozado en
el artículo DÉNÉS, donde se encontrará la razón para sus
nombres de Carrier y Babine.
El primer contacto de los Carrier con los blancos
data de 1793; los Chilcotins se encontraron por primera vez con
ellos en 1808 y los Babines en 1812, en tanto que las primeras nociones
que obtuvieron de la religión de los recién llegados procedió de
los criados católicos de los que comerciaban
con ellos. En 1842 los Carriers recibieron a su primer misionero
en la persona del Rvdo. M. Demers, y cuatro años después
el Padre J. Nobili no sólo siguió su itinerario sino que también
evangelizó a los Babines. La buen semilla distribuida por esos apóstoles
no pudo, sin embargo, llegar a germinar completamente antes de la
primavera de 1873, cuando una misión permanente fue establecida
por el Padre J-M. LeJacq, O.M.I., en las orillas del Lago Stuart,
desde donde periódicamente visitaba las aldeas Carriers y Babines.
Los menos sedentarios Chilcotins ya habían recibido algunas visitas
de este sacerdote desde 1867, fecha de la fundación de la misión
de St. Joseph, a cierta distancia de sus tierras. Los Carriers,
especialmente, probaron ser fáciles de atraer a los modos católicos
de pensar, y al correr de los años todos ellos estaban plenamente
convertidos a la religión católica. Tal era el estado de los asuntos
cuando A.G. Morice dejó el Norte después de una estancia de diecinueve
años entre los Carriers. Aunque igual de religiosamente propensos,
a los Babines les llevó más tiempo alcanzar plenamente el nivel
moral presentado a su apreciación. Hoy todos esos aborígenes son
católicos, y la conducta de la mayoría de ellos es un honor a la
fe que profesan.
MACKENZIE, Voyages from Montreal to the Frozen
Pacific Ocean (2 vols., Londres, 1801); HARMON, A Journal of Voyages
(Andover, 1820); ROSS, Adventures on the Columbia River (Nueva York,
1882): MacLEAN, Notes of a Twenty-Five Years' Service in the Hudson
Bay Territory (Londres, 1849); MORICE, The Western Dénés (Londres,
1889); Idem, Carrier Sociology and Mythology (Ottawa, 1892); Idem,
Notes on the Western Dénés (Toronto, 1894); Idem, Three Carrier
Myths (Toronto, 1896); Idem, Au pays de l'ours noir (París, 1897);
Idem, History of the Northern Interior of British Columbia (Toronto,
1894); Idem, Hist. of the Catholic Church in Western Canada (Toronto,
1910); Idem, The Great Déné Race (en curso de publicación en Viena, Austria).
A.G. MORICE
Transcrito por M. Donahue
Traducido por Francisco Vázquez