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Caballero, Lord Canciller
de Inglaterra, escritor y mártir, nacido en Londres el 7 de febrero
de 1477-78; ejecutado en Tower Hill, el 6 de julio de 1535.
Tomás fue el único superviviente
de sir Juan Moro, abogado y luego juez, y de Agnes (Inés), su primera
esposa, hija de Tomás Graunger. Siendo aún niño,
Tomás ingresó al colegio de San Antonio en Threadneedle
Street, el cual era conducido por Nicolás Holt, y a los trece años
de edad fue colocado en la casa del cardenal Morton, Arzobispo de Canterbury,
y Lord Canciller. Aquí, su carácter alegre e inteligencia
atrajeron la atención del Arzobispo, que lo envió a Oxford,
ingresando aproximadamente en el año 1492 a Canterbury Hall (luego
absorbida por la Iglesia de Cristo). Su padre le entregó una cantidad
de dinero apenas suficiente para vivir, y, por ello, no tuvo oportunidad
de perder el tiempo en "vanos o perjudiciales entretenimientos" en detrimento
de sus estudios. En Oxford se hizo amigo de Guillermo Grocyn y Tomás
Linacre, éste último se convirtió en su primer profesor
de griego. Sin ser nunca un riguroso estudiante, dominó el griego
"gracias a su instinto de genio", como lo atestigua Pace (De fructu
qui ex doctrina percipitur, 1517), quién agrega que "su elocuencia
era incomparable y por doble partida, pues hablaba latín con la
misma facilidad con el que lo hacía en su propio idioma". Además
de los clásicos, estudió francés, historia y matemática,
aprendiendo también a tocar la flauta y la viola. Después
de dos años de residencia en Oxford, Moro fue convocado a Londres,
ingresando a New Inn como estudiante de derecho, aproximadamente en 1494.
En febrero de 1496 fue admitido como estudiante en Lincoln Inn, y tal
como se esperaba, fue convocado a formar parte del tribunal externo, siendo
luego nombrado juez de la corte. Sus grandes dotes empezaron a llamar
positivamente la atención, por lo que los directores de Lincoln
Inn lo nombraron "lector" o conferencista de derecho en Furnivalīs Inn,
siendo sus conferencias tan bien estimadas que su nombramiento fue renovado
durante tres años consecutivos.
Sin embargo, queda claro que las leyes no absorbían
todas las energías de Moro, pues mucho de su tiempo lo dedicó
a las letras. Escribió poesías, tanto en latín como
en inglés, una considerable cantidad de estas se ha conservado
y son de muy buena calidad, aunque no especialmente notables. También
se consagró de una manera especial a las obras de Pico de la Mirándola,
cuya biografía publicó unos años después en
ingles. Cultivó también el conocimiento de estudiosos y
de hombres sabios y, a través de sus antiguos tutores, Grocyn y
Linacre, quienes ahora vivían en Londres, hizo amistad con Colet,
deán de San Pablo, y Guillermo Lilly, siendo ambos renombrados
estudiosos. Colet se convirtió en el confesor de Moro, y Lilly
rivalizaba con él en la traducción de epigramas de la Antología
Griega al latín, luego reunidas y publicadas en 1518 (Progymnasnata
T. More et Gul. Liliisodalium). En 1497 Moro conoció a Erasmo,
probablemente en la casa de lord Mountjoy, alumno del gran estudioso y
benefactor suyo. Esta amistad rápidamente se convirtió en
íntima, y, durante su vida, Erasmo le hizo en varias ocasiones
largas visita a Moro en su casa en Chelsea, y mantuvieron correspondencia
de manera regular hasta que la muerte los separó. Además
de leyes y de los Clásicos, Moro leyó con mucha atención
a los Padres, dando en la Iglesia de San Laurencio Jewry, una serie de
conferencias sobre la obra De civitate Dei de San Agustín,
a las cuales asistieron muchos estudiosos, entre ellos Grocyn, el rector
de la iglesia, es mencionado de manera expresa. Para estar a la altura
de dicha asamblea, estas conferencias deben de haber sido preparadas con
gran cuidado, pero, para nuestra mala suerte, ni siquiera un fragmento
de las mismas ha llegado hasta nosotros. Estas conferencias fueron pronunciadas
en algún momento entre 1499 y 1503, época en la que la mente
de Moro estaba casi totalmente ocupada con la religión y la duda
acerca de su propia vocación hacia el sacerdocio.
Esta época de su vida ha dado pie a muchos
malentendidos entre sus varios biógrafos. Se sabe con certeza que
vivió cerca de la Cartuja de Londres, y que, a menudo, se unía
a los monjes en sus ejercicios espirituales. Usó un "cilicio, el
cual nunca abandonó" (Cresacre Moro), y se dedicó a una
vida de oración y penitencia. Su mente osciló durante un
tiempo entre el unirse a los cartujos o a los franciscanos de la estricta
observancia, órdenes que observaban la vida religiosa con gran
exactitud y fervor. Finalmente, aparentemente con la aprobación
de Colet, abandonó la idea de hacerse sacerdote o religioso, llegando
a esta decisión debido a su desconfianza acerca de su perseverancia.
Erasmo, su íntimo amigo y confidente, escribe acerca de esto lo
siguiente (Epp. 447):
Entretanto, se aplicó por entero a los
ejercicios de piedad con vistas a y considerando el sacerdocio, por
medio de vigilias, ayunos, oraciones y austeridades similares. En
estas materias demostró ser más prudente que la mayoría
de los candidatos, que corren imprudentemente hacia esta difícil
profesión sin probar antes sus capacidades. Lo único
que le impidió entregarse a este tipo de vida fue el no poder
sacarse de encima el deseo de la vida matrimonial. Por consiguiente,
eligió ser un casto marido en vez de un sacerdote impuro.
La última frase de este pasaje ha dado pie
para que algunos escritores, especialmente a Seebohm y a lord Campbell,
para explayarse acerca de la supuesta corrupción de las órdenes
religiosas en aquella época, diciendo que Moro, hastiado de esta
corrupción, abandonó su deseo de entrar en religión.
El padre Bridgett trata este tema con considerable longitud (Life and
Writtings of Sir Thomas More, pp. 23-36), pero baste con decir que
esta idea ha sido ahora dejada de lado, incluso por escritores no-católicos,
como lo podemos ver en W.H. Hutton:
Es absurdo afirmar que Moro estaba hastiado
de la corrupción monacal, y que 'consideraba a los monjes como
una desgracia para la Iglesia'. Él fue durante toda su vida
amigo cercano de las órdenes religiosas, y un gran admirador
del ideal monástico. Él condenaba los vicios de los
individuos; dijo, como su bisnieto declara, 'en esta época
los religiosos en Inglaterra se han relajado un poco en la exacta
observancia y fervor de espíritu'; pero no existe señal
alguna de que su decisión para no optar por la vida monacal,
se debiera a una ligera desconfianza a esta forma de vida, o a una
aversión hacia la teología de la Iglesia.
Moro, luego de haber decidido no entrar en la vida
religiosa, se dedicó a su trabajo en la corte, consiguiendo un
éxito inmediato. En 1501 fue eligió como miembro del Parlamento,
pero no conocemos su distrito electoral. En el abogó y se opuso
a los crecidos e injustos impuestos que exigía el rey Enrique VII
a sus súbditos por medio de sus agentes Empson y Dudley, siendo
este último, Portavoz de la Cámara de los Comunes. A este
Parlamento Enrique le exigió un impuesto de tres-quinceavos, aproximadamente
113,000 libras, pero, gracias a las protestas de Moro, los Comunes redujeron
la suma a 30,000. Algunos años más tarde, Dudley dijo a
Moro que su intrepidez le pudo haber costado la cabeza, pero, se salvó
gracias a no haber agredido a la persona del rey. Pero, incluso así,
Enrique se enfadó tanto con él que "tramó una pequeña
causa en contra de su padre, encerrándolo en la Torre, hasta que
pagó cien libras de fianza" (Roper). Entretanto, Moro había
hecho amistad con un tal "Maister Juan Colte, un caballero" de Newhall,
Essex, cuyo hija mayor, Juana, se casó con él en 1505. Roper
escribe estas líneas acerca de su opción: "si bien su mente
se dirigía hacia la segunda hija, pues la consideraba más
agraciada y hermosa, consideró que eso causaría un gran
pesar y algo de vergüenza a la mayor, al ver que su hermana menor
era preferida como esposa antes que ella, por lo que, con gran pesar,
empezó a dirigir su mente hacia ella", es decir, hacia la mayor
de las tres hermanas. Este matrimonio resultó ser sumamente feliz;
tuvieron tres hijas, Margarita, Isabel, y Cecilia, y un hijo, Juan; pero,
en 1511, Juana Moro murió, siendo casi una niña. En el epitafio
que el mismo Moro compuso veinte años después, la llama
"uxorcula Mori", y en una carta de Erasmo, podemos encontrar casi todos
los dones que conocemos de su mansa y agraciada personalidad.
Acerca de Moro, Erasmo nos ha dejado un maravilloso
retrato en su famosa carta a Ulrich von Hutten, fechada el 23 de julio
de 1519 (Epp. 447). La descripción es demasiado larga para darle
en su totalidad, pero algunos extractos deben ser colocados aquí.
Voy ha comenzar por lo que menos conoces, no
es alto de estatura, aunque tampoco chato. Sus extremidades están
formadas con tan perfecta simetría, que no deja lugar a desear
otra cosa. Su cutis es blanco, su cara es un poco pálida, pero
nada rubicunda, un rubor débil de color rosa aparece bajo la
blancura de su piel. Su pelo es color castaño oscuro o negro
parduzco. Sus ojos son de un azul grisáceo, con algunas manchas,
las cuales presagian un talento singular, y que entre los ingleses
es considerado atractivo, aunque el alemán generalmente prefiere
el negro. Se dice que nadie está tan libre de los vicios como
él. Su semblante está en armonía con su carácter,
siempre expresa una amable alegría, e incluso una risa incipiente
y, para hablar con franqueza, está mejor condicionado para
la alegría que para la gravedad o dignidad, aunque sin caer
en la tontería o en bufonadas. Su hombro derecho es un poco
más alto que el izquierdo, sobre todo cuando camina. Este no
es un defecto de nacimiento, sino el resultado de un hábito,
como los que solemos a menudo contraer. El resto de su persona no
tiene nada que ofenda. Parece haber nacido e ideado para la amistad,
y es un amigo muy fiel y paciente. Cuando encuentra alguien sincero
y según su corazón, se complace tanto en su compañía
y conversación que pone en él todo el encanto de la
vida. En una palabra, si quieres un perfecto modelo de amistad, no
lo encontrarás en nadie mejor que en Moro. En asuntos humanos
no hay nada de lo que él no saque algo divertido, incluso de
cosas que son serias. Si conversa con los sabios y juiciosos, se deleita
en su talento, si con el ignorante y tonto, se deleita de su estupidez.
Ni siquiera se ofende con los bromistas profesionales. Con una destreza
maravillosa se acomoda a cada situación. Incluso con su propia
esposa, como regla hablando con mujeres, habla con muchos chistes
y bromas. Nadie es menos llevado por las opiniones de la muchedumbre,
sin embargo, se aleja menos que nadie del sentido común. (véase
Life, escrita por el padre Bridgett, pág., 56-60, para
leer toda la carta).
Moro se casó nuevamente poco después
la muerte de su primera esposa, optando esta vez por Alicia Middleton,
una viuda. Ella era mayor que él por siete años, un alma
buena, algo simple, sin belleza y educación; pero una buena ama
de casa y se consagró al cuidado de los niños. En general,
este matrimonio parece haber sido bastante satisfactorio, aunque la señora
Moro normalmente no entendía los chistes de su marido.
La fama de Moro como abogado era, en esta época,
muy grande. En 1510 fue nombrado alguacil menor de Londres, y cuatro años
después, el cardenal Wolsey lo escogió para realizar una
embajada a Flandes, para velar por los intereses de los comerciantes ingleses.
Por este motivo, en 1515, estuvo fuera de Inglaterra durante más
de seis meses. Durante este periodo realizó el primer boceto de
su Utopía, obra famosa que fue publicada al año siguiente.
Tanto el rey como Wolsey estaban deseosos por afianzar los servicios de
Moro en la Corte. En 1516 se le concedió una pensión vitalicia
de 100 libras, al año siguiente fue miembro de la embajada a Calais,
y, más o menos por esa fecha, se convirtió en miembro del
Consejo secreto. En 1519 renunció a su cargo de alguacil menor
y se dedicó por completo a la Corte. En junio de 1520 ya pertenecía
al séquito de Enrique en el "Campo de la Tela de Oro", en 1521
fue investido como caballero y el rey lo nombró tesorero subalterno.
Cuando, al año siguiente, el emperador Carlos V visitó Londres,
Moro fue elegido para darle unas palabras de bienvenida en latín;
recibió tierras en Oxford y tres años después en
Kent, siendo esto una prueba del gran favor que Enrique le tenía.
En 1523 por recomendación de Wolsey, fue elegido Portavoz de la
Cámara de los Comunes; en 1525 fue nombrado Administrador Mayor
de la Universidad de Cambridge; y ese mismo año fue nombrado Canciller
del Ducado de Lancaster, además de los cargos que ya tenía
y ejercía. En 1523 Moro compró un trozo de tierra en Chelsea,
en donde se construyó una mansión, aproximadamente a unos
noventa metros del banco norte del Támesis, con un gran jardín
que iba a lo largo del río. En ocasiones el rey se aparecía
a cenar en esta casa sin ser esperado, o caminaba por el jardín
rodeando con su brazo el cuello de Moro, disfrutando de su conversación.
Pero Moro no se hacía ilusiones acerca del favor real del cual
disfrutaba. "Si con mi cabeza consigue un castillo en Francia" -le dijo
en 1525 a Roper, su yerno- "lo haría". En esta época la
controversia luterana se había extendido a lo largo de Europa y,
con algo de desgano, Moro se vio arrastrado en él. Sus escritos
en defensa de la fe son mencionados en la lista de sus trabajos que damos
a continuación, por lo que baste con decir que, si bien escribe
con bastante más refinamiento que la mayoría de los escritores
apologéticos de la época, en ellos hay cierto sabor desagradable
para los lectores modernos. Al principio escribió en latín,
pero cuando los libros de Tindal y otros reformadores ingleses empezaron
a ser leídos por gente de todas las clases, adoptó el inglés
como más útil a sus propósitos, haciéndolo
así, dio no poca ayuda al desarrollo de la prosa inglesa.
En octubre de 1529, Moro sucedió a Wolsey
como Canciller de Inglaterra, un cargo que nunca antes había sido
ejercido por un seglar. En materias políticas no continuó
con la línea de Wolsey, y su tenencia de la cancillería
fue memorable por su justicia sin igual. Su diligencia era tal, que el
suministro de causas quedaba realmente exhausto, hecho conmemorado en
la famosa rima,
When More some time had Chancellor been
No more suits did remain.
The like will never more be seen,
Till More be there again.
(Cuando Moro por un tiempo fue Canciller
No quedaron juicios pendientes.
Algo así jamás será visto otra vez,
hasta que Moro esté nuevamente ahí).
Como canciller, su deber era velar por el cumplimiento
de las leyes en contra de los herejes y por ello, se granjeó los
ataques de escritores protestantes, tanto de su época como de tiempos
posteriores. No hay necesidad de tratar este punto aquí, pero la
actitud de Moro es clara. Él estuvo de acuerdo con los principios
de las leyes en contra de los herejes, y no tenía dudas en hacer
que se cumplieran. Como él mismo escribió en su "Apología"
(cap. 49), eran los vicios de los herejes lo que él odiaba, y no
a ellos como persona; y nunca llegó a extremos, antes de haber
hecho todos los esfuerzos para lograr que fueran llevados ante él,
para que se retractasen. Su éxito en esta empresa queda demostrado
por el hecho de que sólo cuatro personas fueron multadas por herejía
durante todo el tiempo en el que ejerció su cargo. La primera aparición
pública de Moro como canciller fue en la apertura del nuevo Parlamento,
en noviembre de 1529. Los relatos del discurso que pronunció en
esta ocasión varían considerablemente, pero lo que sí
queda bastante claro, es que él no tenía conocimiento alguno
acerca de la serie de continuas intromisiones que este Parlamento haría
en la Iglesia. Unos meses después, se dio la proclama real decretando
que el clero debía reconocer a Enrique como "Cabeza Suprema" de
la Iglesia "hasta donde la ley de Dios lo permitiera". Según el
testimonio de Chapuy, Moro renunció a la cancillería en
ese mismo instante, pero esta no fue aceptada. Su firme oposición
a los planes de Enrique con respecto al divorcio, a la supremacía
pontificia, y a las leyes en contra de los herejes, le hicieron perder
con rapidez el favor real, y, en mayo de 1532, renunció a su cargo
de Lord Canciller, después de ejercerlo durante menos de tres años.
Esto significaba la pérdida de todos sus ingresos, salvo las 100
libras por año, las rentas por alguna propiedad que había
comprado; pero él, con alegre indiferencia, redujo su estilo de
vida para que esté de acuerdo a sus ingresos. El epitafio que escribió
durante esta época para la tumba en la iglesia de Chelsea, dice
que él pensaba consagrar los últimos años de su vida
a prepararse para la otra vida.
Durante los siguientes dieciocho meses, Moro vivió
aislado, dedicando bastante tiempo a los escritos apologéticos.
Ansioso por evitar una ruptura pública con Enrique, guardó
su distancia en la coronación de Ana Bolena, y cuando en 1533,
Guillermo Rastell, su sobrino, escribió un folleto apoyando al
Papa, el cual le fue atribuido a Moro, éste escribió a una
carta a Cromwell, en la que negaba su participación y declaraba
que conocía bastante bien sus obligaciones para con su rey, como
para criticar sus políticas. Esta neutralidad, sin embargo, no
satisfizo a Enrique, y el nombre de Moro fue incluido en el Decreto de
Condenación enviado a los lords, contra la Doncella de Kent y sus
amigos. Moro fue llevado ante cuatro miembros del Consejo, y se le preguntó
el por qué de su negativa para aprobar la acción en contra
del Papa de Enrique. Él contestó que ya había explicado
esto al rey personalmente, y sin incurrir en su disgusto. Luego de un
tiempo, en vistas a la gran popularidad de Moro, Enrique consideró
que era conveniente borrar su nombre del Decreto de Condenación.
Este hecho le mostró lo que podía suceder, pero, el Duque
de Norfolk le advirtió personalmente del grave peligro en el que
se encontraba, agregando: "indignatio principis mors est". "Si eso es
todo, mi lord" -contestó Moro- "entonces, de buena fe, entre su
gracia y yo, hay sólo una diferencia, que yo moriré hoy,
y usted mañana". En marzo de 1534, el Acta de Sucesión fue
aprobado, la cual obligaba a todos a hacer un juramento reconociendo a
la prole de Enrique y Ana como herederos legítimos al trono, y
además, incluía una cláusula en la que se repudiaba
"cualquier autoridad extranjera, sea príncipe o potestad". El 14
de abril, Moro fue convocado por Lambeth, para que realizara su juramento
y, al negarse, fue dado en custodia al Abad de Westminster. Cuatro días
después, fue llevado a la Torre, y en noviembre fue condenado a
prisión, acusado de traición. Las tierras que la corona
le había entregado en 1523 y 1525 pasaron nuevamente a ser propiedad
de la misma. En prisión padeció bastante por "su ya antigua
enfermedad del pecho. por la grava, las piedras, y por las restricciones",
pero su alegría habitual permanecía, y bromeaba con su familia
y amigos siempre que le permitían verlos, mostrándose tan
alegre como cuando estaba en Chelsea. Cuando estaba solo, pasaba el tiempo
rezando y haciendo penitencia; escribió el "Diálogo sobre
la consolación en la tribulación", tratado (inconcluso)
sobre la Pasión de Cristo, y muchas cartas a su familia y a otros.
En abril y mayo de 1535, Cromwell lo visitó para pedirle su opinión
sobre los nuevos estatutos que le conferían a Enrique el título
de Cabeza Suprema de la Iglesia. Moro se negó a dar cualquier respuesta
más allá de declararse un súbdito fiel del rey. En
junio, Rich, el procurador general, tuvo una conversación con Moro,
y cuando presentó su informe de la misma, declaró que Moro
había negado el poder del Parlamento para conferir la supremacía
eclesiástica a Enrique. Fue en esta época en que se descubrió
que Moro y Fisher, el Obispo de Rochester, habían intercambiado
cartas mientras éste estaba en prisión, dando como resultado
el que se le privara de todos los libros y materiales de escritura, pero
él escribió a su esposa y a Margarita, su hija preferida,
en trozos de papel desechados, con un palo carbonizado o pedazo de carbón.
El 1 de julio, Moro fue acusado de alta traición
en Westminster Hall, ante una comisión especial conformada por
veinte personas. Moro negó los cargos de la acusación, los
cuales eran enormemente extensos, y denunció a Rich, el procurador
general y principal testigo, de perjuro. El jurado lo declaró culpable
y lo sentenció a ser colgado en Tyburn, pero, después de
algunos días, Enrique cambió la sentencia, decretando que
muera decapitado en Tower Hill. El relato de sus últimos días
en la tierra, tal como lo narran Roper y Cresacre Moro, son de una gran
belleza y ternura, y debe de ser leído en su totalidad; ciertamente,
ningún mártir lo superó en fortaleza. Tal como Addison
escribió en The Spectator (No. 349) "su inocente alegría,
la cual siempre ha sobresalido durante su vida, no lo desamparó
ni el último minuto. su muerte fue tal cual fue su vida. No hubo
nada nuevo, forzado ni afectado. Él no veía su decapitación
como una circunstancia que debía producirle algún cambio
en su disposición fundamental". La ejecución tuvo lugar
en Tower Hill "antes de las nueve en punto" del día 6 de julio,
su cuerpo fue enterrado la iglesia de San Pedro ad vincula. Su cabeza,
luego de ser sancochada, fue expuesta en el Puente de Londres durante
un mes, hasta que Margarita Roper sobornó al encargado de tirarlo
al río, para que se la entregara a ella. El último destino
de esta reliquia es incierto, pero, en 1824, una caja de plomo fue hallada
en la cripta de los Roper, en San Dunstan, Canterbury, la cual, al ser
abierta, contenía una cabeza, la cual, se presume, pertenece a
Moro. Los padres jesuitas en Stonyhurst, poseen una importante colección
de pequeñas reliquias, la mayoría de ellas pertenecían
al padre Tomás Moro S.J. (m. 1795), último heredero masculino
del mártir. Éstos incluyen su sombrero, su birrete, su crucifijo
de oro, un sello de plata, "George", y otros artículos. Su camisa
de penitencia, la cual usó durante muchos años y envió
a Margarita Roper el día antes de su martirio, es conservada por
los canónigos agustinos de la Abadía de Leigh, en Devonshire,
a quienes les fue confiada por Margarita Clements, la hija adoptiva de
Tomás Moro. Varias cartas autógrafas se encuentran en el
Museo británico. También existen varios retratos, siendo
el mejor, el que realizó Holbein, el cual se encuentra entre las
posesiones de E. Huth, Esq. Holbein también pintó a una
gran cantidad de los miembros de su familia, pero este cuadro ha desaparecido,
aunque el boceto original está en el Museo de Basilea, y una copia
del siglo decimosexto se encuentra en propiedad de Lord St. Oswald. Tomás
Moro fue beatificado por el Papa León XIII, en un Decreto emitido
el 29 de diciembre de 1886. [Nota: En 1935, fue canonizado por
el Papa Pío XI].
SUS ESCRITOS
Moro fue un agudo escritor y no poco de sus trabajos
permanecieron manuscritos hasta unos años después de su
muerte, mientras que otros se han perdido. De todos sus escritos, el más
famoso es, sin duda alguna, Utopía, publicada por primera
vez en Lovaina, en 1516. Esta obra narra los viajes ficticios de un tal
Raphael Hythlodaye, un personaje mítico que, en el curso de un
viaje a América, fue dejado en Cabo de Frío, y estuvo vagando
hasta que, por casualidad, llegó a la Isla llamada Utopía
("ningún lugar") en la que encontró una sociedad ideal.
Esta obra es un ejercicio de su imaginación, mezclado con una brillante
sátira sobre el mundo en el que vivía. Algunos personajes
reales, tales como Pedro Giles, el cardenal Morton, y el mismo Moro, toman
parte en algunos diálogos con Hythlodaye, dándole así
un aire realista, el cual, deja al lector confundido para determinar dónde
acaba lo real y comienza lo ficticio, algo que ha llevado a no pocos a
no tomar este libro en serio. Pero, esto es precisamente lo que Moro había
planeado, y no queda duda de que él habría estado encantado
al haber entrampado a Guillermo Morris, quien descubrió en esta
obra todo un evangelio de socialismo; o al cardenal Zigliara, quien lo
denunció como "no menos tonto que impío"; tal como debió
de haber sucedido con sus contemporáneos, que se propusieron contratar
una nave y mandar a misioneros a esta inexistente isla. El libro fue varias
veces editado en su versión latina original y, al cabo de unos
años, fue traducida al alemán, italiano, francés,
holandés, español, e inglés.
Una edición reunida de sus trabajos en ingles
fue publicada por Guillermo Rastell, su sobrino, en Londres, en 1557;
nunca se ha reimpreso y ahora es un ejemplar poco común y costoso.
La primera edición de la colección de sus trabajos en latín
apareció en Basilea, en 1563; una colección más completa
fue publicada en Lovaina en 1565, y nuevamente en 1566. En 1689 la edición
más completa fue publicada en Frankfurt del Main, y en Leipzig.
Después de Utopía estos son sus obras más
importantes:
- "Luciani Dialogi. compluria opuscula. ab Erasmo
Roterodamo et Thoma Moro interpretibus optimis en el Latinorum lingua
traducta." (París, 1506);
- "Here is conteigned the lyfe of John Picus,
Earle of Mirandula." (Londres, 1510);
- "Historie of the pitiful life and unfortunate
death of Edward the fifth and the then Duke of York his brother.",
impreso de manera incompleta en "English Works" (1557) y reeditado
y terminado con las Hall's Chronicle, realizado por Wm. Sheares (Londres,
1641);
- "Thomae Mori v.c. Dissertatio Epistolica de
aliquot sui temporis theologastrorum ineptiis." (Leyden, 1625);
- Epigrammata...Thomae Mori Britanni, pleraque
e Graecis versa. (Basilea, 1518); Eruditissimi viri Gul. Rossi Opus
elegans quo pulcherrime retegit ac refellit insanas Lutheri calumnias
(Londres, 1523), escrito por pedido de Enrique VIII, en respuesta
a la respuesta de Lutero a la real obra "Defensio Septem Sacramentorum";
- "A dyaloge of Syr Thomas More Knyght . . .of
divers maters, as of the veneration and worshyp of ymages and relyques,
praying to sayntys and goyng on pylgrymage." (Londres,1529);
- "The Supplycacyon of Soulys" (Londres, 1529[?]),
escrito como respuesta a la obra de Fish "Supplication of the Beggars";
- "Syr Thomas More's answer to the fyrste parte
of the poysoned booke. named "The Souper of the Lorde""
(Londres, 1532);
- "The Second parte of the Confutacion of Tyndal's
Answere. " (Londres, 1533); estas dos obras juntas, conforman la más
extensa de las obras escritas por Moro; además de Tindal, trata
también en esta segunda parte sobre Robert Barnes;
- "A Letter impugnynge the erronyouse wrytyng
of John Fryth against the Blessed Sacrament of the Aultare" (Londres,
1533);
- "The Apologye of Syr Thomas More, Hnyght,
made by him anno 1533, after he had given over the office of Lord
Chancellour of Englande" (Londres, 1533);
- "The Debellacyon of Salem and Bizance" (Londres,
1533), una respuesta a la obra anónima titulada "Salem and
Bizance", y revindicando el severo castigo de los herejes;
- "A Dialogue of Comfort against Tribulation
. " (Londres, 1553).
Entre las otras obras que se encuentran
en el volumen reunido en los "Trabajos ingleses" tenemos estos que no
han sido publicados previamente:
- An unfinished treatise "uppon those words
of Holy Scripture, 'Memorare novissima et in eternum non peccabis'",
fechado en 1522;
- "Treatise to receive the blessed Body of our
Lorde, sacramentally and virtually both";
- "Treatise upon the Passion" inconcluso;
- "Certein devout and vertuouse Instruccions,
Meditacions and Prayers";
-
Algunas cartas escritas desde la Torre,
incluyendo sus emocionantes cartas a su hija Margarita.
G. ROGER HUDLESTON
Transcrito por Marie Jutras
Traducido por Bartolomé Santos
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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