También llamados Ubicuistas, una secta protestante iniciada
en el sínodo luterano de Stuttgart, el 19 de diciembre de 1559,
por John Brenz, suabo (1499-1570). Su profesión, hecha bajo
el nombre de Duque Cristóbal de Würtemberg, y titulada
la "Confesión de Würtemberg", fue enviada al Concilio
de Trento, en 1552, pero no fue aceptada formalmente hasta el sínodo
de Stuttgart. Lutero había alterado la paz de Alemania con
sus disputas. En el esfuerzo por reconciliar y unir a las fuerzas
en lucha contra los turcos, Carlos V pidió a los luteranos
una declaración escrita de sus doctrinas. Esta –la "Confesión
de Augsburgo"– fue redactada por Melanchthon, y leída en la
reunión de Augsburgo de 1530. Su artículo décimo
se refería a la Presencia Real de Cristo en el Santísimo
Sacramento, un tema candente entre los protestantes. En 1540, Melanchton
publicó otra versión de la "Confesión de Augsburgo",
en la cual el artículo sobre la Presencia Real difería
esencialmente de lo expresado en 1530. Los textos en cada caso eran
los siguientes: Edición de 1530: "Con relación a la
Cena del Señor, ellos enseñan que el cuerpo y la sangre
de Cristo están realmente presentes, y son distribuidos (comunicados)
a aquellos que comen en la Cena del Señor; y desaprueban a
los que lo enseñan de otra manera." Edición de 1540:
"Con relación a la Cena del Señor, ellos enseñan
que con el pan y el vino se exhiben realmente el cuerpo y la sangre
de Cristo a aquellos que comen en la Cena del Señor."
Johann Eck fue el primero en llamar la atención sobre el cambio,
en una conferencia en Worms, en 1541. De los debates que siguieron
surgió la controversia Ubicuitaria, a propósito de la
pregunta: żEstá el cuerpo de Cristo en la Eucaristía,
y si es así, por qué? La Confesión de 1540 fue
conocida como la doctrina Reformada. Melanchton, con sus adherentes,
suscribieron la misma, y sostuvieron que el cuerpo de Cristo no estaba
en la Eucaristía. Porque la Eucaristía estaba en todas
partes, y era imposible, sostenían, que un cuerpo estuviera
en muchos lugares simultáneamente. Adoptando la falsa interpretación
de Lutero sobre la communicatio idiomatum (q. v.), Brenz arguyó
que los atributos de la Divina Naturaleza habían sido comunicados
a la humanidad de Cristo que de esta manera fue deificada. Si estaba
deificada, estaba en todas partes, ubicua, igual que Su divinidad,
y por lo tanto realmente presente en la Eucaristía. Brenz estaba
en armonía con la Fe Católica en cuanto al hecho, pero
no en cuanto a la explicación. Su afirmación de que
la naturaleza humana de Cristo había sido deificada, y que
Su cuerpo estaba en la Eucaristía igual que estaba en todas
partes, era herética. Cristo, como Dios, está en todas
partes, pero Su cuerpo y sangre, alma y divinidad, están en
la Eucaristía de una manera diferente, especial (sacramentalmente).
En 1583, Chemnitz, que había estado inconscientemente defendiendo
la doctrina católica, calmó la discusión con
su adhesión al Ubicuitarismo absoluto. En 1616 la herejía
surgió nuevamente como Kenoticismo y Cripticismo, pero se hundió
en el olvido con los conflictos de la Guerra de 30 Años.
JOSEPH HUGHES
Transcrito por Carol Kerstner
Traducido por Amparo Cabal