Giambattista Castagna, nacido en Roma,
el 4 de agosto de 1521; elegido papa, el 15 de setiembre de 1590;
murió en Roma, el 27 de setiembre de 1590. Su padre, Cosimo, fue
un noble genovés, su madre, Costanza Ricci, era romana y hermana
del Cardenal Jacovazzi. Estudió derecho canónico y derecho civil en diferentes universidades
de Italia y se graduó como doctor en ambas en Bologna. Poco después trabajó como auditor de su tío,
el Cardenal Girolamo Verallo, a quien acompañó como datario en una
misión papal en Francia. A
su retorno a Italia, Julio III lo nombró árbitro de la Segnatura
di Giustizia y el 1 de marzo de 1553, lo nombró Arzobispo de Rossano.
Fue ordenado sacerdote el 30 de marzo, y consagrado obispo
por el Cardenal Verallo, el 4 de abril.
Julio III lo envió como gobernador a Fano en 1555, y bajo
Pablo IV fue por un corto tiempo Gobernador de Perugia y Umbria.
Durante el reinado de Pío IV resolvió satisfactoriamente
una disputa territorial muy antigua entre los habitantes de Terni
y Spoleto. Desde 1562 hasta 1563 asistió al Concilio de Trento,
donde fue nombrado presidente de varias congregaciones y mostró
gran prudencia y sabiduría. En 1565 acompañó al Legado-Cardenal Buoncompagni
(quien sería posteriormente Gregorio XIII) a España, donde permaneció
siete años como Nuncio Papal en la corte de Felipe II. En su retorno a Italia voluntariamente renunció
a la Sede Arquiepiscopal de Rossano en enero de 1573, y fue enviado
como Nuncio a Venecia por Gregorio XIII, de donde fue transferido
como gobernador a Bologna en 1577.
Un año después fue enviado como legado extraordinario a Colonia,
a representar a Gregorio XIII en la conferencia de paz entre Felipe
II y las Provincias Unidas. A su regreso a Roma fue nombrado Consultor
del Santo Oficio y el Estado Eclesiástico.
El 12 de diciembre de 1583, Gregorio XIII lo creó Cardenal
con la Iglesia titular de S. Marcello, y el 8 de octubre de 1584,
lo nombró legado de Bologna. Fue muy influyente durante el reinado
de Sixto V (1585-90). El 19 de noviembre de 1586, fue nombrado Inquisidor
General del Santo Oficio.
El 27 de agosto de 1590 murió Sixto V. Los 54 Cardenales de ese entonces se reunieron
en cónclave en el Vaticano el 7 de setiembre y eligieron al Cardenal
Castagna como Papa el 15 de setiembre.
Las noticias de su elección provocaron una alegría universal. El nuevo pontífice no sólo fue muy estimado
por su piedad y sabiduría, sino que también había, en los numerosos
y muy importantes posiciones que había ocupado, mostrado una prudencia
y habilidad administrativa extraordinarias.
Escogió el nombre de Urbano debido a que este nombre, que
en latín significa bueno, le recordaría constantemente
mostrar bondad a todos los asuntos. Una de sus primeras acciones fue hacer una
lista de todos los pobres de Roma a quienes debía aliviar sus necesidades. Dio también limosnas generosas a aquellos cardenales
cuyos ingresos fuesen insuficientes, pagó las deudas de todos los
monts-de-piété en el Estado Eclesiástico,
y ordenó a los panaderos de Roma que hicieran hogazas de pan más
largas y las vendieran más
baratas, indemnizando sus pérdidas de su propio bolsillo. Buscando moderar el lujo de los ricos, prohibió a sus camarlengos
a que usaran prendas de seda. Con
el fin de dar trabajo a los pobres, mandó completar las obras públicas
iniciadas por su predecesor. Nombró
un comité de cardenales, conformado por Paleotti, Fachinetti, Lancelotti,
y Aldobrandini, para la reconstrucción del Datario Apostólico.
Se opuso radicalmente al nepotismo, manifestó su deseo de
no asignar a ninguno de sus familiares a ningún puesto en la Curia
y les prohibió que usaran el título de Excelencia, el
cual se acostumbraba a dar a los parientes más cercanos del Papa.
Pocos días después de su elección cayó gravemente enfermo.
Los fieles se unieron en oración por su recuperación; procesiones
públicas, exposiciones del Santísimo Sacramento, y otros ejercicios
piadosos. Diariamente el Papa se confesaba y comunicaba el estado
de su salud. En una oportunidad manifestó su deseo de ser
llevado al Quirinal, donde el aire era más puro y pleno, pero, cuando
le dijeron que no se acostumbraba ver al Papa en la ciudad antes
de su coronación, decidió permanecer en el Vaticano.
Murió antes de la coronación papal y fue enterrado en la
Basílica Vaticana. El 22
de setiembre de 1606, sus restos fueron llevados a la Iglesia de
S. María sopra Minerva, donde se erigió un magnífico monumento en
su honor. Dejó sus posesiones
temporales, que consistían en 30,000 scudi, a la Arquiconfraternidad de la Anunciación,
para ser usadas como dote para las niñas pobres.
MICHAEL
OTT
Transcrito por Carol Kerstner
Traducido
por A.L.C.