El término Urbi et Orbi (que significa para la ciudad
y para el mundo) muestra que un documento papal no está destinado
solamente a la ciudad de Roma sino a todo el mundo Católico. Esta
frase es especialmente aplicada a la solemne bendición con indulgencia
plenaria que, antes de la ocupación de Roma, el Papa estaba acostumbrado
a impartir en ciertas ocasiones desde el balcón de las basílicas
más importantes de la ciudad. Esta bendición era dada anualmente
en San Pedro el Jueves Santo, y en la festividad de San Pedro y
San Pablo; en San Juan Laterano en la Ascensión; en Santa María
Mayor en la Asunción. Era impartida también en ocasiones especiales,
en San Pedro cuando el Papa era coronado, en San Juan cuando era
entronizado, en varias ocasiones durante el año santo, o en jubileo
para el beneficio de los peregrinos. La bendición Urbi et Orbi del
Día de la Ascensión era a veces pospuesta hasta Pentecostés a consecuencia
de la inclemencia del clima, alguna enfermedad de Papa, etc. Inocencio
X en el jubileo del año 1650 en la Epifanía, Pentecostés y Todos
los Santos, como otros Papas posteriores, incluyendo al Papa Pío
IX, por razones especiales dio esta bendición desde el balcón del
Palacio Quirinal.
ANDREW B. MEEHAN
Transcrito por Carol Kerstner
Traducido por Alonso Teullet