Destino sagrado por el cual los antiguos
hebreos estaban habituados a seguir las manifestaciones de la voluntad
divina. Se reconocían otros dos canales de comunicación divina,
a saber, los sueños y las manifestaciones proféticas, como sabemos
de numerosos pasajes del Antiguo Testamento.
Las tres formas son mencionadas juntas en 1 Kings, xxvii,
6. "And he (Saul) consulted the Lord, and he answered him not, neither
by dreams, nor by priests (Hebrew, Urim, LXX delois),
not by the prophets." No existe duda
que en esta ocasión la traducción Douay de sacerdotes
está equivocada, basada en el revoque equivocado sacerdotes
de la Vulgata Latina. La significación etimológica de las palabras,
por lo menos como están indicadas en la puntuación Masorética, es
suficientemente sencilla. Urim
se deriva de la palabra hebrea para luz, o dar
luz, y Tummin para totalidad, perfección
o inocencia. En
vista a estas derivaciones algunos estudiosos presumen que el destino
sagrado puede haber tenido un propósito doble en las pruebas de
los juicios, a saber: Urim servía para traer a la luz la
culpabilidad del acusado, y Tummin para establecer su inocencia.
Es así como las relativamente escasas menciones de Urim
y Tummin en el Antiguo Testamento dejan la naturaleza y uso
del destino como un tema de conjetura más o menos plausible.
Tampoco se aclara el concepto de las antiguas versiones en
las que el término es sujeto
a usos confusos y divergentes.
En el capítulo 28 del Éxodo (P) donde se describen
algunas indicaciones sobre las vestiduras sacerdotales, y en particular
en el versículo 30: (Moisés) En el pectoral del juicio pondrás
el Urim y el Tummim, que estarán sobre el corazón de Aarón cuando
se presente ante Yahveh. Así
llevará Aarón constantemente sobre su corazón, delante de Yahveh,
el oráculo de los hijos de Israel.
Por esto parece que por lo menos cerca de la culminación
del Exilio, el Urim y el Tummin eran considerados
como algo distinto del efod del sumo sacerdote y las gemas con las
que estaba adornado. También muestra que se les consideraba como
objetos materiales lo suficientemente pequeños para ser insertados
dentro del zurrón, cuyo propósito principal parece haber
sido recibirlos. En Levítico, 8, 7-8 leemos: Puso (Moisés)
sobre Aarón la túnica y se la ciñó con la faja; lo vistió con el
manto y poniéndole encima el efod, se lo ciñó atándoselo con la
cinta del efod. Luego, le impuso el pectoral en el que depositó
el Urim y el Tummim. Nuevamente
en Números 27, 21: Que se presente al sacerdote Eleazar y
que éste consulte acerca de él, según el rito del Urim, delante
de Yahveh. Estos pasajes
añaden poco para el conocimiento de la naturaleza y uso del oráculo,
excepto quizás la importancia que tenía como medio de comunicación
divina en el período posterior al Exilio.
Algunos de los pasajes más antiguos del
Antiguo Testamento son más instructivos.
Entre éstos se puede mencionar el Primer Libro de Samuel,
14, 41-42. Luego de la batalla
con los Filisteos durante la cual Jonatán violó una prohibición
de su padre, Saúl, al probar un poco de miel silvestre, Saúl consultó
al Señor, pero no recibió respuesta.
Deseando averiguar la causa de la displicencia divina, Saúl
congrega a la gente para que el culpado sea revelado y así se dirige
al Señor: «Yahveh Dios de Israel, ¿por qué no respondes hoy
a tu siervo? Si el pecado es mío o de mi hijo Jonatán, Yahveh Dios
de Israel, da urim; si el pecado es de tu pueblo Israel,
da tummim.» Fueron señalados Saúl y Jonatán, quedando libre
el pueblo. Saúl dijo: «Sortead entre mi hijo Jonatán y
yo»; fue señalado Jonatán.
Esta traducción de la Vulgata es confirmada por el texto griego
revisado de Luciano (vea ed. Lagarde).
De este y otros pasajes, de los cuales podríamos discutir
largamente, (v.g. Deut. 33, 8; I Samuel 14, 36; I Samuel 23, 6-12
etc.) sabemos que el Urim y el Tummim era una especie
de oráculo manipulado por el sacerdote para conocer la voluntad
divina, y que se usaban a veces como una especie de prueba divina
para descubrir la culpabilidad o inocencia de personas sospechosas. Siendo dos las posibles respuestas, se ponía
en cuestión una sola pregunta a la vez (vea I Samuel, 14, 41-42;
ibid 23, 6-12). Muchos estudiosos sostienen que en la mayoría de
pasajes donde se usa la expresión consulta a Yahveh
o sus equivalentes, se recurre al Urim y al Tummim
(vea Jueces 1, 1-2; ibid 20, 27-28; I Sanuel 10, 19-22; II Samuel
2, 1, etc.). Las especulaciones de escritores judíos posteriores,
incluyendo a Filo y a Josefo, no nos enseñan nada de valor en cuanto
el Urim y el Tummim.
Son muchas veces fantasiosos y extravagantes, tanto en este
como en otros temas (vea Enciclopedia Judía, s.v.).
La única instancia en el Nuevo Testamento de algo que recuerde
el uso de la suerte sagrada como medio para descubrir la voluntad
divina aparece en los Hechos (1, 24-26) en conexión con la elección
de Matías.
GIGOT, "Outlines of Jewish Hist." (New York, 1903); 87, 316;
MUSS-ARNOLT, "The Urim and Thummim, a Suggestion as to their
original Nature and Significance" in "American Journal
of Semitic Literature, XVI (Chicago, 1900), 218 seq.
JAMES F. DRISCOLL
Transcrito por John Looby
Traducido por Armando Llaza Corrales