La primera línea de un himno en honor de San Juan Bautista.
El Breviario Romano lo divide en tres partes y asigna la primera,
"Tu queant laxis", etc. a Vísperas, la segunda, "Antra deserti
teneris sub annis", a Maitines, la tercera, "O nimis felix, miritique
celsi", a Laudes, de la fiesta de la Natividad de San Juan (24 de
junio). Con los himnologistas en general, Dreves atribuye su autoría
a Paulus Diaconus y expresa sorpresa ante la duda de Duemmler, a la
que no le encuentra razón. El himno está escrito en
estrofas sáficas, entre las cuales la primera es célebre
en la historia de la música en razón de que las notas
de la melodía correspondientes a las sílabas iniciales
de los seis hemistiquios son las seis primeras notas de la escala
diatónica de Do. Este hecho llevó a nombrar silábicamente
a las notas como Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La, como se ve al poner en mayúsculas
las sílabas iniciales de los hemistiquios:
UT queant laxis REsonare fibris
MIra gestorum
FAmuli tuorum,
SOLve polluti LAbii reatum, Sancte Ioannes.
Guido de Arezzo les enseñó a sus alumnos un método
más fácil de determinar los sonidos de la escala que
con el uso del monocordio. Su método era el de comparar una
melodía conocida con la desconocida que había que aprender,
y para este fin frecuentemente elegía la bien conocida melodía
de "Tu queant laxis". Contra la opinión común de los
escritores musicales, Dom Pothier sostiene que Guido no le daba realmente
estos nombres silábicos a las notas, ni que haya inventado
el sistema hexacorde, etc., sino que de forma insensible la comparación
de las melodías condujo a la denominación silábica.
Cuando hizo falta un nuevo nombre para la séptima nota, principal,
de nuestra octava, Erich Van der Putten sugirió, en 1599, el
silábico BI de "labii", pero una gran mayoría de los
expertos en teoría musical defienden la idea más feliz
de la sílaba SI, formada por las letras iniciales de las dos
palabras de la última línea. UT se remplazó en
general por DO, por el sonido abierto de ésta. Durandus dice
que el himno fue compuesto por Pablo el Diácono en cierto Sábado
Santo cuando, al tener que cantar el "Exsultet" para la bendición
del cirio pascual, le atacó una insólita ronquera. Quizás
acordándose de la recuperación de la voz del padre del
Bautista, imploró una ayuda similar en la primera estrofa.
La melodía se ha encontrado en un manuscrito del Siglo X, aplicada
a las palabras de la Oda de Horacio a [Filis], "Est mihi nonum superantis
annum". El himno ofrece dificultades exegéticas en la estrofa
"Ventris obstruso", etc. En la versión de Littledale, usada
en "El Breviario Romano" de Bute, refiere los "uterque parens" a María
y a Isabel.
"Pent in the closet of the womb, thy Saviour
Thou didst adore within His chamber shrined:
Thus did each parent in their unborn offspring
Mysteries find."
("Encerrado como en un armario en el vientre, tu Salvador
Tú lo adoraste dentro de Su cámara como en
un altar:
De ese modo todo padre en sus retoños por nacer
Misterios halla.")
Caswall traduce de forma similar: "Cuyo momento Isabel y María
cantaron". Pauly refiere las dos palabras a Zacarías (por su
cántico del Benedictus) y a Elizabeth (por su discurso a María:
"Bendita tú entre todas las mujeres", etc.); y "uterque" respaldaría
mejor esta opinión. También, "Mysteries find" ("Misterios
hallan") es una versión pobre del "Abdita pandit", ya que esconde
la alusión a la doble "expresión" de los padres. Mayor
dificultad se encuentra en la interpretación de la estrofa
"Serta ter denis", etc. Una versión suficientemente cercana
sería:
"Some crowns with glory thirtyfold are shining;
Others, a double flower and fruit combining:
Thy trinal chaplet bears an intertwining
Hundredfold fruitage."
("Algunas coronas brillan treinta veces de gloria;
Otras, combinan una doble flor y fruta:
Tu rosario trinitario trae entrelazada
una cosecha a ciento.")
Esta es una alusión evidente a la parábola del sembrador
(Mateo, XIII,8) cuyas semillas caen en buena tierra y dan fruto, "algunas
a ciento, otras a sesenta, otras a treinta"; pero el compositor del
himno añade claramente el pensamiento de una triple corona
— quizás la de Precursor, Profeta, Mártir; quizás
la de Profeta, Virgen, Mártir—.
H. T. HENRY
Transcrito por Tomas Hancil y Joseph P. Thomas
Traducido por Amparo Cabal