(Lat. Vicarius Christi).
Un título del Papa, implicando la suprema y universal primacía,
tanto de honor como de jurisdicción, sobre la Iglesia de Cristo.
Se funda en las palabras del Divino Pastor a Pedro: "Apacienta
mis corderos... apacienta mis ovejas" (Juan 21:16-17), por medio
de las cuales palabras Él constituyó al Príncipe
de los Apóstoles guardián de todo su rebaño en
Su propio lugar, convirtiéndolo así en Su Vicario, y llevando
a cumplimiento la promesa hecha en Mateo 16:18-19. Con el paso del tiempo,
otras designaciones vicarias han sido aplicadas al Papa, como Vicario
de San Pedro e incluso Vicario de la Sede Apostólica (Papa Gelasio,
I, Ep. vi), pero el título de Vicario de Cristo es más
expresivo de su oficio de cabeza suprema de la Iglesia en la tierra,
oficio que cumple en virtud de la comisión de Cristo, y con poderes
vicarios derivados de Él.
Así, Inocencio III fundamenta su autoridad para remover obispos
sobre el hecho que él es Vicario de Cristo (cap. "Inter
corporalia", 2, "De trans. ep."). También
declara que Cristo ha dado tal poder sólo a Su Vicario Pedro
y a sus sucesores (cap. "Quanto", 3, ibid.), y afirma
que el Pontífice Romano es "el sucesor de Pedro y el Vicario
de Jesucristo" (cap. "Licet", 4, ibid.). El título
de Vicario de Dios usado por el papa Nicolás III (c. "Fundamenta
ejus", 17, "De elect.", in 6) es empleado
como un equivalente al de Vicario de Cristo.
WILLIAM H.W. FANNING
Trascrito por John Mark Ockerbloom
Traducido por P. Juan Carlos Sack