Nacido San Andrés de Llavaneras (Barcelona) en abril
de 1757, hijo de Salvador Vieta, de oficio boticario, y de Margarita Catá
de la Vall Congost, entró en religión en una fecha indeterminada.
Desconocimiento sobre el personaje, que concluye con la primera noticia documentada
sobre él, según la cual, en 1805, Vieta y Catá era Presbítero
y Beneficiado de la Catedral de Barcelona y, a la vez, párroco de de
la iglesia de San Andrés del Palomar, en aquella época, una pequeña
villa muy cercana a Barcelona y hoy en día barrio barcelonés.
Momento, en que al parecer decidió abrir en su casa una
escuela privada y gratuita donde daba clases a los sordos pobres de la ciudad.
Un tiempo más tarde, Vieta y Catá decidió dar a conocer
su loable dedicación, presentando en demostración pública
a seis de sus alumnos más aventajados ante la Real Academia de Medicina
de la ciudad. Examen público que mereció a Vieta y Catá
el título honorífico de “Socio Libre” de la propia
Academia de Medicina, al demostrar en él que sus discípulos eran
capaces de leer y escribir, o de expresarse tanto en castellano como en catalán,
hecho totalmente novedoso para la época y más aún en España.
Dos días más tarde de aquella demostración, Vieta y Catá
fue citado por el propio Ayuntamiento de Barcelona, donde se le conminó
a volver a realizar otra demostración idéntica a la que había
realizado en la Academia de Medicina. Demostración que tuvo lugar en
la propia casa consistorial, pero a puerta cerrada y sin el preceptivo levantamiento
del Acta municipal correspondiente. Motivo por el cual, por desgracia, no ha
quedado constancia histórica de la misma.
En febrero de 1806, Vieta y Catá pidió el amparo
y apoyo del Ayuntamiento local, al solicitar que se le permitiera dar sus clases
en el propio edificio municipal, tal como se había hecho en el año
1800, en concreto cuando la época de Juan Albert Martí, de facto
el primer maestro municipal de sordos de Barcelona, puesto que su casa particular
se le había quedado pequeña ante el número tan elevado
de sus alumnos. Petición que le fue aprobada por el Ayuntamiento, convirtiéndose
de este modo en el segundo maestro municipal de sordos de la ciudad.
En abril de 1807, Vieta y Catá solicitó al Ayuntamiento barcelonés
que le fuera extendido un certificado donde debería constar la labor
que estaba realizando en beneficio de los sordos. Poco tiempo después,
por razones de hecho desconocidas, parece ser que Vieta y Catá abandonó
aquella enseñanza que no se volverá a impartir, por parte del
Ayuntamiento de Barcelona, hasta 1816 y de la cual se hará cargo en aquel
mismo año el fraile dominico Manuel Estrada.
En el año 1829, cuando Vieta y Catá contaba ya
con 73 años de edad, pasó destinado como cura párroco a
la iglesia de San Andrés de Llavaneras, su pueblo natal, lugar en el
cual permaneció hasta su muerte acaecida en octubre de 1841.
De la corta labor de Vieta y Catá, respecto a la enseñanza de
los sordos se sabe muy poco, salvo lo recogido en las Actas municipales del
Ayuntamiento de Barcelona o en las de la Real Academia de Medicina. Por ello,
y por no haber publicado nada en absoluto referido a dicha enseñanza,
en la actualidad se desconoce el modelo pedagógico que utilizó,
según él de invención propia en algunos aspectos del mismo.
Libros recomendados: Historia de la Educación de los
sordos en España y su influencia en Europa y América / Antonio
Gascón Ricao y José Gabriel Storch de Gracia y Asensio. Editorial
Universitaria Ramón Areces, Madrid 2004 (ISBN 84-8004-671-6), pp. 334-335.
Autores del texto: Antonio Gascón Ricao y José
Gabriel Storch de Gracia y Asensio