(de soltera, M.M. Dufrost de Lajemmerais)
Fundadora de las Monjas Grises, o Hermanas de la Caridad, nacida
en Varennes, cerca de Montreal, el 15 de Octubre de 1701, hija
de Christophe Dufrost de Lajemmerais y Renee de Varennes, hermana
de Laverendrye, descubridor de las Montañas Rocallosas;
falleció el 23 de Diciembre de 1771. Luego de estudiar
dos años con las Ursulinas en Quebec, compartió,
a la edad de doce años, las faenas domésticas
con su madre viuda. Se casó en 1722 con François
d'Youville, quién la trató con indiferencia y
ocho años más tarde la dejó viuda con tres
niños y una pesada deuda. Se vio forzada a llevar un
pequeño comercio para enfrentar sus obligaciones. Los
únicos dos de sus hijos que alcanzaron la edad adulta
llegaron a ser sacerdotes. De su propia pobreza, ayudó
a los necesitados. La Madre d'Youville concibió una ardiente
devoción al Padre Eterno, lo que iba a ser tema principal
de su vida. La Providencia la destinó para rescatar de
las deudas y la ruina al hospital fundado por M.Charon en 1694,
desde entonces administrado por una hermandad que lleva el nombre
de él. Esta empresa que iba a ser la cuna y la base de
un nuevo instituto religioso, las Monjas Grises, o Hermanas
de la Caridad, estaba destinado a florecer bajo la sabia y celosa
dirección de la Madre d'Youville. Cuando, en 1747, el
Hospital General le fue confiado, ya había comenzado,
con unas pocas compañeras viviendo bajo una regla provisional,
a realizar obras corporales y espirituales de misericordia.
Ella abrió el hospital a los soldados incapacitados,
a los ancianos de cualquier sexo, a los dementes, a los incurables,
a los niños abandonados y a los huérfanos. Cuando,
para salvar al Hospital General de Quebec, el intendente Bigot,
con anuencia del Obispo Pontbriand, decidió transferir
a la anterior institución la propiedad del hospital,
la Madre d'Youville se sometió. La intervención
del superior de los Sulpicianos, Cousturier, apoyó los
derechos de ella. En 1755, Msg. Pontbriand confirmó la
regla del instituto redactada por el P. Normant. La Madre d'Youville
asumió la deuda completa, 49,000 livres, y para enfrentar
los gastos de restauración, reconstrucción y albergue
de numerosos internos, gastos incrementados con la admisión
de epilépticos, leprosos y pacientes contagiosos excluídos
del Hôtel-Dieu, ella elaboró ropa para las tiendas
del rey y para los comerciantes del área norte, lo que
constituía su principal ingreso. Durante la Guerra de
los Siete Años fueron tratados tantos soldados ingleses,
que uno de sus pabellones fue llamado "la salle des Anglais"
(la sala de los ingleses). La Madre d'Youville pagó una
gran suma de rescate a los indios para liberar un prisionero
inglés destinado a la tortura y salvó de su furia
a varios fugitivos, uno de los cuáles, por gratitud,
posteriormente evitó el bombardeo del hospital que tenía
aspecto de fortaleza. Debido al exorbitante costo de los víveres
y debido a la corrupción, el hospital se vio grandemente
endeudado al momento de la conquista inglesa. Un crédito
de 100,000 livres, adeudado al gobierno francés, fue
redimido con intereses sólo bajo Luis XVIII, y la suma
aplicada a la obra comenzada por la fundadora. A pesar de su
pobreza, la Madre d'Youville emprendió el rescate de
todos los niños abandonados. Cuando, en 1766, el Hospital
General fue destruido por un incendio, completamente resignada
a su pérdida, ella con sus hermanas se arrodilló
y recitó el "Te Deum". Su instituto se ha extendido
a todo Canadá, a los Estados Unidos, África y
Sudamérica, siendo especialmente conocidas por su labor
entre los esquimales. El Decreto que introdujo la causa de su
beatificación y que autorizó a ser llamada Venerable,
fue firmado el 28 de Abril de 1890. El Papa Juan XXIII la beatificó
en 1959 y fue canonizada por el Papa Juan Pablo II en 1990.
FAILLON, Vie de Madame d'Youville (Ville Marie,
1852); JETTE, Vie de la Ven. Mère d'Youville (Montreal,
1900).
Bibliografía de Actualización: Sitio web (www.catholic.org/saints/margueritedyouville.html)
LIONEL LINDSAY
Transcrito por Michael T. Barrett
Dedicado a las Hermanas de la Caridad
Traducido y actualizado por Eduardo Torres