Pintor italiano nacido Boloña, el 21 de octubre de 1581; murió
en Nápoles el 16 de abril de 1641. Comenzó sus estudios de arte
en la Escuela de Calvaert, pero dado que se enfermó en ese lugar, su
padre que era un pobre zapatero, lo envió a la Academia de Carraci. En
este lugar también eran estudiantes Guido Reni y Albani.
Domenichino fue un estudiante lento, aunque acucioso, a quien llamaban “Ox”
como sobrenombre; entre sus maestros se tuvo también a Ludovico. Debido
a su notable habilidad para el dibujo en la Academia Carraci, se hizo ganar
fama y odio. Estimulado por el éxito, estudio con particular dedicación
la expresión del rostro humano; fue tal su grado de consumación
que Bellori llegó a decir que “él podía delinear
el alma”.
Una vez terminados sus días de estudiante, visitó Parma y Modena,
para estudiar con Correggio, y luego fue a Roma, donde su antiguo amigo y patrocinador,
el Cardenal Agucchi, lo comisionó a fin de decorar su palacio. En Roma
asistió a Carraci con sus frescos en el palacio del Cardenal Farnese,
quien llegó a ser tan admirador de Domenichino que le pidió que
ejecutar muchos de los cuadros de la Abadía Basiliana de Grotta Ferrata.
Los mejores frescos de Domenichino se encuentran en esta iglesia. Junto con
Guido, pintó para el Cardenal Borghese, en San Gregorio; para el Cardenal
Aldobrandini ejecutó diez frescos en la Villa Franscati; para el Cardenal
Montalvo decoró San Andrea del Valle; y para el Cardenal Bandini pintó
cuatro cuadros de San Silvestre, los cuales se encuentran entre sus mejores
producciones.
Inmortalizó su nombre al pintar en 1614 el altar de San Girolamo de
la Caridad, la “Comunión de San Jerónimo” una copia
de la cual, en mosaicos, se encuentra en San Pedro. Es uno de los más
grandes cuadros pintados en el mundo, y se considera sólo superado por
la “Transfiguración” de Rafael. Recibió cerca de cincuenta
dólares por esa pintura. Napoleón llevó el cuadro a París,
pero los aliados lo retornaron a su antiguo lugar. Los celos contra Domenichino
se fueron acumulando y desembocaron en que se le acusó de copiar a su
maestro Agostino Carraci.
Con la carga de ataques, el maestro fue a Boloña, pero luego regresó
a Roma, donde el Papa Gregorio XV le hizo pintor y arquitecto de la Cámara
Apostólica (tesoro pontificio). En 1630 se estableció en Nápoles
y allí abrió una escuela, pero tuvo que soportar acosos, tanto
como en Roma por parte de artistas envidiosos, quienes llegaron a desfigurar
sus cuadros. Sufriendo de daños mentales, quizá debido a envenenamiento,
se fue debilitando su salud. Domenichino, aunque no fue un maestro con gran
originalidad e inspiración, fue ciertamente una figura prominente en
la Escuela de Boloña.
La fuerza de su pintura no sólo se expresó en frescos, sino
también en paisajes decorativos; sus colores fueron cálidos y
armoniosos, su estilo simple, su claroscuro tuvo un manejo impresionante, y
los temas principales y subordinados llegaron a generar un gran interés.
Entre sus más famosos trabajos se encuentran "Retrato del Cardenal
Agucchi", Uffizi, Florencia; "Vida de San Nilus" (fresco) en
Grotta Ferrata cerca de Roma; "Condena de Adán y Eva", Louvre,
París; "San Jorge y el Dragón", Galería Nacional
en Londres; "San Juan", Hermitage, St. Petersburgo.
RICHTER, Catalogue of the Dulwich Gallery (London, 1880); DOHMER, Kunst and
Kunstler des Mittelalters und der Neuzeit (Leipzig, 1877); BRYAN, Dictionary
of Painters and Engravers.
LEIGH HUNT
Transcripción de Tomas M. Barrett
Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes
Dedicado a la memoria de Domenico Zampieri.