Sionistas son los seguidores del movimiento para separar al pueblo Judío
como una nación y darle una patria nacional, bien sea en Palestina o
en cualquier parte. El Judaísmo Ortodoxo mantiene un Sionismo puro y
simple, el retorno de los Judíos a Palestina, la venida del Mesías,
el derrocamiento por Éste de los poderes hostiles, la restauración
del Templo y su culto, el reino Mesiánico. Los Judíos Reformados
rechazan esta idea de un regreso a Sión. La conferencia de rabinos, en
Frankfort-on-the-Main, entre el 15 y el 28 de julio de 1845, borró de
su ritual todas las oraciones por un regreso a Sión y la restauración
de un estado judío. La conferencia de Filadelfia, 1869, siguió
la directriz de los rabinos Alemanes y decretó que la esperanza Mesiánica
de Israel es “la unión de todos los hijos de Dios en la confesión
de la unidad de Dios”. La conferencia de Pittsburg, 1885, reiteró
esta idea Mesiánica del Judaísmo Reformado.
La puesta en práctica del Sionismo por los Judíos Ortodoxos hasta
recientemente ha sido intentada en forma irregular y muy poco efectiva, y a
menudo sin el regreso a Sión como objetivo. A mediados del siglo diez
y seis Joseph Nasi trató de reunir a los Judíos Portugueses en
una isla de propiedad de la República de Venecia. En el siglo diez y
siete Shabbethai Zebi (1626-1676) se auto-proclamó como el Mesías
y obtuvo el apoyo de muchos Judíos; entre estos, el filósofo Baruch
Spinoza. Asentamientos judíos fueron establecidos por el W.D. Robinson
en la región alta del Mississipi, en 1819; cerca de Jesrusalén,
por el Cónsul Americano Warder Cresson, un converso al Judaísmo,
en 1850; en Praga, por Steinschneider, en 1835; y en otros lugares. Sir Moses
Montefiore intentó establecer colonias judías en Palestina (1840).
Laurence Oliphant fracasó en un intento similar para llevar a Palestina
el proletariado Judío de Polonia, Lituania, Rumania y el Imperio Turco
(1879 a 1882). El hombre que dio dignidad, forma y permanencia al movimiento
sionista fue Theodor Herzl. En 1896 apareció en Viena su “Jüdenstaat”.
Pronto consiguió el apoyo de líderes judíos como Israel
Zangwill, Max Nordau, Alexander Marmorek, y otros. Las ideas del “Jüdenstaat”
se difundieron a través del mundo judío. Se realizaron seis congresos
sionistas sucesivos. Para 1899 había más de 100,000 contribuyentes.
El Sultán de Turquía removió la prohibición que
impedía a los Judíos permanecer más de tres meses en Palestina.
Cerca de Jaffa se estableció la ahora floreciente colonia de Mikweh Israel.
Fueron fallidos todos los intentos por conseguir del sultán para los
judíos en Palestina cualquier tipo de vida política corporativa,
y cualquier forma de autonomía provincial o regional. Herzl murió
el 3 de Julio de 1904. En el siguiente congreso Sionista, el séptimo,
fue elegido presidente Max Nordau (1905). Desde entonces el movimiento ha seguido
adelante y permanecido fiel a la plataforma del primer congreso, el de Basilea,
de autonomía Judía en el nuevo estado Judío.
GOTTHEIL, The Aims of Zionism (New York, 1899); artículos
de NORDAU en el International Quarterly (1902); de ZANGWILL en Lippincott's
Magazine (1899); HERZL, Zionitische Schriften (Berlin, 1905).
WALTER DRUM
Transcrito por Michael T. Barrett
Traducido por Daniel Reyes V.